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El desopilante cruce entre Yanina Latorre y Sebastián Wainraich por una oyente infiel: “¿Hace cuánto nos metés los cuernos?”

El conductor de Vuelta y media y una radioescucha llamada Romina tenían un divertido contrapunto al aire cuando la presentadora apareció en la charla

Sebastián Wainraich, Yanina Latorre y una oyente infiel tuvieron un divertido contrapunto al aire

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Una oyente llamada Romina puso al aire de Vuelta y Media —el programa que conduce Sebastián Wainraich por Urbana Play 104.3 FM— una confesión que nadie en el estudio esperaba: desde hacía dos meses le era “infiel” al ciclo con Yanina 107.9, el programa de Yanina Latorre en El Observador. Lo que siguió fue una cadena de reacciones que terminó con la propia Latorre en línea desde Mendoza, un trío radial improvisado y un acuerdo de custodia compartida sobre la oyente.

La secuencia arrancó cuando Romina llamó al programa y, ante la pregunta de Wainraich sobre qué tenía Latorre que ellos no tuvieran, respondió sin rodeos: “Crecí. Ahora cumplí cuarenta y uno y siento que necesito chismes de la farándula”. La co-conductora Julieta Pink no tardó en reírse de la situación: “Se separó, se va Wainraich”, lanzó, en referencia al apodo con el que la oyente llamó al conductor. Wainraich, entre fingida indignación y carcajadas, fue al hueso: “¿Hace cuánto nos metés los cuernos, basura?”. “Hace como dos meses. Es reciente”, respondió Romina, sin inmutarse.

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La oyente agregó un matiz que suavizó —apenas— la traición: escuchaba Vuelta y Media ese día porque Latorre había viajado y su programa no estaba al aire. “Hoy los estaba escuchando porque Yanina no está en su programa porque viajó. Me puse a escucharlos a ustedes y me duele el alma”, explicó. Wainraich recibió el dato con un lacónico “Claro” y redobló la carga. Pink, por su parte, sumó su propio mea culpa: “Yo era tu fan. Yo escuchaba la radio todos los días. Y ahora co... que estoy a tu mismo horario. Yo de cuatro a seis, ¿vos del cinco a siete?”, le preguntó a Latorre, anticipando ya su llegada a la conversación.

Díptico con Yanina Latorre a la izquierda, luciendo saco oscuro y cabello rubio, y Sebastián Wainraich a la derecha, con barba y calvo.
Yanina Latorre y Sebastián Wainraich

Fue entonces cuando Wainraich decidió llamar a la conductora de El Observador. Latorre atendió desde Mendoza, donde Pamela David la había invitado a un torneo de pádel. “Acabo de tener la siesta. Vi que sonaba el teléfono de un desconocido. Estoy tomando vino en la montaña”, contó, sin rastro de molestia. Lejos de reclamar, se sumó al juego y hasta le concedió algo a la oyente: “Romi, te escuché que vos decís que buscás farándula y chismes. Yo últimamente en mi programa me parezco más a Wainraich que a la farándula”. Latorre, expeditiva, hizo una propuesta sobre esa hora de ventaja: “Tenés una horita que te puedo regalar oyentes”.

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El trío en el aire derivó pronto en una conversación sobre los planes de Latorre en Mendoza. Romina, que demostró conocer la agenda de la conductora con una precisión que dejó a Wainraich boquiabierto, detalló que Latorre tenía almuerzo, té y cena programados, pero que no pensaba ir a la fiesta posterior. Wainraich insinuó que en la fiesta podía aparecer “un chongazo”, pero la conductora lo desestimó de plano: “¿A vos te parece que yo me voy a ir a una fiesta a las doce de la noche? Voy a cumplir sesenta años dentro de dos años". Wainraich comprendió la situación y le respondió: “Claro, desnudarte delante de otro...” Y Latorre concedió: “Diego ya me conoce, los defectos, todo. Estoy más fiaca”.

Antes de cerrar la comunicación, Latorre le hizo a Romina un pedido formal: que a las siete de la tarde pusiera SQP para ver a Sabrina Rojas. “No me metas los cuernos, Romina”, le advirtió. Y cerró con un reconocimiento que Wainraich no esperaba: “Wainraich, te juro, haberte robado un oyente, me lo merezco. Romina, te amo. Porque Wainraich es grosso. Es una marca, está instalado”. Wainraich, por su parte, optó por una salida diplomática: “La compartimos a Romina un poco. A las seis viene con nosotros”.

Latorre aceptó los términos y le dejó a la oyente una semana entera para el conductor de Urbana Play: “En octubre me voy a Madrid. Romi, tenés una semanita para Wainraich”. El destino del viaje, según reveló Romina —que para ese momento ya había demostrado saber más de la agenda de Latorre que varios de sus propios colaboradores—, sería con su hija. “Sabes mucho”, le reconoció Wainraich entre risas, antes de despedir a ambas con un beso.

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