El cable de la CIA es del 21 de julio de 1976, dos días después del operativo en el que murieron Santucho y Benito Urteaga y fueron desaparecidas Liliana Delfino y Ana María Lanzilotto.
El cable de la CIA es del 21 de julio de 1976, dos días después del operativo en el que murieron Santucho y Benito Urteaga y fueron desaparecidas Liliana Delfino y Ana María Lanzilotto.

El 19 de julio de 1976, horas antes de salir hacia el exilio, Mario Roberto Santucho murió emboscado en un edificio de Villa Martelli, en Venezuela 3149, donde tenía una residencia segura transitoria. Desde ese momento se tejieron una gran cantidad de hipótesis sobre lo que pudo haber conducido a que los militares dieran con el domicilio, que apenas conocía un puñado de personas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Del azar a la entrega, numerosas hipótesis ensayaron respuestas: que fue la cúpula de Montoneros; que fue otro dirigente del ERP, Enrique Gorriarán Merlo; que el grupo de tareas del Ejército no esperaba encontrar a Santucho; que el alquiler de un nebulizador selló la suerte de los guerrilleros. Y ahora un telegrama de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) retomó la idea de la traición.

Mario Roberto Santucho, líder del PRT-ERP, se disponía a salir al exilio.
Mario Roberto Santucho, líder del PRT-ERP, se disponía a salir al exilio.

El cable IN986691, que es parte de los documentos desclasificados el 12 de abril sobre los años de la última dictadura, que Estados Unidos entregó a Argentina, aseguró sólo dos días después del operativo: "La información que permitió que las fuerzas de seguridad ubicaran a Mario Roberto Santucho, comandante del ERP, fue brindada por un oficial del ERP que contactó al ejército y se ofreció a revelar el paradero de Santucho y otros líderes del ERP a cambio de la liberación de su esposa, que había sido levantada".

Otros dos cables desclasificados (ambos de la Agencia Federal de Investigaciones, FBI), fechados poco antes del operativo en Villa Martelli, revelan, con el testimonio de altas fuentes locales, que el ejército se concentraba en reprimir al ERP y a Santucho.

El FBI detalló un informe del ministro del Interior Albano Harguindeguy a la embajada de los EEUU sobre la represión del ERP.
El FBI detalló un informe del ministro del Interior Albano Harguindeguy a la embajada de los EEUU sobre la represión del ERP.

Según un teletipo del FBI, del 15 de julio de 1976, ese día el ministro del Interior, Albano Harguindeguy, había informado al embajador de los Estados Unidos que "las fuerzas de seguridad han obtenido grandes éxitos contra la organización terrorista argentina ERP", a punto tal que, dadas sus graves pérdidas, la inteligencia local estimaba que el ERP se uniría a Montoneros, sobre lo cual habría un anuncio el 22 de agosto, aniversario de la Masacre de Trelew.

"Los servicios de inteligencia argentinos creen que el líder del ERP, Mario Roberto Santucho, está en Buenos Aires", había detallado Harguindeguy.

Un segundo documento desclasificado del FBI cita operaciones contra el ERP.
Un segundo documento desclasificado del FBI cita operaciones contra el ERP.

Con fecha del mismo día, el otro documento informó que "un oficial del Servicio de Inteligencia del Ejército" había mostrado como "un indicador del éxito de las fuerzas de seguridad sobre el ERP" que la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) había "detenido recientemente a dos de los hermanos de Mario Roberto Santucho, y estuvo muy cerca de levantar al propio Santucho". Al final del texto, como dato "administrativo", se da el nombre del oficial: "La fuente es el coronel Alberto Valín".

Durante 1976 y 1977 Valín dirigió el Batallón 601, "integrado por representantes de todos los servicios de inteligencia importantes del país, al cual todos los organismos debían apoyar", según describió ante el  Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 5 en 1986.

Según el FBI, además de Harguindeguy, Alberto Valín, director de inteligencia militar, era fuente de la embajada de los EEUU en Buenos Aires.
Según el FBI, además de Harguindeguy, Alberto Valín, director de inteligencia militar, era fuente de la embajada de los EEUU en Buenos Aires.

Valín, se preguntó Mario Santucho (hijo del líder del ERP), ¿sería también la fuente que no se nombra en el cable de la CIA? Un documento que, si bien se integra a las pocas piezas del rompecabezas de la muerte del guerrillero, le mereció el adjetivo de "raro".

El día de los hechos, tras un operativo posiblemente conectado en el que se secuestró a Domingo Menna, otro dirigente del ERP, un grupo de tareas del ejército golpeó a la puerta del departamento en el cuarto piso. Liliana Delfino, una de las fundadoras del ERP, compañera de Santucho, intentó cerrar el paso a los militares que encabezaba el capitán Juan Carlos Leonetti. No era posible.

Mario Santucho, hijo del líder del ERP. Es autor de la novela “Bombo, el reaparecido”.
Mario Santucho, hijo del líder del ERP. Es autor de la novela “Bombo, el reaparecido”.

Santucho, Benito Urteaga y su pareja, Ana María Lanzilotto, dispararon. Santucho y Urteaga murieron en el lugar; Delfino y Lanzilotto (ambas embarazadas) fueron secuestradas y están desaparecidas. Un niño de tres años, hijo de Urteaga, José Urteaga Augier, fue reclamado por la familia.

Según la CIA, Leonetti —quien murió por las heridas recibidas en Villa Martelli— llegó gracias a que "un oficial del ERP" había facilitado el domicilio a los militares a cambio de salvar a su mujer secuestrada. "El ejército no sólo estuvo de acuerdo sino que también prometió al oficial del ERP que le darían dinero y asistencia para salir de Argentina con su familia", agregó el cable.

La información para llegar a Santucho “fue brindada por un oficial del ERP”, dijo la CIA.
La información para llegar a Santucho “fue brindada por un oficial del ERP”, dijo la CIA.

"A continuación el ejército llevó al oficial del ERP a ver a su esposa, para asegurarle que estaba retenida y que estaba bien, luego de lo cual el oficial del ERP señaló el edificio en Villa Martelli, en la provincia de Buenos Aires, cerca de la Capital, donde Santucho y otros líderes del ERP se escondían. El oficial del ERP dijo que Santucho había estado viviendo en ese edificio durante un mes".

A Santucho hijo (editor de la revista Crisis y escritor que el domingo presenta en la Feria del Libro su novela Bombo, el reaparecido) le llaman la atención algunos elementos. El primero: que se hable de "un oficial del ERP".

Según este cable, ese oficial del ERP conocía el domicilio seguro en el que estaba Santucho.
Según este cable, ese oficial del ERP conocía el domicilio seguro en el que estaba Santucho.

En una entrevista con Eduardo Anguita y Daniel Cecchini, el joven recordó que su tío Julio Santucho había recibido una carta de Eduardo Merbilháa, dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT, sector político del ERP), que ofrecía "indicios ciertos" de que Menna había sido entregado por un ex militante del PRT, "capturado por el Ejército un tiempo antes y que negoció entregar a Menna a cambio de que no mataran a su mujer y sus hijos".

Se cree que Menna, quien había alquilado un nebulizador para su hijo, llevaba consigo el recibo de en la farmacia, en el que constaba su nombre falso pero su domicilio verdadero: el departamento de Villa Martelli. Es decir que nadie habría señalado el edificio, sino que al secuestrar a Menna encontraron la dirección.

El cadáver de Mario Roberto Santucho no se entregó a la familia. Su pareja está desaparecida.
El cadáver de Mario Roberto Santucho no se entregó a la familia. Su pareja está desaparecida.

Las otras hipótesis sobre una traición, que aluden a guerrilleros infiltrados por la inteligencia del ejército, nunca le parecieron muy verosímiles.

Otros dos elementos del cable de la CIA que le parecieron dudosos al hijo del líder del ERP es la mención de que Santucho habría pedido dinero a Mario Firmenich, dirigente de Montoneros, y que entre la ropa de su cadáver se encontró un boleto de avión.

“Un boleto de avión para Cuba”, dijo la CIA, estaba entre la ropa del guerrillero muerto.
“Un boleto de avión para Cuba”, dijo la CIA, estaba entre la ropa del guerrillero muerto.

Según la CIA, tras reunirse con el líder de la guerrilla peronista "para continuar las discusiones sobre la posibilidad de una fusión del ERP con los Montoneros", Santucho "también le pidió dinero a Firmenich, pero Firmenich se negó, señalando que el ERP ya le debía a los Montoneros USD 600.000".

Y el texto, en el que se decía que "Santucho planeaba viajar a fines de julio a Cuba via Mendoza, en Argentina, Chile y Europa, para quedarse en Cuba durante un mes", aseguraba en cambio en un comentario: "En el cuerpo de Santucho se encontró un boleto de avión a Cuba". Eso, observó su hijo, es inverosímil: los viajes a La Habana se realizaban —como se describe el plan— por Europa o por México.

El cable sostuvo que Santucho pidió dinero a Firmenich y que el montonero se lo negó.
El cable sostuvo que Santucho pidió dinero a Firmenich y que el montonero se lo negó.

Por último, en el documento desclasificado quien haya informado a la CIA dijo que Delfino estaba en Cuba, algo que constituye un error grueso porque el ejército la encontró en el mismo departamento de Villa Martelli y la secuestró.

Del lado de la verosimilitud, la CIA cerró el cable con un pronóstico que se cumplió: "El oficial del ERP dijo que un reemplazo probable de Santucho como comandante del ERP es Luis Mattini".

Santucho hijo se enteró sobre estos cables a pocos días de presentar un pedido a la Agencia de Acceso a la Información Pública para exigir que se abran los archivos del Estado sobre sus padres, Delfino y el líder del ERP.

De manera más verosímil, la CIA anticipó que el reemplazo de Santucho en el ERP sería Luis Mattini.
De manera más verosímil, la CIA anticipó que el reemplazo de Santucho en el ERP sería Luis Mattini.

Con el patrocinio de la abogada Myriam Bregman, él y otros hijos y familiares de desaparecidos —entre ellos, Patricia Walsh, hija de Rodolfo Walsh y hermana de María Victoria Walsh; Alejandrina Barry y Gloria Pagés—, la solicitud habla de archivos de la represión de los que nada se sabe. La presentación se basa en el fallo de marzo de 2019 en el cual la Corte Suprema ordenó que se desclasifiquen los decretos secretos de 1976-1983, en un caso que en 2011 inició el periodista Claudio Savoia.

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