Los festejos conjuntos de cumpleaños de Harald y Sonja se extendieron por varios días, e incluyeron una gala en la Ópera de Oslo, además de una gran fiesta en el Palacio Real
La historia de amor entre los reyes tuvo su broche de oro con su boda en 1968, luego de más de una década en la que Harald estuvo dispuesto a todo para poder casarse con Sonja, incluso renunciar al trono