La protección de las expresiones culturales vinculadas a las comunidades andinas continúa dentro de la política de salvaguardia del patrimonio inmaterial en el Perú. En esta línea, una festividad tradicional de la región Apurímac se incorporó al registro oficial de manifestaciones culturales reconocidas por el Estado debido a su importancia dentro de la vida social y productiva de una comunidad campesina.
La medida pone atención en una celebración que reúne prácticas rituales, actividades agrícolas, música, danza y formas de organización colectiva que forman parte de la memoria cultural de la población local. Su permanencia a lo largo del tiempo permitió la conservación de conocimientos y costumbres transmitidos entre distintas generaciones.
El reconocimiento fue oficializado por el Ministerio de Cultura mediante la Resolución Viceministerial N.° 167-2026-VMPCIC/MC, que declara Patrimonio Cultural de la Nación al Carnaval o Pukllay vigente en el ámbito de la comunidad campesina de Pomacocha, ubicada en el distrito de Pomacocha, provincia de Andahuaylas, en el departamento de Apurímac.
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Una celebración vinculada al calendario agrícola andino
Según la información difundida por el Ministerio de Cultura, el Carnaval o Pukllay constituye una de las festividades más importantes para la comunidad campesina de Pomacocha. Su desarrollo mantiene una relación directa con las actividades agrícolas y con los ciclos productivos que marcan la organización anual de la población.
La declaratoria reconoce que esta manifestación integra conocimientos tradicionales, expresiones musicales y dancísticas, prácticas rituales y mecanismos de organización comunal relacionados con el calendario agrícola andino. Estos elementos forman parte de una tradición que permanece vigente gracias a la transmisión intergeneracional de saberes.
La festividad también refleja aspectos centrales de la cosmovisión andina. Entre ellos figuran la reciprocidad, la complementariedad y el trabajo colectivo, principios que orientan diversas actividades de la comunidad y que encuentran una expresión particular durante las celebraciones del Pukllay.
Los cuatro periodos que ordenan la vida comunal
De acuerdo con el Ministerio de Cultura, la comunidad organiza su ciclo anual en función de las características climáticas de su territorio. Este sistema distingue cuatro periodos que estructuran las actividades agrícolas y sociales.
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Los periodos identificados son Kawsay Mita, Chirau Uco Mita, Kawsay Tarpuy Mita y Pukllay Mita. Cada uno corresponde a momentos específicos del calendario agrícola y cumple una función dentro de la planificación de las labores productivas.
Entre ellos, el Pukllay Mita ocupa un lugar especial debido a que coincide con la etapa de maduración de los cultivos. Este periodo representa el momento festivo más relevante dentro del calendario comunal y concentra diversas actividades ceremoniales y celebratorias.
Dieciséis actividades conforman el Pukllay Mita
La resolución destaca que el Pukllay Mita comprende dieciséis actividades festivas y rituales que forman parte de la celebración. Estas prácticas expresan las relaciones comunitarias y permiten la continuidad de conocimientos y tradiciones conservadas por la población local.
Entre las actividades mencionadas figuran Ayapa Human, Sara Qallmay, Tinkay a los Apus Llantacuy, Ajacuy, Cullu Mujoy, Tinkacuy, Cruz Watay, Segollanacuy y Yunza. Cada una se inserta dentro de un conjunto de acciones ceremoniales vinculadas con la vida agrícola y comunal.
El Ministerio de Cultura señala que estas prácticas contribuyen a preservar valores y conocimientos asociados a la identidad cultural de Pomacocha. Además, constituyen espacios de participación colectiva que fortalecen los vínculos entre los integrantes de la comunidad.
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La entidad cultural considera que el Carnaval o Pukllay de Pomacocha representa una manifestación significativa del patrimonio cultural inmaterial de Apurímac. Su importancia radica en la conservación de prácticas agrícolas, pecuarias, musicales y rituales que continúan presentes en la vida de la comunidad.
La declaratoria reconoce el valor cultural de una tradición que articula distintos ámbitos de la experiencia comunal y que mantiene una estrecha relación con el entorno natural y los ciclos de producción. Asimismo, destaca la permanencia de conocimientos colectivos asociados a estas prácticas.
Seguimiento y medidas para su salvaguardia
Como parte de las acciones posteriores al reconocimiento, la Dirección Desconcentrada de Cultura de Apurímac y la comunidad portadora asumirán la elaboración de un informe detallado cada cinco años sobre el estado de esta expresión cultural.
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Según lo dispuesto por el Ministerio de Cultura, estos informes permitirán actualizar el registro institucional respecto de los cambios que pueda experimentar la manifestación, así como identificar posibles riesgos que afecten su continuidad.
La medida también busca recopilar información relevante para fortalecer las acciones de salvaguardia y garantizar el seguimiento de esta tradición reconocida oficialmente como Patrimonio Cultural de la Nación. El Ministerio de Cultura indicó que la declaratoria forma parte de su labor de protección y promoción del patrimonio cultural inmaterial, así como del reconocimiento al valor histórico, social y simbólico de las tradiciones vigentes en los pueblos andinos del Perú.