Agregar Infobae enGoogle

Toallas: cada cuánto conviene lavarlas para evitar humedad, olores y bacterias

Expertos consultados por medios especializados describen pautas diferentes para el recambio doméstico y explican qué factores obligan a renovar estas prendas con mayor frecuencia

Lavadora con puerta abierta y una toalla blanca, botellas de detergente, taza medidora, toallas apiladas, estante de madera con cestas y una planta en maceta
Las pautas de recambio varían según el tipo de toalla y su exposición a la humedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Una toalla puede parecer limpia tras varios usos. Pero la frecuencia de lavado cambia según el tipo de tela y el contacto que tuvo con la humedad, la piel, alimentos o agua de pileta y playas. La recomendación de especialistas en salud e higiene apunta a diferenciar cada uso para reducir la presencia de bacterias, hongos y malos olores.

Qué toallas conviene lavar con más frecuencia

Las toallas de playa y de pileta requieren lavado después de cada uso. Según explicó la especialista Elizabeth Shields, gerente de operaciones de una empresa de servicios de limpieza de Louisville, en The Spruce, estas prendas acumulan arena, protector solar, transpiración, cloro y sal. Ese criterio coincide con advertencias generales de organismos sanitarios sobre los efectos de la humedad persistente en los textiles de uso personal.

PUBLICIDAD

Infografía con título sobre lavado de toallas, una mujer, toallas de baño, cocina, mano y playa, y consejos de limpieza. Logotipo de Infobae.
La falta de ventilación en el baño favorece el moho cuando la tela queda doblada o amontonada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la higiene de manos y superficies contribuye a reducir la presencia de microorganismos en entornos cotidianos y asistenciales. Aunque sus guías se centran en la prevención de infecciones, ese principio también resulta relevante para evitar la transferencia de gérmenes a través de objetos de uso frecuente, como las toallas expuestas a ambientes húmedos o utilizadas cerca de zonas de preparación de alimentos.

En el caso de los repasadores o paños de cocina, Shields indicó que conviene cambiarlos cada día o día por medio, ya que suelen entrar en contacto con restos de comida, mesadas y manos. La recomendación encuentra apoyo en pautas de inocuidad alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ya que advierten sobre la necesidad de mantener limpios y secos los elementos que tocan superficies donde se manipulan alimentos.

PUBLICIDAD

Un baño moderno con lavabo blanco, grifo cromado, espejo iluminado y estantes con toallas y productos. Se ve un cuadro botánico y una canasta en el suelo.
Las toallas de mano del baño necesitan lavado más seguido cuando las usan varias personas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada cuánto lavar las toallas de baño

Para las toallas de baño, la sugerencia recogida por The Spruce es lavarlas después de tres a cinco usos, siempre que se sequen por completo entre una ducha y otra.

La humedad retenida favorece la proliferación de bacterias y moho, sobre todo en baños con poca ventilación o cuando la tela queda doblada o amontonada.

Gabinetes blancos con encimera de madera, fregadero de acero inoxidable. Armario abierto con estantes, cestas, botellas, guantes, cepillos y toallas. Ventana.
Los paños de cocina requieren recambio frecuente por el contacto con alimentos y mesadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) sostienen que los gérmenes se multiplican con facilidad en ambientes húmedos y que la limpieza regular de objetos de uso compartido reduce riesgos de transmisión. Esa orientación ayuda a entender por qué las toallas de mano del baño, usadas por varias personas, necesitan un recambio más frecuente. Shields señaló que lo aconsejable es lavarlas cada dos o tres días.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) también recuerda que el moho puede crecer en materiales húmedos cuando no existe un secado adecuado. En la práctica, una toalla que tarda demasiado en secarse o conserva olor a encierro ya ofrece señales de que necesita lavado, aunque no presente manchas visibles.

Mujer con suéter beige sujeta toalla gris cerca de la nariz con expresión de disgusto. En un cuarto de lavandería, hay una lavadora, cestos de ropa y botellas de detergente.
Un olor rancio o una sensación de encierro indica que la prenda ya debe ir al lavarropas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Señales de que una toalla ya necesita lavado

El olor es uno de los indicadores más claros. Shields afirmó que un aroma rancio o una sensación de humedad persistente muestran que la toalla debe ir al lavarropas. Si además la tela pierde capacidad de absorción o permanece mojada durante horas, puede haber acumulación de residuos en las fibras.

La OMS y los CDC coinciden en que la limpieza no debe depender solo de la suciedad visible. Muchos microorganismos no alteran el aspecto de los objetos, pero permanecen sobre superficies textiles cuando hay contacto repetido con agua, piel o secreciones. Por esa razón, el aspecto externo no siempre alcanza para decidir si una toalla sigue en condiciones de uso.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las toallas de playa y pileta acumulan arena, cloro, sal, transpiración y protector solar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo lavarlas para reducir bacterias y conservar la tela

El lavado también influye en la higiene final. Shields recomendó separar las toallas de cocina de las del baño para evitar contaminación cruzada. También sugirió dividir las cargas por colores, sobre todo en prendas nuevas, para prevenir transferencias de tintes.

De acuerdo con la información publicada por The Spruce, el agua tibia o caliente resulta más adecuada para la mayoría de las toallas. Mientras que los paños de cocina admiten temperaturas más altas por la grasa y los restos de comida.

La OMS y la FAO remarcan que el saneamiento doméstico se apoya en rutinas consistentes de limpieza, secado completo y manipulación segura de textiles y utensilios.

Mano de persona vierte líquido transparente de botella de vidrio sobre toallas blancas dentro del tambor de lavadora
El vinagre blanco en el enjuague ayuda a reducir residuos y mantener la absorción de las toallas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Shields desaconsejó el uso de suavizantes porque pueden dejar residuos que reducen la absorción. Como alternativa, mencionó media taza de vinagre blanco durante el enjuague. Tras el lavado, recomendó secar las toallas con calor medio o alto y retirarlas apenas termina el ciclo para evitar rigidez y humedad residual.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD