Curwen y Carla Campos-Salazar ya tenían una fecha definida para su matrimonio antes de que estallara el escándalo por el ampay de la influencer en una discoteca de Miraflores.
El propio Víctor Caballero, conocido en redes como Curwen, reveló en vivo que la boda estaba programada inicialmente para noviembre y que luego se postergó para abril de 2027 por temas de organización y tiempos. Sin embargo, tras la controversia, confirmó que el evento quedó “de manera suspendida”.
La revelación ocurrió durante su programa de streaming ‘Brutalidad política’, la noche del 18 de agosto, cuando el streamer se mostró afectado y aseguró que está “muy triste” y “acongojado”. En ese mismo espacio, también reconoció que el impacto emocional de lo ocurrido lo llevó a frenar planes que, aunque no estaban completamente avanzados, ya tenían fechas en agenda.
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“La boda iba a ser en noviembre”: la primera fecha que menciona Curwen
En su transmisión, el creador de contenido contó que el matrimonio no era una idea abstracta ni una promesa a futuro, sino un plan con fecha.
“La boda iba a ser en noviembre, ¿no? Creo que era el 16, 17... 14 de noviembre”, dijo, aunque en el momento reconoció que se le cruzaron los días al recordarlo.
Esa mención fue relevante porque, hasta antes de sus declaraciones, el público solo tenía como referencia la expectativa que él mismo había instalado en su comunidad. Con esa frase, Curwen confirmó que existía una programación concreta y que el compromiso estaba avanzando en términos logísticos.
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Curwen explicó que la fecha inicial de noviembre no se mantuvo por un problema de tiempos y organización. “Pues se, se postergó. Iba a ser en abril (2027) por un tema de tiempos”, señaló.
Con esa precisión, el streamer dejó en claro que, incluso antes del ampay, el matrimonio ya había atravesado una modificación de calendario. Según su relato, no se trató de una cancelación en ese momento, sino de una reprogramación que respondía a la dinámica de coordinación del evento.
“La boda no va”: la suspensión tras el ampay y el estado emocional de Curwen
Luego del cambio de fechas, Curwen confirmó que, con el escándalo encima, la situación se quebró. “La boda no va. No va. Está más cancelado que el funeral de Furry. Una boda que, pues tengo que decirlo, ha quedado suspendida. Lo confirmo”, expresó.
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En ese tramo, sostuvo que el avance del evento era limitado. “Se organizó muy poco, se hizo muy poco, se hicieron dos, tres huevadas nomás. ¿Por qué? Por organizaciones, por temas de tiempos. No se llegó a mucho”, relató. Y reafirmó: “La boda ha quedado suspendida”.
El streamer también explicó el motivo personal detrás de esa decisión. “Ahora ya no, no, ha quedado de manera suspendida, porque obviamente, pues estoy sumamente afectado por esta situación. Estoy muy triste. No estoy farmeando, por si acaso, ¿ah? Estoy, acongojado”, dijo.
El contexto del escándalo: una polémico baile y un dudoso beso
La suspensión del matrimonio se dio después de que Curwen atravesara un cambio público en su postura sobre el ampay. En un inicio, sostuvo que lo ocurrido no era una infidelidad y que la escena podía interpretarse como un “saludito” con un amigo. Más tarde, en el streaming ‘Habla Good’, admitió que se “cegó” y que el video era evidente.
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“Sí, me cegué, me cegué, la verdad”, aceptó en vivo. Y remarcó: “Las imágenes son clarísimas”. Ese giro reubicó el caso: ya no se trataba solo de negar un supuesto beso, sino de reconocer que la situación sobrepasó límites, según su propia lectura.
En paralelo, seguidores detectaron un movimiento que alimentó aún más las dudas: Curwen y Carla borraron de sus redes sociales las fotos del compromiso y publicaciones juntos, un gesto que para muchos funcionó como indicador de ruptura o, al menos, de una crisis profunda.
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