Sentir ansiedad social en situaciones cotidianas puede dificultar las relaciones personales, el desempeño laboral y la vida diaria. Sin embargo, profesionales de la salud mental de la Cleveland Clinic enumeraron pasos prácticos para afrontarla y mejorar el bienestar emocional.
Afrontar la ansiedad social implica practicar autocuidado, desafiar pensamientos negativos, entrenar habilidades de comunicación, aplicar técnicas de conexión con el presente, realizar exposición gradual a situaciones sociales, apoyarse en una red de confianza, aprender de experiencias previas y considerar la terapia cognitivo-conductual, según recomendaciones de la Cleveland Clinic y la psicóloga Dawn Potter.
La ansiedad social es más que nerviosismo ante la interacción con otras personas. Según la Cleveland Clinic, quienes atraviesan este trastorno pueden sentir un temor intenso al juicio, el rechazo o la crítica, hasta evitar reuniones o eventos.
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No se limita a un malestar leve: los síntomas pueden incluir incomodidad en encuentros cotidianos y manifestaciones físicas como pánico, sudoración o temblores. “Las personas con trastorno de ansiedad social experimentan ansiedad frecuente, pánico o malestar significativo en ciertas situaciones sociales”, explicó la psicóloga Dawn Potter.
Ocho estrategias para afrontar la ansiedad social
Las recomendaciones de la Cleveland Clinic propusieron un enfoque práctico y progresivo para adaptarse a situaciones sociales difíciles.
- Practicar el autocuidado: antes de enfrentar situaciones sociales, conviene dormir bien, alimentarse de forma saludable y evitar sustancias que alteren el estado de ánimo, como alcohol. “Intenta relajarte el día antes de algo que te genere especial ansiedad”, aconsejó Potter.
- Desafiar los pensamientos negativos: ante el temor de críticas, Potter señaló: “La ansiedad suele magnificar lo negativo y minimizar lo positivo”. Identificar cuándo esos pensamientos no reflejan la realidad ayuda a cortar la espiral ansiosa y a sostener una mirada más objetiva.
- Ejercicios de hablar en público: participar en grupos o tomar clases para practicar habilidades comunicativas puede reducir el miedo a exponerse. Según la especialista, resulta útil para quienes presentan ansiedad social leve o moderada.
- Técnicas de conexión con el presente: la “técnica de los cinco sentidos” consiste en identificar cinco cosas que se pueden ver, cuatro que se pueden tocar, tres sonidos, dos aromas y un sabor. El ejercicio centra la atención en el momento y reduce la incomodidad interna.
- Exposición gradual a situaciones sociales: acercarse de forma progresiva a lo que genera ansiedad aumenta tolerancia y confianza. Por ejemplo, quien teme a grupos grandes puede empezar con un amigo, luego con grupos pequeños y, más adelante, sumarse a espacios más concurridos.
- Apoyarse en la red de confianza: contarles a amigos o familiares la dificultad y aceptar su compañía puede aportar tranquilidad. “La mayoría de las personas se sienten más cómodas en situaciones sociales con alguien cercano”, afirmó Potter. Esa presencia puede dar seguridad, aunque el objetivo sea fortalecer la autonomía.
- Aprender de experiencias previas: revisar situaciones sociales anteriores permite identificar detonantes y planificar respuestas. Cambios simples, como elegir un lugar accesible en un evento, pueden ayudar en futuras ocasiones.
- Considerar la terapia cognitivo-conductual: cuando la ansiedad social afecta la vida diaria, la terapia cognitivo-conductual cuenta con evidencia favorable. La Cleveland Clinic señaló que este enfoque ayuda a reconocer pensamientos que llevan a evitar situaciones y a reemplazarlos por otros más realistas. “La terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a identificar patrones de pensamiento que te llevan a evitar situaciones sociales”, subrayó Potter.
Cuándo consultar a un profesional por ansiedad social
Buscar ayuda profesional resulta recomendable si la ansiedad social interfiere con la vida cotidiana o provoca síntomas intensos. Según la Cleveland Clinic, episodios de pánico, palpitaciones, dificultad respiratoria o sensación de pérdida de control pueden requerir intervención especializada
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Otros signos incluyen sudoración, tensión muscular, temblores, sensación de frío o calor y malestares digestivos. Potter indicó que, si los síntomas ceden poco después de dejar la situación social, probablemente se deban a la ansiedad. Ante la duda, y en especial en personas con antecedentes cardíacos, consultar a un médico es esencial.
Superar la ansiedad social requiere tiempo y comprensión personal. Cleveland Clinic advirtió que puede ser necesario ensayar más o ajustar técnicas hasta ganar confianza para nuevos desafíos.
Anticipar dificultades suele generar más angustia que el propio evento social. Por eso, sostener la práctica de estrategias y seguir probando opciones resulta clave para fortalecer la seguridad personal en cada intento.
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