Con el bajo colgado al hombro, caminatas convertidas en ejercicio y una dieta sin prohibiciones estrictas, Sting cumple este viernes sus 75 años lejos de una rutina de retiro. El músico británico, nacido como Gordon Sumner el 2 de octubre de 1951, sostiene que se entrena todos los días, aunque ya no practica yoga de manera formal como en los años noventa. Para él, el movimiento cotidiano, el trabajo sobre el escenario y el uso del cuerpo forman parte de una misma disciplina.
En una entrevista con The Sunday Times, el exlíder de The Police describió sus hábitos actuales y cuestionó la idea de que el cuidado físico dependa de métodos rígidos. “Al final te das cuenta de que todo es yoga. Caminar al trabajo es yoga”, afirmó. En ese sentido, explicó que mantiene una actividad diaria, pero aclaró que ya no necesita reservar un momento específico para una clase o una sesión convencional.
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La rutina de Sting no gira alrededor de un entrenamiento de alta intensidad ni de un plan de preparación deportiva. Su idea de bienestar está ligada a la constancia y al movimiento. “Hago ejercicio todos los días y, por supuesto, es parte de lo que hago, pero ya no practico yoga propiamente dicho. No creo que lo necesite”, señaló.
El yoga entró en su vida a comienzos de los años noventa y se mantuvo como una referencia para entender el trabajo físico. Con el paso del tiempo, el cantante transformó esa práctica en una mirada más amplia sobre sus hábitos: caminar, tocar, desplazarse y mantenerse activo.
El ejercicio diario y el movimiento corporal son los ejes de la rutina de Sting a los 75 años. Esa concepción también se extiende a sus conciertos. Lejos de considerar el bajo como un elemento secundario dentro de sus presentaciones, el músico lo define como una tarea física que exige presencia y repetición.
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“Uso las manos todas las noches con el bajo. Es trabajo físico, y lo agradezco”, sostuvo. Las giras, los ensayos y el tiempo en escena le permiten mantener una relación activa con el instrumento que lo acompañó desde sus años en The Police.
El yoga dejó de ser una práctica aislada y pasó a formar parte de su vida diaria
La frase “todo es yoga” resume el enfoque que Sting adoptó después de décadas de actividad artística. El músico no presentó una fórmula de entrenamiento ni una secuencia de ejercicios. Su planteo apunta a incorporar la actividad física en acciones habituales, sin separar de forma estricta el cuidado corporal del resto de la jornada.
Ese método se vincula con su trayectoria. Sting comenzó su carrera profesional fuera de los escenarios: trabajó como docente durante dos años antes de mudarse a Londres y formar The Police en 1977 con Stewart Copeland y Andy Summers. Desde entonces, su vida estuvo atravesada por los viajes, las grabaciones y los conciertos.
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A los 75 años, mantiene la música como una actividad central. El uso del bajo en directo ocupa un lugar específico en su idea del bienestar, porque le permite conservar el vínculo entre destreza manual, coordinación y esfuerzo físico.
El artista también relacionó esa cuestión con una reflexión sobre los cambios en el mundo del trabajo. Criado en Wallsend, una localidad industrial del noreste de Inglaterra, creció cerca de los astilleros del río Tyne y en una familia vinculada a los oficios manuales. Su abuelo era carpintero de ribera y su padre trabajaba en una fábrica de turbinas.
Su dieta incluye helado, vino y ginebra sin restricciones rígidas
La alimentación del músico tampoco responde a un esquema restrictivo. Durante la entrevista, dijo que come “de todo” y mencionó algunos de sus gustos personales: helado, vino y ginebra.
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“Me gusta el helado. Me gusta el vino. Me gusta la ginebra”, enumeró. A continuación, hizo una precisión sobre el tabaco: “No fumo. Nunca fumé nada en mi vida”.
Sting no atribuye su estado físico a una dieta milagrosa ni a privaciones alimentarias. Sus declaraciones muestran un esquema menos rígido que el de otros artistas que asocian el paso del tiempo con regímenes de alimentación o rutinas de entrenamiento pautadas al detalle.
Su posición se apoya, en cambio, en la continuidad: actividad diaria, caminatas, trabajo musical y una vida profesional que todavía lo mantiene vinculado a los escenarios. La ausencia de cigarrillos también aparece como uno de los pocos límites definidos que mencionó al describir sus hábitos.
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El bajo y los conciertos mantienen activo al músico británico
El aniversario número 75 encuentra a Sting con una agenda artística activa y con una carrera que continúa bajo su propio nombre. Después de la disolución de The Police, consolidó una trayectoria solista que combinó rock, pop, jazz y música clásica, además de proyectos teatrales como The Last Ship.
Su relación con el instrumento conserva un peso particular. El bajo no aparece solo como una marca de identidad musical, sino como una extensión de su rutina corporal. “Uso las manos todas las noches”, afirmó al explicar por qué agradece tocar en directo.
La conexión entre actividad física y trabajo manual también atraviesa su lectura sobre la masculinidad. Sting sostuvo que muchos jóvenes ya no usan las manos en tareas concretas y planteó que esa pérdida puede tener consecuencias en la conducta. Su reflexión se relaciona con el mundo industrial de su infancia y con la desaparición de los empleos que definieron durante décadas a Wallsend.
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