En menos de dos días, la región de Ica experimentó más de nueve sismos de leve a moderada magnitud, el más fuerte alcanzó 4.6 en la escala de Richter y ocurrió a una profundidad de 34 kilómetros frente a la costa. Esta serie de movimientos, que no provocó daños materiales ni víctimas, volvió a poner en primer plano la preocupación sobre el riesgo sísmico en la zona. Según Hernando Tavera, jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP), estos temblores menores no son suficientes para reducir la amenaza de un sismo de gran magnitud.
De acuerdo con el propio Tavera, los sismos de magnitud baja o moderada no logran liberar la energía tectónica acumulada bajo el territorio peruano. La acumulación de tensión entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana se mantiene constante, y solo un evento sísmico superior a 8.0 sería capaz de disipar esa energía.
Secuencia sísmica en Ica: cifras y localización
La seguidilla de movimientos inició la noche del 13 de julio, con un primer sismo de magnitud 3.7 ubicado a 87 kilómetros al suroeste de Ica. Durante el 14 de julio se registraron varios eventos, entre ellos uno de magnitud 3.6 a 25 kilómetros al noroeste de La Tinguiña y otro de 4.0 a 92 kilómetros al suroeste de la ciudad. El sismo más intenso alcanzó magnitud 4.6 a las 9:40 p.m., con epicentro a 108 kilómetros al suroeste.
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El día 15 se reportaron dos nuevos movimientos, ambos de magnitud 4.0 y profundidades superiores a 20 kilómetros. Todos los eventos se concentraron frente al litoral iqueño, con profundidades que oscilaron entre 23 y 63 kilómetros.
Las autoridades atribuyeron la ausencia de daños a la profundidad de los sismos y a la baja intensidad percibida en superficie. Según el Centro Sismológico Nacional del IGP, la intensidad máxima en los centros poblados fue calificada como II-III en la escala de Mercalli, lo que significa que pocos habitantes los sintieron y no hubo consecuencias materiales.
La advertencia del IGP: energía acumulada y riesgo latente
El Instituto Geofísico del Perú ha identificado grandes “bolsones de energía” a lo largo de la costa central y sur del país. Ica, junto a Lima, Áncash y Arequipa, se encuentra sobre una franja donde la interacción entre las placas tectónicas acumula tensión de manera permanente. Esta energía, según el IGP, solo puede liberarse mediante un sismo de gran magnitud.
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Hernando Tavera remarcó que “los sismos pequeños no contribuyen a disminuir el riesgo, ya que la energía liberada es mínima en comparación con la acumulada por décadas o siglos”. Añadió que ni la frecuencia ni la magnitud de estos movimientos recientes modifican la posibilidad de que ocurra un evento mayor en la región.
El experto subrayó que “los temblores recientes son una manifestación de la actividad tectónica habitual, pero no representan un mecanismo de alivio efectivo de la energía almacenada en el subsuelo”.
Respuesta de las autoridades locales y preparación ciudadana
Fabrizio Velásquez, director de la Dirección Desconcentrada del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) en Ica, destacó que la secuencia sísmica no produjo heridos ni daños materiales. Señaló: “No hay afectaciones ni daños. Estamos hablando de profundidades mayores a 30 o 40 kilómetros. Hemos tenido la suerte de que no se ha dado un escenario de mayor impacto, pero es importante que la población permanezca atenta”.
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Velásquez enfatizó la importancia de fortalecer la cultura de prevención y resiliencia entre los habitantes de Ica. Explicó que “estos movimientos no fueron percibidos por la población, pero deben servir como recordatorio para estar preparados y mejorar las capacidades de respuesta ante un desastre de mayor magnitud”.
El funcionario también subrayó que la reciente secuencia permite a las autoridades medir su capacidad de reacción y ajustar protocolos de emergencia, aunque reiteró que la región sigue expuesta a la amenaza de un sismo considerable.
Contexto tectónico: el choque de placas en la costa peruana
La región de Ica forma parte de un extenso corredor sísmico en el litoral del Pacífico suramericano. El choque constante entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana es el principal motor de la actividad sísmica en el Perú. Esta interacción genera acumulación de energía a lo largo de la costa, que se descarga de manera ocasional a través de grandes terremotos.
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De acuerdo con estudios del IGP, existen sectores donde la energía almacenada no ha sido liberada en décadas, lo que eleva el potencial de que ocurra un sismo de alta magnitud. La institución ha reiterado que la imposibilidad de predecir el momento y lugar exactos de estos eventos convierte la preparación ciudadana en la única herramienta efectiva de prevención.
No es posible predecir ni evitar los grandes terremotos
El jefe del IGP, Hernando Tavera, recordó que “la ciencia no permite anticipar ni evitar los grandes terremotos, por lo que resulta fundamental asumir la prevención como política pública y práctica cotidiana”. Esta advertencia cobra especial relevancia en un contexto donde la percepción de seguridad puede aumentar tras secuencias de sismos menores, pero la amenaza real permanece latente.
Tavera puntualizó que la acumulación de energía en el subsuelo de Ica y otras regiones costeras seguirá avanzando hasta que un evento mayor la disipe. “El tiempo entre grandes terremotos es variable y no depende de la cantidad de sismos pequeños que se registren en el periodo”, explicó el funcionario.
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Recomendaciones institucionales y futuro sísmico en Ica
Las autoridades peruanas insisten en la necesidad de mantener vigente la alerta y la preparación ante el riesgo sísmico. El INDECI y el IGP impulsan campañas educativas, simulacros y actualizaciones de protocolos para fortalecer la capacidad de respuesta de la población y las instituciones.
Entre las recomendaciones principales se encuentran la elaboración de planes familiares de emergencia, la identificación de zonas seguras dentro y fuera de los hogares y la participación activa en los simulacros organizados a nivel nacional y regional.
La secuencia de sismos en Ica, lejos de disipar el peligro, confirma la necesidad de una vigilancia permanente y de una comunidad informada y preparada para enfrentar un posible gran terremoto en el futuro.
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