La muerte de las cuatro hermanas en el accidente ocurrido el lunes por la tarde en el cruce de la ruta provincial 14 y la ruta nacional 35 aún resuena y genera conmoción en la ciudad de 25 de Mayo, en el extremo sudoeste de la provincia de La Pampa. Luego del siniestro que sufrieron en el auto, Cristina Sosa (66), Raquel Esmeralda Sosa (54), María Olga Sosa (59) y Rosa Estela Sosa (53), fallecieron por quedar atrapadas en la camioneta en la que viajaban y sumergidas bajo aguas heladas.
La quinta hermana que viajaba en la Ford EcoSport —quien conducía el vehículo— sobrevivió al choque y se recuperaba fuera de peligro, según informó el medio local La Arena.
La noticia golpeó a la localidad pampeana, pero más aún a la familia. Una sexta hermana, de 47 años, con una enfermedad hepática grave y a la espera de un trasplante de hígado, se descompensó en una hostería de la ciudad de Neuquén tras enterarse del accidente vial ocurrido a la altura del lago Bajo Giuliani. Su hijo de 10 años, solo con ella en la habitación, fue quien dio la voz de alarma.
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La mujer había viajado a Neuquén capital ese mismo día, precisamente para recibir atención médica. Poco después de su llegada, supo del episodio. Cerca de las 23 horas, los demás huéspedes de la hostería escucharon el llanto insistente del niño. “¡Mamá, mamá!”, repetía el pequeño, sin obtener respuesta.
La mujer se encontraba desorientada y no reaccionaba ante los estímulos. Ante la situación, otros alojados se acercaron a asistirla. Entre ellos había una enfermera, que de inmediato le controló la saturación de oxígeno y la presión arterial, y le practicó primeros auxilios mientras aguardaban la llegada de la ambulancia.
En medio de la urgencia, el niño tomó su teléfono y llamó a un familiar. Angustiado, le pidió ayuda. El hombre que atendió el llamado le aseguró que ya estaba en camino, pero el pequeño, con la voz quebrada, le rogó: “No me cortes, seguí hablándome”. Minutos después, el familiar llegó a la hostería y se hizo cargo del niño, mientras la mujer era trasladada en ambulancia a la clínica Pasteur. Según La Arena, la mujer fue internada, con atención médica, y aún a la espera del trasplante hepático.
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La despedida de las cuatro mujeres convocó a una multitud en 25 de Mayo. La comunidad entera salió a las calles para acompañar a los familiares directos en un momento en que, según coincidieron quienes asistieron, nadie encontraba explicaciones para semejante pérdida.
Cómo son las condiciones del cruce en el que se accidentaron
El cruce entre la Ruta Nacional 35 y la Ruta Provincial 14, en el Bajo Giuliani, carecía de señalización vial desde al menos dos años antes del accidente y no contaba con iluminación en el momento del siniestro, dos falencias que la ley pone bajo responsabilidad de Vialidad Nacional.
El cartel que alertaba a los conductores sobre el final de la traza de la Ruta Provincial 14 al empalmar con la Ruta Nacional 35 era visible todavía en diciembre de 2022: un dispositivo de fondo amarillo con flechas bidireccionales negras y la nomenclatura “35”, fijado sobre el guardarraíl frente a la bocacalle. Para la actualización cartográfica de finales de 2024, ese indicador ya no estaba. Nadie lo repuso. Así lo consignó El Diario de La Pampa, cuyo equipo recorrió el lugar y cotejó registros viales que documentan la ausencia del señalamiento.
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La función de aquel cartel no era decorativa. Advertía de forma gráfica e inequívoca que la calzada termina en ese punto, obligando a girar a la izquierda o a la derecha para incorporarse a la Ruta Nacional 35, con el espejo de agua de la laguna del Bajo Giuliani inmediatamente al frente. Sin esa advertencia, el tramo final de la Ruta Provincial 14 conduce directamente hacia el agua.