La fatiga intensa e inexplicable puede parecer una consecuencia de una semana exigente, pocas horas de sueño o las múltiples obligaciones cotidianas.
Sin embargo, en las mujeres un agotamiento que aparece sin una causa evidente puede constituir una señal de alerta cardiovascular y presentarse incluso durante los días o semanas previos a un infarto.
Según especialistas citados por The Washington Post, identificar ese cambio respecto del nivel habitual de energía puede resultar especialmente importante porque algunas mujeres desarrollan síntomas menos reconocibles que los asociados tradicionalmente con un ataque cardíaco.
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La ausencia de un dolor intenso en el pecho puede contribuir a que la situación se atribuya al estrés, la ansiedad o el cansancio cotidiano.
Una señal que puede pasar inadvertida
El cansancio es uno de los síntomas más frecuentes entre las mujeres que sufren un infarto. Investigaciones mencionadas por The Washington Post señalan que puede presentarse en hasta el 70% de las mujeres que atraviesan este episodio.
Arash Bereliani, cardiólogo del Beverly Hills Institute for Cardiology and Preventive Medicine, explicó que la preocupación surge cuando existe una disminución significativa e inexplicable de energía respecto de la línea de base.
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La referencia permite distinguir un agotamiento asociado con circunstancias concretas de una modificación repentina en el funcionamiento habitual.
La reducción del flujo sanguíneo hacia el corazón puede afectar su capacidad para funcionar correctamente. Bereliani señaló que el corazón puede volverse rígido y tener dificultades para bombear suficiente sangre, lo que disminuye el aporte de oxígeno y nutrientes que reciben otros órganos y músculos.
Amy Ahnert, cardióloga y directora del Women’s Heart Program del Morristown Medical Center, señaló que muchas mujeres pueden restarle importancia a ese síntoma debido a las numerosas responsabilidades que concentran. Según expresó, suelen ser “multitaskers”, cuidadoras, trabajadoras y personas con múltiples tareas pendientes.
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Por qué los síntomas pueden ser diferentes
Durante años, gran parte de la investigación sobre los ataques cardíacos se realizó en hombres. Según Bereliani, eso llevó a trasladar a las mujeres el patrón considerado típico: dolor y presión en el pecho, con irradiación hacia el brazo izquierdo.
La evidencia posterior mostró que las manifestaciones pueden variar. Una de las posibles explicaciones está relacionada con las diferencias en el tamaño y la anatomía del corazón, que podrían modificar la respuesta del sistema nervioso y la circulación sanguínea durante un episodio cardíaco.
También existen diferencias en las enfermedades que afectan las arterias. Los hombres presentan con mayor frecuencia una enfermedad coronaria obstructiva, caracterizada por placas que bloquean alguno de los principales vasos que llevan sangre al corazón. En las mujeres es más habitual la enfermedad microvascular, que compromete los pequeños vasos cardíacos.
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Ahnert explicó que esos vasos pueden endurecerse o perder capacidad para dilatarse. Bereliani señaló que esta alteración puede producir fatiga y molestias en el pecho incluso fuera de un infarto. En determinadas situaciones, el deterioro puede avanzar y reducir el flujo sanguíneo hacia el corazón.
Cómo distinguir el cansancio habitual
La fatiga relacionada con un problema cardíaco suele ser profunda y difícil de explicar por cambios en la rutina. Ahnert la describió como una sensación en la que una persona puede pensar: “No puedo hacer nada. No tengo energía. Estoy débil y cansada”.
Otro indicador es la respuesta al descanso. El agotamiento común suele mejorar después de dormir o tomarse un fin de semana de pausa. El Dr. Bereliani indicó que, cuando existe una causa cardíaca, una persona puede despertarse con el mismo cansancio que tenía al acostarse.
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También merece atención la relación con el esfuerzo físico. Actividades que antes se realizaban sin dificultades pueden comenzar a provocar un agotamiento desproporcionado.
La duración constituye otro elemento relevante: una fatiga que persiste durante días o semanas sin una explicación clara requiere evaluación médica.
Cuándo buscar atención urgente
La presencia de cansancio junto con otros síntomas cardiovasculares aumenta la necesidad de prestar atención. Entre las señales mencionadas por los especialistas figuran molestias en el pecho, dolor en la mandíbula, cuello o espalda, falta de aire, náuseas, vómitos, indigestión, acidez, sudoración, alteraciones del sueño y mareos.
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El Dr. Bereliani recomendó consultar al médico cuando la fatiga persiste, aparece durante el esfuerzo, se acompaña de otros síntomas o no mejora después de algunos días.
Cuando el agotamiento resulta incapacitante o aparece junto con dificultad para respirar, un nuevo dolor en la parte superior del cuerpo o sudoración intensa, Ahnert indicó que corresponde acudir a una guardia de emergencia.
Ante una posible crisis cardíaca, la especialista señaló que es más seguro llamar al 911 que trasladarse en taxi o con otra persona, debido al riesgo de paro cardíaco o una arritmia potencialmente mortal durante el trayecto.
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