Flavio Mendoza brilla todas las noches en el escenario del Teatro Luxor, con su obra Mahatma, en Villa Carlos Paz. Sin embargo, en medio de las luces y los aplausos, aún hay algo que le falta para sentirse completo: ser padre. En diálogo con Teleshow habló sobre su deseo y lo cerca que está de cumplirlo. Además, contó cómo debe preparar su cuerpo para poder realizar las dos funciones diarias de su espectáculo.

Desde hace años que Flavio tenía el deseo de convertirse en padre. En un principio su idea fue adoptar, pero debido a la burocracia desistió: "En un momento me agoté porque es mucho protocolo, mucho papel, me sentía hasta frustrado por las entrevistas, lo que te preguntan… entonces decidí hacer inseminación artificial".

El artista dijo que el camino de la inseminación fue idea de su hermana, ya que era un plan que él no había tenido en cuenta. El hecho de que su hijo pudiera ser de su misma sangre, lo entusiasmó: "Me dio esa cosa de decir, 'bueno, que se parezca a mí', es re loco eso y estoy súper ansioso de que suceda en cualquier momento".

Ahora viene la parte de la fecundación, así que estoy esperando ansioso a que me digan cuándo será

El proceso ya está en "tratativas" y el creador de Mahatma hasta conoció a la mujer que llevará en su vientre a su bebé: "Es todo paso por paso, ahora viene la parte de la fecundación, así que estoy esperando ansioso a que me digan cuándo será".

(Crédito: Mario Sar)
(Crédito: Mario Sar)

Sobre cómo hace para manejar tal ansiedad, aseguró que es de las personas que creen en que "el universo conspira para que las cosas pasen cuando tienen que ser" y agregó: "Hice todos los deberes y todo lo que hay que hacer para que suceda, creo en Dios, en que hay una energía y que las cosas son porque tienen que ser y que no hay que forzarlas tanto, más en algo así que va a ser lo más importante de mi vida, le tengo respeto y cuidado a todo".

Hice todos los deberes y todo lo que hay que hacer para que suceda, creo en Dios, en que hay una energía y que las cosas son porque tienen que ser y que no hay que forzarlas tanto

Mientras aguarda por la llegada del esperado embarazo, Flavio pone todas sus energías en el espectáculo que realiza en el Luxor, Mahatma, junto con Anita Martínez, Barby Franco y Facundo Mazzei: "No puedo creer la cantidad de entradas vendidas. Es el teatro más grande de Córdoba con 1.200 localidades y tener dos funciones es un privilegio".

Con su primer Stravaganza, el coreógrafo marcó un antes y un después en la plaza cordobesa, "hizo ruido" define él. Es por eso que en su regreso a la villa quería llevar un espectáculo que le gustara a la gente: "Le puse tanto amor… no soy de pensar en si va a funcionar, sino que me tiene que nacer de adentro, es un show angelado y que me hace feliz", dijo sobre el gran musical en el que trabajan más de cincuenta personas, entre ellas 35 artistas en escena.

(Crédito: Mario Sar)
(Crédito: Mario Sar)

Hacer una obra de tal envergadura no es nada fácil. Mendoza participa de la mayoría de los cuadros, lo que conlleva un gran esfuerzo físico de su parte: "Cuando terminé de armar el show no me di cuenta que estaba en tantos lugares y que en los cambios tenés que salir por un lado, entrar al otro. Me di cuenta que me había equivocado al poner tantos cuadros, quería sacar uno, porque no me daba el aire, pero ya le encontré la vuelta. Es la forma de disfrutarlo, yo disfruto poniendo el cuerpo, el alma, todo, cuando escucho el aplauso de la gente, ya no importa que me duela todo".

Yo disfruto poniendo el cuerpo, el alma, todo, cuando escucho el aplauso de la gente, ya no importa que me duela todo

¿Cómo se prepara para salir a escena? "Primero entreno todos los días en mi casa, tengo un equipo de gimnasia, lo empecé a hacer porque tengo varias operaciones y tener los músculos fuertes era re importante, llego tres horas antes de la función al teatro, me maquillo y después trabajo con Charly, mi preparador físico, que me hace elongar, porque hay que entrar en calor porque es riesgoso".

Todo el ejercicio físico lo acompaña con una buena alimentación y descanso: "Después del teatro voy a cenar y a casa, porque sino al otro día el cuerpo dice 'no'".