Recomiendan picante y tirones de pelo para niños desobedientes

Una actriz norteamericana escribió un libro que generó una fuerte polémica, en el que recomendó el uso de la picante salsa de tabasco, del zumo de limón y del vinagre blanco sobre las bocas de los niños que mientan o que les contesten mal a los adultos

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Cada vez más estadounidenses están adhiriendo al sistema de llenar con salsa picante las bocas de los niños a los que acusan de ?maleducados?. Inclusive, éstos ya disponen de páginas web y hasta algunos libros que los instruyen en la aplicación de esta modalidad punitiva, con la que no están de acuerdo muchos padres y educadores.

De esta manera, ha quedado en la historia el tradicional azote de nalgas o el característico jabón en la boca, tan caro a los padres de la vieja escuela.

Una de las mentoras del contundente método es la actriz de la popular serie de los años 80, ?The facts of Life?, Lisa Whelchel, que en su libro ?Corrección Creativa: Ideas Extraordinarias para la Disciplina Cotidiana? promueve el uso de la salsa de tabasco, el zumo de limón y el uso del vinagre para disuadir a los niños desobedientes e irrespetuosos.

Whelchel, madre de tres candidatos al infierno, perpetra algunas interesantes sugerencias, como la de esconderle el juguete que el niño se resiste a guardarlo al fin de la jornada, con la didáctica intención de recordarle que las cosas pueden desaparecer si las descuida.

Pero la ex estrella devenida en educadora no se detiene allí: recomienda también que, si el niño se resiste a darle la mano al adulto antes de cruzar la calle, éste le espete: ?puedo tomarte de la mano o de los pelos?.

Increíblemente, la discusión ya llegó a las revistas especializadas y a algunos sitios de Internet, en especial desde que el diario ?The Washington Post? publicó un artículo sobre el tema, en el que informó que algunas guarderías en los Estados Unidos recibieron sanciones por emplear el método Whelchel.

En el estado de Virginia, la Agencia de Protección de Menores desaconsejó las prácticas como las que promueve la antigua actriz, colocándolas a la alturas de otros métodos que parecen haber quedado atrás, como los de encerrar a los chicos en un armario u obligarlo a arrodillarse sobre piedras.

Entretanto, en medio del tráfico de opiniones especializadas y de las otras, los fabricantes de tabasco ?una marca que a causa de su popularidad se identifica con el producto- expresaron su desacuerdo con el empleo de su producto fuera de las cocinas, recordando que éste puede quemar el esófago y causar alergias e inflamaciones en la lengua, entre otras reveladoras consecuencias.

De todos modos, Whelchel no pareció asustarse ante las consecuencias de sus polémicos consejos y desde su manual justificó sus prácticas correctivas del mal con citas de las Escrituras, tal como: ?La boca de los justos trae sabiduría, pero una lengua perversa ha de ser cortada?. Aunque cabría esperar que aconseje otra cosa para estos casos.

Precisamente, en algunos círculos cristianos protestantes, predominantes en los Estados
Unidos, la discusión se ha manifestado con más ardor.

La revista ?Christian Woman Magazine? recomendaba ya hace unos años la utilización de algunas gotas de salsa picante, de jabón o de vinagre blanco para los niños contestadores y subrayaba las conexiones bíblicas entre la mentira y la lengua.

Por el contrario, Tim Kimmel, autor de un libro educativo inspirado en las enseñanzas evangélicas, se manifestó en desacuerdo con la visión de Whelchel y cuestionó que el castigo sea dirigido contra la parte del cuerpo causante del problema. Incluso, puso como ejemplo que no es la lengua la que miente, sino el corazón.