El fenómeno de El Niño mantiene en alerta al sector agroalimentario peruano por los efectos que ya provoca en cultivos y productos marinos. Según advirtió el ingeniero agrónomo Ulises Osorio, se observa una alteración severa del calendario agrícola y de los ciclos de pesca, situación que podría desencadenar escasez de algunos alimentos básicos en el mercado local.
Así lo detalló en declaraciones recogidas por 24 Horas, donde analizó el impacto de este fenómeno climático de larga duración, iniciado en enero y que, según estimaciones de organismo internacionales y peruanos, persistirá al menos hasta mediados de 2027.
De acuerdo con Osorio, el evento climático anómalo afecta tanto la agricultura como la pesca, generando resultados visibles en la calidad y disponibilidad de productos como la papa, el arroz, el maíz, el café y la anchoveta.
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“Estamos enfrentando un anómalo evento climático de larga duración… Hay una caída en la biomasa”, afirmó el especialista. Entre los indicadores, mencionó la reducción del contenido graso y el tamaño de la anchoveta, fenómeno que altera la disponibilidad de este recurso clave en la dieta peruana y en la industria pesquera.
La afectación no se limita a productos marinos. El algarrobo, planta silvestre adaptada a condiciones de sequía, presenta una disminución del setenta por ciento en sus rendimientos. Otros cultivos como la palta y el maracuyá experimentan deterioro en color, sabor y peso, mientras que la mandarina enfrenta dificultades para alcanzar los estándares de exportación por la falta de color y dulzor, según aseveró Osorio.
Impacto en pequeños agricultores
El fenómeno golpea con más fuerza a los pequeños productores. Osorio destacó que “la inmensa mayoría de agricultura peruana es en microfundios, minifundios, a través de pequeños agricultores que no tienen esa capacidad” para invertir en nuevas tecnologías o adaptar sus cultivos.
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Esta incapacidad de respuesta genera cambios en la estructura productiva, como el aumento del área destinada al arroz, que podría derivar en sobreproducción y caída de precios. Estos movimientos ya afectan a quienes siembran cebolla, sandía o maíz, cultivos que han registrado pérdidas recientes.
Por el contrario, las empresas agroexportadoras implementan soluciones tecnológicas para contrarrestar el estrés abiótico de las plantas. Osorio explicó que cultivos como el arándano requieren ahora sustratos especiales, macetas de color blanco o bicapa y protección contra el sol para mantener la producción y la calidad, con inversiones que alcanzan los cien mil dólares por hectárea.
“Las empresas agroexportadoras vienen enfrentando el evento, vienen produciendo sus mandarinas de buena calidad”, puntualizó el consultor a 24 Horas.
Zonas agrícolas y pesqueras
El efecto de El Niño no es uniforme en todo el territorio peruano. Según Osorio, la zona sur, principal productora de papa y granos, enfrenta una reducción notable en los rendimientos y un incremento de plagas asociadas al estrés de las plantas.
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“La papa es uno de los cultivos más afectados cuando hay un evento El Niño”, afirmó Osorio, quien remarcó también el deterioro sanitario y la caída de calidad en productos andinos. En la selva, los cafetales y las plantaciones de cacao sufren las consecuencias del déficit hídrico y las anomalías térmicas, dificultando la producción regular.
En el ámbito marino, el consultor indicó que especies como el lenguado, machete y pejerrey tienden a migrar, mientras que la anchoveta permanece en zonas costeras con menor tamaño y menor capacidad reproductiva.
“Más del cincuenta por ciento peladilla”, precisó Osorio sobre la biomasa de anchoveta, en referencia al bajo peso y calidad del recurso. Se detalló que este fenómeno también se reflejó en eventos anteriores entre 1974 y 1982, cuando se registraron migraciones masivas y reducción de especies disponibles para la pesca local.
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Cadena alimentaria
El impacto de El Niño se agrava por la dificultad para transferir tecnología y capacitación a los productores más pequeños. Osorio subrayó la necesidad de “acompañar al agricultor en buscar soluciones de manera tal que él no pierda. Y si el agricultor gana dinero, la ciudad gana dinero”.
Las grandes empresas cuentan con asesores y paquetes tecnológicos, mientras que los agricultores familiares enfrentan barreras para acceder a estos recursos.
La experiencia previa con comisiones de prevención de desastres, como la implementada entre 1997 y 1998 durante el gobierno de Alberto Fujimori, mostró la importancia de la planificación y la acción coordinada. Osorio recomendó que futuras acciones se enfoquen en la prevención efectiva, limpieza de ríos y uso racional de recursos, evitando gastos innecesarios y priorizando el respaldo técnico.
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En el corto plazo, la escasez de productos como papa, maíz, café, cacao, anchoveta, palta, mandarina y maracuyá podría intensificarse si las condiciones anómalas persisten y los pequeños productores no reciben apoyo o asesoramiento.