Samahara Lobatón reconoció que cometió un error en medio del distanciamiento con Shirley Arica: no le contó que había terminado cenando con Pablo Heredia, Ale Fuller y Renato Rossini Junior, una salida que se volvió pública tras la difusión de imágenes y que, según se interpretó en redes, provocó la molestia de su amiga.
La influencer se refirió al tema en el programa ‘Q’ Bochinche’ de Samuel Suárez, donde aceptó que debió comunicarle lo ocurrido con mayor rapidez. Aunque sostuvo que Shirley sabía que ella saldría a comer con Renato, dijo que no esperaba que Fuller se sumara a la reunión y que su omisión no fue un intento de ocultar nada, sino una mezcla de cansancio y falta de tiempo.
El origen del conflicto: la cena que se volvió tema público
La tensión entre ambas se disparó luego de que 'Magaly TV La Firme’ difundiera imágenes en las que se ve a Samahara compartiendo una salida con Heredia, Rossini Junior y Fuller. Según el reporte citado en el propio material, el grupo asistió primero al cine y luego a un restaurante en Miraflores, donde la reunión se extendió por varias horas.
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La presencia de Fuller fue el elemento que elevó el ruido mediático. En el relato presentado, el informe también indicó que, al terminar la cena, Heredia y Fuller se trasladaron al departamento de la actriz, un dato que aumentó las especulaciones en torno a ese encuentro.
En paralelo, el tema tomó fuerza en redes por la reacción de Shirley Arica, quien dejó de seguir a Samahara en Instagram y publicó una frase que se interpretó como una indirecta: “No se trata de lo fiel que seas frente a alguien, sino de lo leal que seas a sus espaldas”. Aunque no mencionó nombres, los usuarios la vincularon directamente con la polémica.
“Ahí sí voy a hacer el mea culpa”: Samahara admite el error
En Q’ Bochinche, Samuel Suárez le planteó a Samahara el punto central del reclamo: si Shirley se enteró por televisión de que Ale Fuller había estado en esa mesa o si su amiga lo supo por ella.
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Ante esa pregunta, Lobatón respondió sin rodeos: “Ahí sí voy a hacer el mea culpa. Uno, no le dije que yo había ido a comer, ella sabía que iba a ir comer con Renato. Eh, creo que lo de (Ale Fuller ), era obvio. Eh, pero no, no le conté, porque en verdad, uno, yo tengo mil cosas en mi cabeza. Dos, se me pasó”.
La influencer justificó la falta de aviso con la rutina que describe como intensa. Detalló que, al día siguiente, tenía trabajo temprano y que estuvo ocupada con un “closet sale” junto a Renato y su madre: “Al día siguiente teníamos que trabajar temprano, hicimos closet sale con Renato, con mi mamá, que esas fueron las imágenes que sacaste tú”.
Cuando desde la mesa le insistieron en la lógica de la amistad y en si no correspondía avisar, Samahara sostuvo que su estilo de comunicación no pasa por hablar todos los días por teléfono, incluso con personas cercanas.
“Yo no contesto el teléfono”: su explicación sobre el silencio
En medio del intercambio, Lobatón afirmó que su falta de respuesta no es selectiva, sino parte de una dinámica personal. “No, sí es mi mejor amiga, pero yo no hablo todos los días con las personas por teléfono. Yo no te contesto el teléfono”, dijo.
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Luego sumó una explicación más amplia sobre su día a día: “Yo no contesto el teléfono. Yo tengo una vida muy ajetreada. Yo tengo tres hijos, yo trabajo, yo tengo mil cosas que hacer. Ahorita estoy a puertas de un proyecto gigante que me está carcomiendo el tiempo. Entonces, no tengo tiempo”.
También mencionó que su círculo recurre a otras vías para ubicarla: “Para eso tengo al hermoso Joffrey, que cuando la gente, hasta mi papá, llama a Joffrey a preguntarle si estoy viva”.
Por qué no le contó antes: “Quería contárselo cara a cara”
Samahara insistió en que su decisión de no contarle de inmediato no respondía a una intención de ocultamiento. Aseguró que pensó decirlo en persona y que incluso hubo un plan que no se concretó por cansancio.
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“Hago el mea culpa. Debí de llamarla al día siguiente y contarle, decirle: ‘Shirley, escúchame, pasó esto’”, señaló. Pero explicó que había propuesto verse: “Yo le dije ese día, el domingo: ‘Oye, vamos a Barranco Bar’”.
En su versión, el agotamiento la venció: “Y en verdad llegué tan cansada del closet sale que me eché a dormir”. Por eso, dijo, esperó el encuentro: “Esperé verla para contarle. No era algo que se lo iba a ocultar o que ella nunca se iba a enterar”.
Su cierre apuntó a la misma idea: si se veían, se lo diría en el momento. “Solamente que esos días estaba muy ocupada (…) yo quería contárselo cara a cara. No fue que nunca se lo iba a contar. Si estaba en Barranco Bar con ella, claramente le iba a decir: ‘Oye, no sabes lo que pasó ayer’”.