La Base Aérea Las Palmas, en Surco, se prepara para recibir a 1,2 millones de personas el lunes 16 de noviembre durante la misa que celebrará el Papa León XIV, la última actividad de su visita apostólica al Perú. Detrás de ese número hay un operativo que involucra a varios ministerios, cuatro municipios, la Fuerza Aérea del Perú, la Policía Nacional, Defensa Civil y los Bomberos. Anlly Condeña, integrante de la Comisión Central de la organización de la visita papal, describió cómo funciona cada pieza de ese engranaje.
El sistema de bloques y voluntarios
El recinto de Las Palmas está dividido en bloques. Cada entrada especifica a cuál de ellos debe dirigirse el asistente. Una vez que el fiel supera los controles de acceso —donde se escanea el código QR y se verifica el documento de identidad—, un equipo de voluntarios identificados como “amigos de León” lo orientará hacia su bloque. Al llegar, custodios de bloque realizarán un último filtro para confirmar que la persona ingresa al sector que le corresponde. Si hay algún error, el custodio la acompañará hasta el bloque correcto.
PUBLICIDAD
Dentro del recinto, los asistentes pueden moverse hacia los puntos de servicios o hidratación, pero deben conservar su entrada en todo momento, ya que es el documento que acredita su pertenencia a un bloque. Quien abandone completamente la base aérea no podrá reingresar. La organización fue enfática en ese punto: la salida definitiva del recinto es irreversible, sin importar el motivo.
La distribución en bloques no es arbitraria. Responde a un análisis realizado por ingenieros, arquitectos y expertos en seguridad cuyo objetivo es facilitar el flujo de personas y evitar aglomeraciones en los accesos. Cada bloque tiene asignada una puerta de ingreso específica y una hora de entrada, lo que permite escalonar la llegada del millón doscientas mil personas a lo largo de varias horas y evitar que todos intenten ingresar al mismo tiempo.
Un trabajo intersectorial que se coordina en el lugar
“Muchos ministerios estamos yendo casi todos los días a Las Palmas para organizarnos mejor”, señaló Condeña. La coordinación incluye al Ministerio de Salud, que dispondrá puntos de atención médica en el recinto; al Ministerio de Trabajo, también por razones sanitarias; y al Ministerio del Ambiente, que ya trabaja en el lugar para gestionar los residuos que generará un evento de esa magnitud durante varias horas.
PUBLICIDAD
Los cuatro municipios cuyas jurisdicciones rodean la base aérea mantienen comunicación permanente con la organización. La Fuerza Aérea del Perú, a cargo del general Reati, coordina el uso del recinto. La Policía Nacional define los anillos de seguridad. Defensa Civil y los Bomberos del Perú completan el dispositivo de emergencia.
La organización describió ese esquema de trabajo como intersectorial: no se trata de una coordinación puntual sino de reuniones sostenidas en el propio recinto, donde cada entidad evalúa sus necesidades y las articula con las del resto. El objetivo, según Condeña, es que cada persona que llegue a Las Palmas sepa que estará en un lugar seguro. “Lo más importante: comunicación. Que cada familia, que cada persona que llega sepa que va a estar en un lugar seguro”, subrayó.
Transporte y acceso al recinto
La organización trabaja junto a la ATU y el Ministerio de Transportes para garantizar que los fieles puedan llegar a Las Palmas desde distintos puntos de Lima. La Policía Nacional informará cuáles serán los anillos de seguridad que rodearán el recinto, lo que determinará las rutas de acceso habilitadas para el transporte público y privado. Los detalles sobre las rutas y los puntos de embarque serán comunicados próximamente. Condeña instó a los asistentes a mantenerse atentos a los canales oficiales de la organización para recibir esa información con anticipación.
PUBLICIDAD
La planificación del traslado es parte de la preparación del evento. Llegar a tiempo a la puerta asignada en la hora indicada por la entrada es una responsabilidad del asistente, y para eso es necesario conocer de antemano las opciones de transporte disponibles y los posibles cortes de vías en los alrededores del recinto.
La vigilia previa: ingresar la noche del domingo
Las puertas de la Base Aérea Las Palmas se abrirán a las 10 de la noche del domingo 15 de noviembre, la víspera de la misa. Eso significa que los fieles que lo deseen pueden ingresar durante la noche y pernoctar dentro del recinto hasta la celebración del lunes 16. La organización prevé que esa vigilia nocturna sea una experiencia de fe en sí misma, un tiempo de espera compartida antes de la llegada del Santo Padre.
Para quienes opten por ingresar la noche anterior, la organización prevé condiciones mínimas de descanso dentro del recinto. La apertura nocturna también cumple una función logística: distribuir el ingreso a lo largo de varias horas reduce la presión sobre los accesos durante la madrugada y la mañana del lunes, y permite que el flujo de personas se ordene de forma progresiva antes de que comience la celebración.
PUBLICIDAD
Hidratación, salud y residuos: las previsiones para horas bajo el sol
El evento se extenderá durante varias horas y, en buena parte de ellas, los asistentes estarán expuestos al sol de noviembre en Lima. La organización prevé instalar puntos de hidratación y de atención de salud distribuidos en el recinto. Para un evento de esta escala, la gestión de residuos es también un desafío logístico mayor: el Ministerio del Ambiente ya trabaja en el lugar para diseñar el operativo de limpieza y recolección que se activará durante y después de la celebración.
La salida al finalizar la misa se realizará de forma progresiva y ordenada, preferentemente por la misma puerta de ingreso. La organización pidió evitar correr o empujarse durante ese momento. Con 1,2 millones de personas moviéndose al mismo tiempo, la evacuación ordenada del recinto es tan parte del operativo como el ingreso.
PUBLICIDAD