Argentina, después del millón de infectados: ¿ahora qué podemos esperar?

Mientras los esfuerzos a nivel mundial apuntan a desarrollar una vacuna o un tratamiento eficaz, nuestro país lucha por bajar la cantidad de infecciones y muertos, especialmente en las provincias, donde los contagios se han duplicado en el último mes

vingrassia@infobae.com
Pasajeros caminan por el andén de la estación central de trenes Retiro durante la pandemia de coronavirus (COVID-19), en Buenos Aires, Argentina 9 octubre, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian
Pasajeros caminan por el andén de la estación central de trenes Retiro durante la pandemia de coronavirus (COVID-19), en Buenos Aires, Argentina 9 octubre, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian

El lunes último Argentina se despertó cumpliendo siete meses de un Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) que se había anunciado el 19 de marzo último para comenzar a regir al día siguiente, como medida preventiva para combatir a la enfermedad COVID-19, que el 3 de ese mes había llegado al país mediante un pasajero que arribaba desde España.

Pero ese mismo día a la noche, en el reporte vespertino que emite el Ministerio de Salud de la Nación, nuestro país registraba un triste récord que parecía dinamitar aquellos esfuerzos dedicados hace siete meses: contaba más de un millón de infectados, posicionándose en el puesto número 5 a nivel mundial , según datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins, como país con más personas positivas por coronavirus oficialmente, después de Estados Unidos, India, Brasil y Rusia, naciones con poblaciones mucho mayores.

Argentina sube en el ranking mundial de infectados
Argentina sube en el ranking mundial de infectados

Ese lunes, Argentina contaba 1.002.662 el total de casos confirmados COVID-19, tras 214 días de la llamada cuarentena más larga del mundo. Además, de acuerdo al sitio web especializado en estadísticas Worldometers, nuestro país es el quinto con más personas internadas en terapia intensiva y décimo tercero en cantidad de fallecidos por millón de habitantes, con 617 muertos. Y por si todo esto no fuese suficiente, Argentina alcanzó en los últimos días el índice de positividad de COVID-19 más alto del mundo con el 76 por ciento de los testeados.

A raíz de esto comenzó una escalada de problemas. Como una bola de nieve imparable, que incluso generó repercusión internacional y un bloqueo a nuestro país de una fuente seria de recopilación de datos mundial.

(REUTERS/Agustin Marcarian)
(REUTERS/Agustin Marcarian)

Primero, el Ministerio de Salud informó que modificaría la metodología que venía utilizando para registrar la cantidad de pruebas de coronavirus que se realizan en el país ya que muchos test negativos realizados en todo el territorio no se cargan en la base oficial. Alertados por esta “autoconfesión oficial”, la base Our World in Data, una página en tiempo real sobre los números de la pandemia con base en la Universidad de Oxford, anunció públicamente vía Twitter que sacaría los datos argentinos de las pruebas realizadas en el país de su base de datos por su baja calidad y hasta que no se publiquen las cifras corregidas.

“Para asegurar la calidad y confiabilidad de los datos de tests de COVID-19 de @OurWorldinData, hemos decidido eliminar a la Argentina de nuestro conjunto de datos por el momento. Las cifras oficiales recopiladas por el Gobierno no tienen la calidad suficiente para reflejar correctamente el alcance de las pruebas”, escribió Edouard Mathieu, analista de datos en Our World in Data. “En particular, ha surgido recientemente que muchas pruebas negativas no estaban siendo registradas en varias provincias, incluidas algunas grandes como Santa Fe y Córdoba. Esto sesga la tasa positiva hacia arriba, hasta un asombroso 75% en la actualidad. Las pruebas son nuestra ventana a la pandemia y cómo se está propagando. Esperamos que los datos corregidos para Argentina se publiquen muy pronto, en cuyo caso los incluiremos nuevamente en nuestro conjunto de datos”, finalizó Mathieu.

Contagios en crecimiento

A casi 11 meses de su aparición en la ciudad de Wuhan, en China, el coronavirus SARS-CoV-2 ha infectado ya a más de 42 millones de personas en todo el mundo. Y lejos de declinar sus infecciones, el virus parece ser más contagioso que nunca, por la prolongación que tiene la pandemia en el continente americano y la segunda ola de contagios masivos que está atravesando Europa en estos momentos.

Estados Unidos registró el viernes más de 44.000 contagios, México más de 6600. Y sobre su paso por Europa, Francia sumó más de 42.000 infectados y llegó al millón de contagios, al igual que España que sumó 19.851 y ya cuenta con 1.110.000 positivos; Rusia más de 17.000, Gran Bretaña 20.530, Italia 19.143 y Alemania 12.536.

El SARS-CoV-2 observado bajo un microscopio electrónico - REUTERS.
El SARS-CoV-2 observado bajo un microscopio electrónico - REUTERS.

Al principio de la pandemia, una investigación del Laboratorio Los Álamos de Estados Unidos, apuntó a que el coronavirus SARS-CoV-2 puede ser mucho más contagioso que lo estimado inicialmente. El llamado número R0, o ritmo básico de reproducción, indica cuantas personas puede llegar a contagiar un infectado en ausencia de medidas distanciamiento social. A partir de los primeros casos en la zona donde se originó el brote, en Wuhan (China), este número se situó entre el 2,2 y el 2,7: un infectado contagia a entre 2 y 3 personas de media. En la investigación científica, el estudio publicado por los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos, examinó 140 casos de fuera de la provincia de Hubei, y recogió los datos de movilidad en esos días iniciales para luego aplicarla en dos modelos matemáticos.

Como conclusión, se llegó a que la tasa de contagio se duplicó. De los dos o tres contagios por persona, pasó a los 5,7. El Imperial College de Londres también había elevado la tasa de contagio inicial al 3,87 al analizar los datos de 11 países europeos. Esa tasa de reproducción hace al coronavirus más contagioso que la gripe estacional, que se mueve entre el 1,4 y el 2,8, o el ébola, entre 1,5 y 2.5.

Argentina logró muy pocos infectados durante el comienzo de la pandemia, pero luego se vio desbordada - REUTERS/Agustin Marcarian
Argentina logró muy pocos infectados durante el comienzo de la pandemia, pero luego se vio desbordada - REUTERS/Agustin Marcarian

La esperanza de la vacuna

El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, admitió esta semana que “recién en marzo” estará disponible de manera masiva la vacuna en el país, más allá de que las primeras dosis puedan llegar antes. “La vacuna podría estar para principio de año o tal vez algunos días antes. Entre las siete u ocho vacunas que están en primera línea, estamos negociando con cinco de esas. Hay tres que están haciendo ensayos de fase 3 en nuestro país, y una se fabricará acá. Pero la fecha exacta no la saben ni los propios fabricantes, ya que no saben cuándo será aprobada”.

Y agregó: La vacunación durará varios meses, será escalonada, de acuerdo a la cantidad que tengamos. Recién en marzo podremos tener masivamente la vacuna, pero igual iremos vacunando con anterioridad, en la medida que vayamos teniéndolas". Con ese panorama, el funcionario insistió en la necesidad de “no relajarnos ahora, cuando está tan cerca, quizás en un par de meses, la alternativa más segura, que es la vacuna. Miremos Europa, pensaban que lo habían superado, pero la realidad es que no fue así, y no queremos que esto nos pase a nosotros”, finalizó.

La vacuna es la esperanza de millones de personas para evitar más contagios por COVID-19 - REUTERS/Dado Ruvic.
La vacuna es la esperanza de millones de personas para evitar más contagios por COVID-19 - REUTERS/Dado Ruvic.

En agosto, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó en una conferencia de prensa que “los ensayos clínicos nos dan esperanza, pero esto no significa necesariamente que obtengamos una vacuna” eficaz, afirmó. “Todos esperamos tener un número de vacunas eficaces que puedan evitar que la gente se contagie”, añadió Adhanom Ghebreyesus, quien insistió en que mientras tanto frenar los brotes depende del respeto de las medidas de salud pública.

“Debemos contener las nuevas olas”, defendió el director de la OMS y para ello recordó que “se deben hacer test, aislar y tratar a los enfermos y buscar y aislar a su contactos”, pero también se debe “informar” para que, según él, las poblaciones sigan respetando los gestos de distanciamiento y así romper las cadenas de transmisión.

Tal vez estas recomendaciones del máximo funcionario sanitario a nivel mundial sirvan para implementarse en la Argentina, a fin de poder bajar las cifras de contagios y muertos hasta que haya una solución a esta pandemia ya sea a nivel preventivo, como las vacunas, o tratamientos médicos eficaces en caso de enfermar en forma grave.

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