No es solo la glucosa: 15 hábitos que predisponen a la prediabetes

La condición clínica se caracteriza por valores de glucemia superiores a los considerados normales y suele ser la manifestación medible de un proceso más amplio, que incluye factores del estilo de vida que se pueden prevenir

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La prediabetes se define por alteraciones de la glucosa que todavía no cumplen criterios de diabetes tipo 2 (Freepik)

La prediabetes es una condición clínica caracterizada por valores de glucosa superiores a los considerados normales, pero inferiores a los criterios diagnósticos de diabetes.

Según explicó en una nota a Infobae la médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) Marianela Aguirre Ackermann (MN 151.867), “la prediabetes es una condición clínica caracterizada por valores de glucosa superiores a los considerados normales, pero inferiores a los criterios diagnósticos de diabetes. Estos valores reflejan alteraciones en la acción de la insulina y/o en la capacidad del páncreas para secretarla, y se asocian con mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.”

En Argentina, de acuerdo con la actualización de la Sociedad Argentina de Diabetes, se diagnostica por glucemia en ayunas de 100 a 125 mg/dL, glucemia de 140 a 199 mg/dL a los 120 minutos de una prueba de tolerancia oral con 75 g de glucosa, o hemoglobina A1c (promedio de glucosa de los últimos 3 meses) de 5,7 a 6,4%.

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La causa de la prediabetes es multifactorial. En la mayoría de los casos se produce por la combinación de resistencia a la insulina y una respuesta insuficiente de las células beta del páncreas para sostener valores normales de glucosa. “Por eso, la glucosa elevada no es la causa primaria, sino la manifestación medible de un proceso que compromete la acción de la insulina y la secreción pancreática”, enfatizó Aguirre Ackermann.

La prediabetes tipo 2 forma parte del continuo fisiopatológico de la diabetes tipo 2. La insulinorresistencia puede comenzar años antes del diagnóstico, influida por la predisposición genética, el sedentarismo, la obesidad —especialmente abdominal— y el estilo de vida. La hiperglucemia aparece cuando la célula beta pancreática ya no logra compensar esa resistencia con una secreción suficiente de insulina.

No es solo la glucosa: qué hábitos predisponen a la prediabetes

En Argentina, los criterios diagnósticos incluyen glucemia en ayunas de 100 a 125 mg/dL, glucemia de 140 a 199 mg/dL a los 120 minutos de una prueba de tolerancia oral con 75 g de glucosa, o hemoglobina A1c de 5,7 a 6,4% (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Este proceso puede verse afectado por malos habitos en el estilo de vida, convirtiendose estos en factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de la diabetes”, señalaron en una publicación del Ministerio de Salud

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Estos son los hábitos y factores cotidianos mencionados por las fuentes que se asocian con mayor riesgo de prediabetes o con aumentos sostenidos de glucosa:

  1. Sedentarismo: la falta de actividad física favorece la grasa abdominal y el exceso de peso, y se asocia con alteraciones en el metabolismo de la glucosa.
  2. Obesidad, especialmente abdominal: el exceso de peso se vincula con resistencia a la insulina y con valores más altos de glucosa en sangre.
  3. Mala alimentación (bajo consumo de frutas y verduras): una dieta con pocas frutas y verduras se asocia con peor calidad nutricional y con alteraciones en los niveles de glucosa.
  4. Preferencia por alimentos con alto contenido graso y de carbohidratos: este patrón alimentario se relaciona con aumentos de glucosa y con mayor riesgo metabólico.
  5. Consumo habitual de bebidas azucaradas: se recomienda reducirlas porque forman parte de los consumos asociados a hidratos de carbono de baja calidad nutricional.
  6. Productos altamente procesados: se aconseja reducir su consumo habitual por su asociación con una alimentación de menor calidad nutricional.
  7. Panificados refinados: se recomienda disminuirlos como parte de la reducción de hidratos de carbono de baja calidad nutricional.
  8. Golosinas y comidas rápidas: su consumo habitual se incluye entre los alimentos a reducir en estrategias de prevención.
  9. Carnes procesadas: se aconseja recortar su consumo habitual dentro de patrones de alimentación de mejor calidad.
  10. Alimentos con exceso de grasas saturadas: se recomienda reducirlos en la dieta por su perfil nutricional menos favorable.
  11. Estrés crónico o mal gestionado: el estrés sostenido se asocia con elevación de glucosa a través de hormonas como el cortisol y la adrenalina. “Cuando el estrés emocional es constante, se vuelve crónico y, con el tiempo, puede provocar problemas de salud”, explicó Rebecca Jaspan, especialista en educación y nutrición para la diabetes a Eating Well.
  12. Sueño insuficiente o de baja calidad: dormir menos de seis horas o tener alteraciones del sueño se asocia con mayor riesgo de diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina.
  13. Deshidratación: al disminuir el volumen sanguíneo, puede aumentar la concentración de glucosa en sangre y elevar el riesgo de hiperglucemia.
  14. Uso de ciertos medicamentos: glucocorticoides, antipsicóticos, estatinas, betabloqueantes, diuréticos, inmunosupresores y terapias hormonales pueden alterar el metabolismo de carbohidratos y favorecer subidas de azúcar.
  15. Confiarse en alimentos “sin azúcar”: la etiqueta “sin azúcar” o “sin azúcar añadido” no garantiza que sean bajos en carbohidratos, que son los responsables inmediatos del aumento de glucosa postprandial.

Qué pasa en el cuerpo antes de que suba la glucosa

La glucosa elevada no siempre es la causa primaria: puede ser la manifestación medible de alteraciones en la acción y la secreción de insulina (Imagen ilustrativa Infobae)

La prediabetes se vincula con alteraciones en la acción de la insulina y/o en la capacidad del páncreas para secretarla. Los valores de glucosa por encima de lo normal, pero por debajo de los criterios diagnósticos de diabetes, reflejan ese proceso y se asocian con mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

La insulinorresistencia puede instalarse años antes del diagnóstico. En ese período, el organismo aún puede sostener valores relativamente compensados, hasta que la célula beta pancreática ya no logra responder con una secreción suficiente de insulina para contrarrestar la resistencia periférica. En ese punto, aparece la hiperglucemia como manifestación medible.

En la explicación de los especialistas, el foco no está en “atacar solo la glucosa” como único objetivo, sino en intervenir sobre el proceso que la eleva y sobre los factores que empujan la resistencia a la insulina y el deterioro progresivo de la función beta pancreática.

Qué cambios reducen el riesgo de progresar a diabetes tipo 2

La combinación de descenso de peso y actividad física regular es la intervención con mayor respaldo científico para bajar el riesgo de progresión (Freepik)

Según Aguirre Ackermann, “la combinación de descenso de peso y actividad física regular es la intervención con mayor respaldo científico para reducir el riesgo de progresión a diabetes tipo 2”.

Los estudios de prevención mostraron beneficios significativos con una reducción moderada del peso corporal y la realización de al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada.

En recomendaciones del Ministerio de Salud Pública de Paraguay, “se aconseja la practica de actividad fisica durante 150 minutos por semana, equivalente a unos 30 minutos diarios, cinco dias a la semana”.

En términos prácticos, esto puede incluir caminar a paso sostenido, andar en bicicleta, nadar u otras actividades aeróbicas, idealmente combinadas con entrenamiento de fuerza dos o tres veces por semana. La actividad física mejora la sensibilidad a la insulina y tiene efectos favorables sobre la composición corporal, la presión arterial y el perfil lipídico.

En alimentación, la evidencia favorece patrones sostenibles y de buena calidad nutricional más que dietas restrictivas específicas. “El patrón mediterráneo es uno de los más estudiados y se caracteriza por un mayor consumo de vegetales, legumbres, frutas enteras, frutos secos, cereales integrales, aceite de oliva y pescado -aconsejó Aguirre Ackermann-. Al mismo tiempo, se recomienda reducir el consumo habitual de bebidas azucaradas, productos altamente procesados, panificados refinados, golosinas, comidas rápidas, carnes procesadas y alimentos con exceso de grasas saturadas o hidratos de carbono de baja calidad nutricional.

Un punto clave es que los beneficios observados en los estudios no dependen de cambios extremos ni de la eliminación completa de alimentos. Los cambios moderados, sostenidos en el tiempo y adaptados a cada persona se describen como más efectivos que intervenciones muy restrictivas y difíciles de mantener.

La prevención de la diabetes se entiende dentro del marco de la medicina del estilo de vida. Además de la alimentación y la actividad física, influyen factores como la calidad del sueño, el manejo del estrés, la cesación tabáquica y la reducción del sedentarismo. El objetivo es mejorar progresivamente el peso corporal, la circunferencia de cintura, la masa y la fuerza muscular, la capacidad aeróbica y hábitos que influyen directamente sobre el riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular.

Cuándo consultar y qué controles se usan para el diagnóstico

La intervención temprana y sostenida puede reducir la progresión a diabetes tipo 2 y el riesgo cardiovascular asociado (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Argentina, de acuerdo con la actualización de la Sociedad Argentina de Diabetes, la prediabetes se diagnostica por glucemia en ayunas de 100 a 125 mg/dL, glucemia de 140 a 199 mg/dL a los 120 minutos de una prueba de tolerancia oral con 75 g de glucosa, o hemoglobina A1c de 5,7 a 6,4%.

La Sociedad Argentina de Diabetes había sostenido desde 2006 el límite inferior de la glucemia alterada de ayunas en 110 mg/dL, pero en 2023 fundamentó su descenso a 100 mg/dL, en línea con el criterio de la Asociación Americana de la Diabetes. La Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Diabetes mantienen el punto de corte en 110 mg/dL, por lo que una misma persona puede ser clasificada de manera diferente según el criterio utilizado.

Desde otra guía institucional, el Ministerio de Salud de Paraguay indicó que si una persona tiene antecedente familiar de diabetes (padres o hermanos diagnosticados con la enfermedad) y factores de riesgo (sedentarismo, obesidad, alimentación no saludable, edad avanzada), debe acudir a consulta médica para una evaluación y acceder al control de la glucemia en ayunas. En el mismo documento, señaló: “Si su nivel de azúcar en sangre resulta 100 o mas, es prediabetes; y si el nivel llega a 126 o mas es diabetes”. También recomendó mantener un peso saludable, comer saludable (con más alimentos naturales, frutas y verduras), evitar frituras y ultraprocesados, y hacer actividad física con regularidad.

En el seguimiento cotidiano, los especialistas destacaron que las fluctuaciones en la glucosa forman parte de la fisiología normal, pero que los problemas aparecen cuando el aumento perdura y se aleja de los valores recomendados. En ese enfoque, la vigilancia activa de hábitos permite identificar conductas que elevan la glucosa, consultar a profesionales y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.