Oscar Parrilli presentó un proyecto de ley para darle más autonomía a la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo

Cristina Kirchner decidió estatizarla en 2013. Y luego Macri la intervino. El senador K quiere cambiarle el nombre y sacarla de la órbita del Ministerio de Justicia

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Hebe de Bonafini
Hebe de Bonafini

En medio de la crisis por el coronavirus, el senador Oscar Parrilli presentó un proyecto de ley para sacar la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo de la órbita del Ministerio de Justicia y darle “mayor autonomía”. Es un nuevo “rescate” del kirchnerismo a una entidad que fue estatizada durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, para tapar los problemas económicos, y luego intervenida durante la gestión de Cambiemos.

La iniciativa de Parrilli en realidad es un proyecto que le trasladó la presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, procesada y a la espera del juicio oral por los desmanejos financieros del proyecto “Sueños Compartidos”.

El proyecto de ley, ingresado al Senado hace una semana, proponer crear la “Universidad Nacional Madres de Plaza de Mayo” para reemplazar al “Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo”, que fue creado en 2013 por el propio kirchnerismo.

En ese momento, el gobierno de Cristina Kirchner decidió estatizar la Universidad, jaqueada por las deudas y los juicios que derivaron del escándalo de los hermanos Schoklender. La mayoría de los bloques opositores votaron en contra. La entonces diputada Margarita Stolbizer llegó a calificar el proyecto como "un verdadero engendro legislativo y comparó la estatización con la de la imprenta Ciccone.

Sergio Schoklender
Sergio Schoklender

El proyecto de Parrilli sostiene que la Universidad de las Madres necesita mayor autonomía para “preservarla de las vicisitudes de las mutables –e inevitables- alternativas políticas”. Según el senador K, la institución no está “amparada por la autonomía universitaria” por su dependencia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Es una unidad funcional con dependencia administrativa y económica-financiera del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (artículo 1° del Estatuto); su tarea abarca la elaboración de conocimientos útiles para la agenda de este Ministerio (art. 30); las propuestas de modificación de su Estatuto deben ser aprobadas por el Ministerio; las designaciones y remoción del Rector y Vicerrector deber ser aprobadas también por el Ministerio (art. 35)”, dice el proyecto.

Si se aprueba el proyecto, la transición quedaría a cargo de una comisión integrada por un representante del Ministerio de Justicia, otro del Ministerio de Educación, y un tercero del “Instituto Nacional de Derechos Humanos “Madres de Plaza de Mayo”.

Los fundamentos de la iniciativa, que también lleva la firma de varias senadoras kirchneristas, están plagados de aspectos ideológicos y mezclan la historia de las Madres con el derrotero de la Universidad. “La formación universitaria debe extremar el esfuerzo para que la conciencia de sus estudiantes –en cualquier campo del saber- sea orientada por los principios de los Derechos Humanos, en forma que les permita eludir y combatir en sus futuras vidas profesionales todo aporte violatorio de éstos, como también impulsar el avance de su efectiva vigencia socialmente real”, se puede leer en uno de los párrafos.

La vicepresidenta Cristina Kirchner
La vicepresidenta Cristina Kirchner

Una estatización tan cuestionada como la de Ciccone

La Universidad abrió sus puertas en el 2000 bajo la conducción del escritor Vicente Zito Lema, luego "víctima" de Sergio Schoklender. Al comienzo todo era informal: los "egresados" no tenían títulos oficiales y los profesores no cobraban sueldo ni viáticos. "El objetivo era crear los cuadros políticos culturales para transformar la sociedad", dijo en algún momento Inés Vázquez, que fue rectora hasta la estatización.

Luego del escándalo de los hermanos Schoklender, la Universidad quedó en manos del fideicomiso, una estructura ideada por el kirchnerismo para salvar a Bonafini.

Durante la presidencia de Mauricio Macri, la Universidad se intervino y se renovaron todas las autoridades, pero nunca se ventilaron los desmanejos internos. Javier Buján, un ex juez que respondía a Daniel Angelici y tuvo un paso por el INADI, fue elegido como rector. Nunca hizo públicos los números de la entidad.

Pese al recambio de gobierno, Buján sigue en su cargo, confirmaron fuentes oficiales.

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