La segunda audiencia del jury a los fiscales del caso Dalmasso transcurrió este miércoles en la Legislatura de Córdoba, con la presencia de nueve testigos. Entre ellos el ex fiscal Fernando Moine, quien también trabajó al comienzo de la causa; Juan Dalmasso, hermano de la víctima; la exjueza Hilda Nora Sucaría; y Valeria Lucía Savino, secretaria del juzgado.
El proceso, que busca determinar posibles irregularidades en la investigación por el crimen de Nora, se reanudó a las 11:30 de la mañana en un clima de confrontación y cuestionamientos cruzados tras la primera audiencia, en la que declararon el viudo Marcelo Macarrón y sus hijos, Facundo y Valentina.
La primera en testificar este miércoles ante el tribunal, presidido por la legisladora Julieta Rinaldi, fue la secretaria Valeria Lucía Savino, quien estuvo en el lugar del hecho. En su declaración, contó que le designaron la tarea de secretaria y que tenía que estar a cargo de todo “lo que tiene que ver con decretos sobre pericias y cuestiones técnicas, en conjunto con el fiscal”.
“Las hipótesis fueron variando y fueron muchas simultáneas. Comenzamos por no descartar ninguna hipótesis”, detalló, según consignaron medios locales.
El primer día del jury estuvo marcado por algunos incidentes en la sala y la presentación de planteos de nulidad por parte de las defensas, que consideraron viciado el procedimiento y solicitaron la intervención del fiscal general.
El segundo en declarar fue el ex fiscal Fernando Juan Moine, quien trabajó junto con Di Santo al inicio de la causa. Explicó que su tarea inició a fines de noviembre y concluyó en febrero, y que la primera línea investigativa fue el personal obrero que trabajaba en la casa de Dalmasso. “Dentro de todas las hipótesis, en principio era el personal obrero que trabajaba en la casa. Se ordenó la imputación de Zárate”, sostuvo en referencia a Gastón Zárate, conocido como “El Perejil”.
Siguió Luciana Casas, asesora oficial de la Justicia local, quien representó a la madre de Nora Dalmasso, Delia “Nené” Grassi. En su testimonio habló de los problemas de salud de la mujer, detalló las complicaciones para mantener la querella y la intervención de escribanos debido a la incapacidad de la señora para firmar. “Siempre la acompañaba su hijo, Juan Dalmasso”, contó.
En cuarto lugar declaró Laura Susana Ovidi, secretaria de la fiscalía a cargo del doctor Di Santo. Destacó la conducción ordenada y prolija del funcionario y afirmó que el trabajo en la fiscalía se resolvía siempre en base a la prueba recolectada. “El doctor Di Santo dirige de una manera ordenada, prolija, imparte directivas claras, están bien asignados los roles. Por los años que trabajamos juntos, me permito afirmar que conozco su criterio y trabajo con cierta tranquilidad y seguridad como secretaria”, señaló.
La quinta en declarar fue Ivana Niezuta, asesora letrada designada como representante complementaria de la señora Grassi. Explicó que su llegada a la causa, en 2020, fue motivada por el estado de salud de la madre de Nora. “Yo no tuve acceso al expediente, sino a la situación de salud de la señora Grassi. Mi conclusión fue que no había criterios médicos para determinar una limitación de la capacidad”, afirmó, y agregó que “Juan Dalmasso no quería iniciarla”.
Luego siguió Hilda Nora Sucaría, exjueza penal y vocal de la cámara primera al momento de la investigación. Destacó su relación profesional con Di Santo y la desventaja de recursos de la Justicia en Río Cuarto. “Consultada por posibles sesgos de parte de Di Santo, sostuvo: “Hemos tenido discusiones para evitar todo tipo de discriminaciones, en todo aspecto. Un hombre totalmente progresista”, describió.
A su turno, Alejandro Cabrera, exfiscal de Cámara, también habló sobre su vínculo profesional con Di Santo, a quien definió como un fiscal dedicado y con fuertes convicciones. “Siempre hizo su trabajo con mucha dedicación, con vocación y gran capacidad, además de fuertes convicciones cuando tuvo que tomar decisiones”, afirmó.
El sexto citado fue Juan Dalmasso, hermano de Nora, quien fue muy crítico con la investigación y apuntó contra la Fiscalía General por el manejo del caso y las presiones sobre los fiscales. “Desde el primer momento fue un descontrol. Digo esto porque lo viví de adentro”, manifestó.
“Quiero hacer hincapié en las presiones que seguramente él (Di Santo) ha recibido, y seguramente parte de los actores que han sido fundamentales para que esto termine en nada. Hemos perdido mucho tiempo en nada. Hoy tenemos el ADN de alguien que siempre fue culpable. Cuando a Bárzola le toman testimonio, él fue el único que estuvo en la casa sin motivo de estar en la casa: fue con lluvia cuando el patrón de dijo que no fuera, fue en bicicleta, fue a otra casa y no llegó”, agregó Dalmasso.
“Se torció la prueba para el lado que a cada uno le convenía, un desastre lo que se hizo con mi hermana”, sostuvo.
El último testigo fue Gustavo Javier Della Mea, policía retirado que estuvo de turno el fin de semana del crimen. Detalló su arribo al lugar del hecho, cómo observó la escena y los procedimientos de investigación realizados, especialmente los ligados a los obreros y a Bárzola. “Manifesté que estábamos ante la presencia, a mi parecer, de un hecho violento, para que se llame al fiscal y mis superiores”, recordó.
Della Mea participó en el allanamiento de la casa de Bárzola. Según dijo cuando se presentó en el domicilio del parquetista lo atendió la madre. “Una casa humilde, con distintas cosas, ropa”, describió. Sobre otras actuaciones respecto a Bárzola dijo que se “hicieron intervenciones telefónicas y no surgió nada”.
Durante la audiencia inaugural, el exfiscal Javier Di Santo lloró frente al tribunal al calificar de “deshonesta” la acusación en su contra. Su defensa, encabezada por Luciana Caminal, insistió en la invalidez del juicio y en la necesidad de revisar la conducción del proceso. Emilio Andruet, exjuez de cámara de Río Cuarto y defensor de Daniel Miralles, sostuvo que el debate debería estar bajo la órbita del fiscal general y no de la adjunta.
El foco también estuvo en los testimonios de la familia Dalmasso, con la declaración virtual de Valentina Macarrón desde España y la postura de Facundo Macarrón, quien mostró una actitud desafiante hacia los fiscales en el banquillo. El propio Marcelo Macarrón, viudo de Nora, apuntó contra Di Santo y afirmó que su reacción emocional le “repugna”. Facundo fue más allá y criticó abiertamente el trabajo de los acusados, cuestionando su desempeño en la investigación.
“Son muchas las preguntas que nos hacemos como familia. La principal es si algún tipo de remordimiento del lugar en el cual nos dejaron, porquenos destruyeron como familia”, sostuvo Facundo en la Legislatura Unicameral de Córdoba.
Y agregó: “No es fácil ser señalado como un matricida y que encima serevele mi orientación sexual frente a todo un país. Había un claro condicionamiento en los interrogatorios. A mis amigos les instalaban una idea fija. Se insinuaba que por ser gay, uno tiende al delito”.
Su abogada, María Ángeles Mussolini, planteó que la expectativa de la familia está puesta en obtener respuestas sobre lo ocurrido durante la investigación.“Quieren saber por qué pasó lo que pasó, por qué no se tomó el ADN en tiempo y forma y por qué hoy están peleando para que la causa no prescriba. Es lo que quiere toda la sociedad”, le dijo a Infobae.