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Fascitis plantar: qué es, cómo se diagnostica y cuáles son los tratamientos

Esta condición afecta, en algún momento de su vida, a casi el 10% de la población y puede registrarse en uno o ambos pies. Los factores de riesgo, el momento en que conviene consultar a un especialista y las opciones disponibles según la evidencia científica

Utilizar zapatos con buen soporte ayuda a prevenir la inflamación de la fascia plantar y reduce el dolor en el talón al despertar - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dolor intenso en la planta del pie al dar los primeros pasos al despertar es uno de los síntomas más característicos de la fascitis plantar, una afección que afecta a personas de distintas edades y niveles de actividad física.

Esta condición ocurre cuando la fascia plantar —la banda gruesa de tejido que recorre la planta del pie y conecta el talón con los dedos— se inflama o sufre microdesgarros por sobrecarga, exceso de uso o factores anatómicos.

Durante el reposo nocturno, la fascia se acorta y pierde elasticidad, de modo que al volver a apoyar el pie con el peso corporal, el tejido se estira bruscamente y genera esa punzada característica en el talón o el arco del pie. El dolor tiende a ceder a lo largo de la mañana, pero reaparece tras períodos de inactividad, como al levantarse de una silla o después de conducir.

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Entre los factores que elevan el riesgo de desarrollar fascitis plantar, un estudio publicado en el Journal of Bone and Joint Surgery identificó la restricción en la flexión del tobillo como el factor independiente más relevante, con un odds ratio de 23,3 frente a quienes tenían buena movilidad. El sobrepeso —con un índice de masa corporal superior a 30— multiplicó por 5,6 la probabilidad de desarrollar la afección, y pasar la mayor parte de la jornada laboral de pie también resultó un predictor significativo.

Un adulto sentado en una cama sostiene su talón con ambas manos y presenta una expresión de dolor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las personas con pie plano o arco muy pronunciado son más propensas a la inflamación de la fascia, al igual que quienes practican actividades de alto impacto como correr o bailar. La rigidez en el tendón de Aquiles —el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla con el talón— también contribuye a la aparición de la dolencia, que puede afectar tanto a deportistas como a personas sedentarias.

Por qué te duelen los pies al despertar

La fascitis plantar es la causa más frecuente de dolor en el talón en adultos: su incidencia se estima en 3,83 casos por cada 1.000 pacientes-año y su prevalencia a lo largo de la vida ronda el 10%, según una revisión de 2023 publicada en PMC/NIH, con tasas de hasta el 12,7% en corredores habituales.

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La American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS) documenta que afecta con especial frecuencia a quienes pasan largas horas de pie —maestros, operarios de fábrica, bailarines— y que hasta un 30% de los casos se presenta de forma bilateral —en ambos pies al mismo tiempo—. La edad es otro factor condicionante: la mayor incidencia se concentra entre los 40 y los 60 años, cuando la elasticidad del tejido disminuye de manera natural.

El diagnóstico es principalmente clínico y se basa en el patrón de dolor descrito por el paciente y en la exploración física. Ante la persistencia de molestias más allá de tres meses sin respuesta al tratamiento inicial, la ecografía resulta una herramienta diagnóstica razonable y de bajo costo para evaluar el estado de la fascia, según la revisión publicada en American Family Physician.

Cómo prevenir y tratar la fascitis plantar

Una persona descalza da los primeros pasos del día sobre un suelo de madera, lo que indica el inicio de la actividad matutina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El abordaje de la fascitis plantar combina cambios en el estilo de vida, ejercicios terapéuticos y, en algunos casos, intervenciones médicas. Las medidas de primera línea incluyen el reposo relativo, la aplicación de hielo durante 15 minutos tres o cuatro veces al día, el uso de calzado con buen soporte de arco y la realización de estiramientos específicos para la fascia plantar y el tendón de Aquiles, de acuerdo con Mayo Clinic.

Caminar descalzo sobre superficies duras agrava la inflamación, por lo que el uso de plantillas ortopédicas (soportes a medida para corregir la pisada) resulta aconsejable cuando existen alteraciones en la forma de apoyar el pie.

El National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases (NIAMS) destaca la incorporación de ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad como parte central del tratamiento para mejorar la función del pie y reducir el riesgo de recaída. En casos más persistentes, pueden indicarse terapias físicas, infiltraciones locales (inyecciones directamente en la zona afectada) o tratamientos con ondas de choque (pulsos de energía acústica aplicados desde fuera del cuerpo). La cirugía queda reservada para situaciones excepcionales en las que el dolor no responde a ninguna medida conservadora.

Más del 80% de los pacientes con fascitis plantar mejora con tratamiento conservador en un plazo de 12 meses, según un análisis publicado en American Family Physician. Alternar actividades de bajo impacto —como la natación o el ciclismo— con el reposo activo del pie reduce la tensión sobre la fascia sin interrumpir la recuperación funcional.