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“Para que no sufriera como mujer”: El perturbador argumento de una madre que asesinó a su hija en Nicaragua

Un trágico engaño puso fin a la vida de una pequeña de cuatro años en Ticuantepe. Atraída al cuarto por su propia madre bajo la promesa de jugar con un prensapelo en un balde de agua

Agentes de la Policía Nacional inspeccionaron la vivienda en el barrio Dennis Larios, Ticuantepe, donde ocurrió el deceso de la niña de cuatro años (Cortesía: TN8).
Agentes de la Policía Nacional inspeccionaron la vivienda en el barrio Dennis Larios, Ticuantepe, donde ocurrió el deceso de la niña de cuatro años (Cortesía: TN8).
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Un estremecedor hecho conmociona a la comunidad de Dennis Larios, en el municipio de Ticuantepe. El pasado 18 de agosto, la ciudadana Angélica María Mairena López, de 31 años, fue detenida por las autoridades policiales tras llevar a cabo la ejecución planificada de su propia hija de apenas cuatro años de edad. Los pormenores vertidos en el expediente del Ministerio Público revelan un nivel de frialdad y premeditación que ha dejado atónita a la ciudadanía nicaragüense.

Según la acusación formal interpuesta por la Fiscalía, el crimen no respondió a un impulso descontrolado e inmediato, sino a un plan ejecutado paso a paso para evitar cualquier interrupción o auxilio externo dentro de la vivienda. La tarde del pasado 18 de agosto, Angélica se encontraba en la casa junto a sus dos hijos: un niño de siete años y la menor de cuatro.

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Para garantizar la ejecución del acto sin interferencias, la mujer comenzó por neutralizar al hermano mayor. Lo llevó a la sala de la vivienda, encendió la consola de videojuegos Nintendo y le subió deliberadamente el volumen al televisor para mantenerlo completamente distraído e inmerso en el juego. Acto seguido, se desplazó hacia una de las habitaciones de la casa, donde instaló un parlante con música a un volumen considerablemente alto, creando así un cerco sonoro que ahogaría cualquier grito o pedido de auxilio.

Familiares y vecinos de la víctima permanecen consternados tras el hecho ocurrido (Cortesía: Noticiero Acción 10).
Familiares y vecinos de la víctima permanecen consternados tras el hecho ocurrido (Cortesía: Noticiero Acción 10).

En el interior de ese mismo cuarto, preparó con antelación el elemento letal: un balde plástico lleno de agua. Mientras tanto, la pequeña de cuatro años jugaba de forma inocente en el patio de la casa, ajena a la trampa que se preparaba en el interior. Mairena López la llamó con engaños, invitándola a entrar a la habitación bajo la falsa promesa de jugar con un prensapelo que supuestamente se encontraba sumergido dentro del balde.

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La niña, confiando plenamente en su madre, obedeció e ingresó a la estancia. Una vez junto al recipiente, la acusada la sujetó violentamente con fuerza y le sumergió la cabeza en el agua, sosteniéndola de forma implacable hasta provocarle la muerte por ahogamiento.

El motivo principal: Prevenir un futuro sufrimiento sistemático

Vecinos de la comunidad relataron de forma anónima a los medios locales que la mujer atravesaba un severo cuadro depresivo provocado por el abandono de su esposo. Sin embargo, la investigación expone que esta condición personal derivó en una lógica distorsionada. La hipótesis acusatoria sostiene que Angélica María llegó a la conclusión de que la vida de una mujer implicaba un sufrimiento inevitable y, para librar a su pequeña hija de padecer situaciones similares a las que ella experimentó a lo largo de su vida, tomó la decisión de asesinarla.

La niña, que cursaba el primer nivel de Educación Inicial en el Colegio Nuestra Señora del Socorro, se convirtió en víctima de una distorsión ideológica y emocional de su progenitora, quien transformó el acto del parricidio en un supuesto alivio o prevención de males futuros.

El Ministerio Público presentó una acusación por el delito de parricidio contra una mujer que presuntamente ahogó a su hija de 4 años en un balde con agua en su casa en Ticuantepe. Según la fiscalía, la mujer planeó el crimen mientras su otro hijo estaba distraído.

El delito de parricidio y cuánto tiempo podría permanecer en la cárcel

La jueza Karen Chavarría, titular del Juzgado Noveno de Distrito Penal de Audiencias de Managua, admitió la acusación por el delito de parricidio, dictó la medida cautelar de prisión preventiva y fijó la audiencia inicial para el próximo 2 de septiembre.

De acuerdo con la legislación penal nicaragüense, el delito de parricidio cometido cuando se priva de la vida a un ascendiente o descendiente directo conlleva penas severas que oscilan entre los 15 y los 30 años de prisión, pudiendo alcanzarse la pena máxima de 30 años en dependencia de agravantes como la premeditación, la alevosía y la tutelaridad.

No obstante, la permanencia de la acusada en un recinto penitenciario ordinario podría dar un giro según el estado de salud mental de la imputada. En declaraciones brindadas al medio LA PRENSA, y retomadas por Infobae, el abogado especialista en Derecho Penal, Harry Valle, explicó que, de comprobarse fehacientemente mediante peritajes científicos que la mujer padecía una alteración mental severa, el Código Penal contempla soluciones fundadas en la inimputabilidad.

En este escenario, la pena de cárcel efectiva se sustituye por una medida de seguridad, consistente en el internamiento en un centro especializado de salud mental para recibir tratamiento médico y psiquiátrico.

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