El entrenamiento de movilidad se posiciona como una de las tendencias clave para quienes desean preservar su funcionalidad física a partir de los 30 años. De acuerdo con The Times, incorporar este tipo de ejercicios en la rutina diaria facilita los movimientos cotidianos y favorece la prevención de lesiones.
Esta práctica, que difiere de la flexibilidad muscular tradicional, surge ante la necesidad de mantener la salud de las articulaciones, así como el funcionamiento adecuado de músculos y tendones a lo largo del tiempo.
¿Qué es la movilidad y por qué importa?
La movilidad articular se refiere a la capacidad de mover una articulación en su rango funcional completo de manera controlada. El profesor asistente de fisioterapia en la Universidad de Coventry, Paul Shawcross, explicó a The Times que este proceso involucra la coordinación entre el sistema nervioso, los músculos, los tendones, las propias articulaciones y el líquido sinovial, responsable de su lubricación.
Disfrutar de una buena movilidad permite realizar movimientos complejos, como rotar, flexionar y extender una articulación con libertad. Esto solo es posible si todos los componentes mencionados funcionan de manera armoniosa.
La flexibilidad muscular implica únicamente la capacidad de los tejidos para estirarse y alargarse. Por su parte, la movilidad articular evalúa la calidad y eficacia del movimiento, así como el control sobre las articulaciones.
Shawcross señaló que alguien con buena flexibilidad en los isquiotibiales puede tocar los pies con facilidad, pero aún así tener dificultades para ponerse en cuclillas o bajar escaleras. Esta diferencia ilustra que la movilidad está asociada no solo al estiramiento, sino a la integración del movimiento funcional de todo el cuerpo.
Por qué la movilidad es esencial desde los 30 años
A partir de los 30 años, la calidad del movimiento puede disminuir de forma gradual, incluso en personas activas. Un estudio citado por The Times, elaborado por científicos deportivos de la Universidad Deakin de Australia, revisó 22 investigaciones: en 20 de ellas, el entrenamiento de movilidad demostró beneficios para el rendimiento y el bienestar físico.
Más allá del contexto deportivo, mantener una movilidad adecuada es clave para la independencia y prevención de lesiones vinculadas al desgaste o la rigidez de las articulaciones.
Una revisión en la revista Physiotherapy Theory and Practice respalda la importancia de este tipo de ejercicios para evitar molestias y conservar la agilidad en las actividades cotidianas.
Consecuencias de tener poca movilidad y claves para una rutina efectiva
La falta de movilidad en las caderas puede llevar a la sobrecarga de otras zonas, como la espalda baja y las rodillas. Según los profesionales entrevistados por The Times, esta compensación se traduce fácilmente en molestias frecuentes o en un riesgo mayor de lesiones.
Si la columna dorsal pierde capacidad de rotación y extensión, las fuerzas recaen en el cuello y la parte baja de la espalda. Cada articulación posee un rango óptimo de movimiento; cuando se limita, aumenta el riesgo de dolor y restricciones en la función diaria.
Tanto Jo Tuffrey (entrenadora de movilidad y postura) como Luke Worthington (entrenador personal) coinciden en la importancia de la constancia y la frecuencia en el trabajo de movilidad. Worthington resumió a The Times que la movilidad debe integrarse a diario y no ser solo un recurso ocasional ante molestias.
Tuffrey aconseja sumar movimientos de movilidad funcional a las actividades cotidianas, priorizando la regularidad sobre la dificultad. Así, se entrena tanto el sistema nervioso como los tejidos y se favorecen adaptaciones duraderas.
Ejercicios recomendados para la vida cotidiana
Los especialistas consultados por The Times coinciden: la estrategia más eficaz consiste en incorporar ejercicios sencillos en diferentes momentos del día. Caminar en varias direcciones, levantarse de una silla sin ayuda de las manos y realizar movimientos articulares conscientes, son gestos que mejoran notablemente la movilidad general.
Ejercicio 1: Movilidad de hombros
Para mejorar la movilidad de la articulación de hombro y la columna dorsal, Tuffrey recomienda comenzar el día de pie y con las rodillas ligeramente flexionadas. Realizar círculos con un brazo hacia atrás durante 15 a 30 segundos, luego alternar con el otro y finalizar con ambos brazos a la vez.
Después, efectuar balanceos con los brazos, elevándolos hasta la altura de las orejas y bajando hasta los muslos. Se recomienda no forzar la amplitud, sino mantenerse dentro de las posibilidades personales.
Ejercicio 2: Deslizamientos de antebrazos en la pared
Este ejercicio, habitual en fisioterapia, está orientado a la movilidad escapular y la coordinación de codo y hombro. Colocarse de pie frente a una pared, a unos 60 centímetros, adelantando el pie izquierdo y apoyando ambos antebrazos paralelos a la altura de los hombros.
Deslizar ambos antebrazos hacia arriba y afuera, siempre en contacto con la pared. Sin utilizar fuerza excesiva, elevar lo que le permita su rango y volver a la posición inicial; repetir entre 6 y 8 veces.
Ejercicio 3: Rotaciones de cadera
La cadera interviene en casi todos los movimientos diarios, desde sentarse hasta subir escaleras. Para movilizarla, tumbarse de lado con rodillas y pies juntos; elevar la rodilla superior lo más alto posible, manteniendo los pies en contacto entre sí: así se trabaja la rotación externa.
Luego, bajar la rodilla y elevar el pie, con las rodillas unidas, para movilizar la rotación interna. Completar entre 6 y 8 repeticiones y luego cambiar de lado.
Ejercicio 4: Movilidad de columna torácica
El ejercicio conocido como “hilo en la aguja” favorece la rotación torácica. Apoyarse en cuadrupedia, con las caderas alineadas encima de las rodillas y los hombros sobre las muñecas.
Elevar una mano hacia el techo y seguir el movimiento con la mirada. Pasar el brazo por debajo del torso hasta sentir un suave estiramiento en el costado. Mantener el cuerpo estable y repetir 6 a 8 veces por cada lado.
Ejercicio 5: Curl de columna
Para movilizar la columna lumbar y dorsal, acostarse boca arriba, con las rodillas dobladas y los pies cerca de los glúteos. Apoyar las palmas de las manos en el suelo y presionar la zona lumbar contra el piso, luego elevar la pelvis, levantando la espalda vértebra por vértebra.
Evitar arquear en exceso. Al regresar, bajar despacio hasta la posición inicial, procurando que cada vértebra contacte de forma suave. Repetir entre 6 y 8 veces.
Ejercicio 6: Rotaciones 90-90 y desplazamientos
Esta serie abarca ejercicios tanto de cadera como de trabajo muscular en cadena. Sentarse, pies en el suelo y ambas rodillas flexionadas a 90°, y girar suavemente las piernas hacia un lado y luego al otro, manteniendo la pelvis apoyada.
Además, Worthington propone practicar desplazamiento en cuadrupedia: avanzar por el suelo alternando pies y manos, hacia adelante o hacia atrás. La variante “Spider-Man” intensifica la activación de la cadera y puede añadirse a medida que se adquiera soltura.
Ejercicio 7: Paso de valla para cadera y pelvis
De pie, colocar las manos en la cintura y fijar la mirada al frente. Elevar una pierna con la rodilla doblada a la altura de la cadera; manteniendo el talón opuesto apoyado, rotar la rodilla elevada hacia afuera y regresarla al centro de forma controlada.
Realizar 5 o 6 repeticiones y cambiar de pierna. Este ejercicio favorece la movilidad de la pelvis y activa la musculatura profunda de la cadera.
Consejos finales y recomendaciones de frecuencia
Tuffrey y Worthington insisten en que la regularidad es esencial: basta con dedicar unos minutos cada día, integrando ejercicios durante las labores de oficina o en tareas del hogar.
The Times resalta que esfuerzos pequeños y repetidos a lo largo del día son más efectivos que una sesión intensa semanal. El objetivo es transformar la movilidad en un elemento natural del estilo de vida.
Concibir el movimiento como un recurso fundamental para proteger y revitalizar las articulaciones puede marcar la diferencia en la calidad de vida física a largo plazo, motivando a mantenernos activos todos los días.