El fenómeno climático El Niño ya comenzó en el Pacífico y podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados en Perú desde 1950, según advirtieron la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI) y expertos climáticos. Estos organismos han informado que existe un 63% de probabilidad de que El Niño alcance una categoría fuerte o muy fuerte en los próximos meses, lo que incrementa el riesgo de calor anómalo, sequías, lluvias deficientes y daños sobre sectores estratégicos como la pesca de anchoveta y los cultivos de mango en el país.
La advertencia de la NOAA se basa en el registro de un aumento anormal en la temperatura de la superficie del mar, mientras que el SENAMHI ya reporta efectos concretos en la costa peruana. Según el informe de la agencia estadounidense, la intensificación de este evento entre finales de este año e inicios del próximo podría situar al fenómeno entre los más severos observados desde mediados del siglo pasado.
Cambios inusuales en el clima costero peruano
En la costa de Perú, el impacto ya se manifiesta con temperaturas inusuales para el cierre del otoño y el inicio del invierno, explicó el SENAMHI. Lima y otras ciudades costeras mantienen condiciones cálidas cuando, en circunstancias normales, deberían experimentar un descenso térmico. Además, un especialista citado en el reporte oficial señaló que el país afronta simultáneamente el desarrollo de El Niño costero y la consolidación del fenómeno a escala global, situación que anticipa un otoño e invierno con temperaturas anómalas.
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El mismo especialista advirtió que estas condiciones “podrían ser también comparadas con algún niño extraordinario” por la magnitud de las alteraciones previstas. Las temperaturas mínimas en la capital y la costa podrían ubicarse en 16 y 17 °C (61 y 63 °F), valores inusuales para esta época del año.
Alteraciones en temperaturas, lluvias y producción de alimentos
El Fenómeno El Niño no se limita al incremento térmico en la costa peruana. Según la NOAA, el calentamiento del Pacífico central modifica la temperatura del agua en la parte media del océano, altera vientos y lluvias en diversas regiones del mundo y afecta las condiciones de producción de alimentos. Los científicos han detectado un aumento significativo en la temperatura superficial del mar, una de las señales más claras de este fenómeno.
Ese cambio puede implicar sequías y calor extremo en algunas áreas, así como tormentas, ciclones e inundaciones en otras. El impacto más severo para Perú se proyecta entre noviembre y enero, periodo en el cual se espera una intensificación del episodio. En la región andina, los modelos apuntan a un verano con lluvias deficientes, patrón que podría extenderse a la cuenca amazónica, según se detalla en el informe.
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Australia y el monitoreo global ante El Niño
La preocupación por el desarrollo de El Niño no se limita a Sudamérica. Australia fue mencionada en el reporte internacional como uno de los países con mayor atención sobre el fenómeno debido al riesgo de ausencia o reducción de lluvias, condición que suele favorecer la aparición de incendios forestales. Los científicos recalcaron que el fenómeno tiene capacidad de alterar los patrones climáticos globales, generando impactos en los cinco continentes.
Este fenómeno obliga a múltiples países a reforzar sus sistemas de alerta temprana y ajustar los protocolos de prevención de desastres, considerando el potencial de eventos extremos asociados tanto a lluvias como a sequías prolongadas.
Efectos ya visibles en pesca de anchoveta y cultivos de mango
En el caso de Perú, los efectos de El Niño ya afectan actividades productivas. El informe indica que la veda de la anchoveta se ha extendido y los cultivos de mango en el norte del país muestran señales de afectación temprana. Estos problemas anticipan posibles impactos adicionales sobre otros productos agrícolas y pesqueros, un escenario que preocupa tanto a las autoridades como a los productores.
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Las instituciones responsables de la gestión del riesgo, entre ellas el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), evalúan los posibles escenarios y la información disponible para preparar respuestas ante eventos climáticos intensos. El seguimiento minucioso de indicadores climáticos y oceanográficos se ha vuelto una prioridad para los organismos técnicos y científicos.
Preocupación global por un salto en las temperaturas
Científicos estadounidenses señalaron que el planeta podría entrar en una fase prolongada de calor extremo y eventos climáticos más severos que los observados en años recientes. Se teme que el acumulado de calor en los océanos impulse un nuevo récord de temperatura global en 2027, que podría convertirse en el año más cálido jamás registrado.
El mismo reporte advierte que el impacto de El Niño se suma al calentamiento global producido por la quema de combustibles fósiles. Esta combinación podría intensificar los eventos climáticos extremos a nivel mundial, incluyendo olas de calor, sequías e inundaciones en distintas regiones.
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Monitoreo y recomendaciones de los especialistas
Diversos especialistas aconsejan a las autoridades y a la ciudadanía seguir de cerca los reportes de SENAMHI y NOAA, así como mantener la vigilancia sobre las condiciones meteorológicas y oceánicas. El monitoreo permanente permitirá identificar a tiempo las variaciones y preparar respuestas adecuadas ante la posibilidad de daños en sectores vulnerables como la pesca, agricultura y abastecimiento de agua.
El desarrollo de este episodio de El Niño representa un desafío para los sistemas de prevención y adaptación de Perú y otros países expuestos a los efectos de este fenómeno climático, que según los modelos y proyecciones científicas, podría marcar un antes y un después en la historia reciente de los eventos extremos en la región.