Mientras Perú aguardaba los resultados de la segunda vuelta presidencial de 2026, uno de los nombres que volvió a ocupar espacio en el debate público fue el de Luis Galarreta. El dirigente de Fuerza Popular acompaña a Keiko Fujimori como candidato a la primera vicepresidencia en una elección definida por un margen estrecho entre las dos principales fuerzas políticas.
Aunque su trayectoria política supera las dos décadas y media, parte de la atención sobre su figura trasciende la actividad partidaria. Su historia personal está vinculada a una condición física que lo acompañó desde los primeros meses de vida y que, con el paso de los años, se convirtió en un elemento visible de su imagen pública.
Abogado, excongresista, presidente del Parlamento entre 2017 y 2018 y actual parlamentario andino, Galarreta construyó una carrera que lo llevó a ocupar algunos de los cargos más importantes del Estado peruano. Su recorrido político atravesó distintas organizaciones antes de consolidarse como uno de los principales dirigentes del fujimorismo.
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La talidomida y una decisión médica que marcó su vida
Luis Fernando Galarreta Velarde nació en Lima el 12 de marzo de 1971. Durante el embarazo, su madre consumió talidomida, un medicamento que décadas atrás se recetaba para aliviar las náuseas en mujeres gestantes. Con el tiempo, estudios médicos demostraron que el fármaco provocaba graves malformaciones congénitas en miles de casos alrededor del mundo.
Como consecuencia de esa exposición prenatal, Galarreta nació con anomalías en las extremidades superiores. A los tres meses de vida, los médicos recomendaron la amputación de ambas manos. La decisión recayó en su madre, Rita Velarde, quien aceptó el procedimiento en una etapa temprana de la infancia de su hijo.
La talidomida constituye uno de los episodios más conocidos de la historia farmacéutica mundial. Actualmente su uso está restringido a tratamientos específicos bajo estrictos controles médicos. Durante las décadas de 1950 y 1960, el medicamento produjo miles de casos de focomelia y otras malformaciones congénitas.
En Perú no se registró una crisis sanitaria de la magnitud observada en otros países, aunque existen antecedentes de casos aislados asociados al fármaco.
Tras la operación, Galarreta inició un proceso de adaptación que incluyó el aprendizaje del uso de prótesis en el Instituto Nacional de Rehabilitación del Callao. Esa etapa resultó determinante para el desarrollo de su autonomía durante la niñez y adolescencia.
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Una infancia de adaptación y apoyo familiar
La diferencia física fue evidente desde sus primeros años escolares. Según relató el propio Galarreta en una entrevista para el programa Extraordinarios en 2013, sus compañeros de colegio solían recibirlo con sonidos de Transformers cuando ingresaba al aula.
Pese a esas experiencias, sostuvo que nunca se sintió discriminado. En diversos testimonios públicos destacó el respaldo de su entorno más cercano durante la infancia.
Su hermano colaboraba con actividades cotidianas como la alimentación o el desplazamiento dentro de la escuela. Cuando él no estaba presente, varios compañeros asumían ese rol.
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“Yo tenía amigos de 9 años que se encargaban de ayudarme en todo. Y muchos de ellos hoy me dicen: ‘Yo aprendí la solidaridad gracias a ti’”, recordó durante aquella entrevista.
Realizó sus estudios escolares en Lima y posteriormente inició su formación universitaria. Con el tiempo, la discapacidad dejó de ser únicamente una circunstancia personal para transformarse en un aspecto visible de su identidad pública.
Incluso adoptó una frase que se volvió recurrente a lo largo de su carrera política: “A mí nadie me rompe la mano”. El eslogan jugaba con una referencia directa a sus prótesis y a una imagen de integridad que buscó proyectar en la actividad pública.
Formación académica y primeros pasos en la política
Galarreta estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad San Martín de Porres. Además, cursó una especialización en Finanzas y Banca en la Universidad San Ignacio de Loyola.
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Su formación incluyó estudios complementarios en comunicación política, así como programas de capacitación desarrollados por instituciones vinculadas a organizaciones políticas europeas, entre ellas la Fundación FAES de España y la Fundación Konrad Adenauer de Alemania.
Su ingreso a la actividad política ocurrió en 1989 dentro del Movimiento Libertad, agrupación liderada por el escritor y entonces candidato presidencial Mario Vargas Llosa.
Dos años después fue elegido secretario nacional universitario de esa organización. El cargo representó una de sus primeras responsabilidades dentro de la estructura partidaria.
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En 1998 asumió funciones como personero legal de Renovación Nacional. Más adelante, en 2002, obtuvo un escaño como regidor de la Municipalidad Metropolitana de Lima por la alianza Unidad Nacional para el periodo 2003-2006.
La llegada de Galarreta al Congreso se produjo en las elecciones parlamentarias de 2006. Obtuvo una curul por Lima dentro de la alianza Unidad Nacional y comenzó así una etapa de presencia continua en la política nacional.
En 2011 consiguió la reelección bajo la Alianza por el Gran Cambio. Durante esos años ejerció funciones como vocero de bancada y presidió comisiones parlamentarias vinculadas a temas económicos y de ética.
Su relación con el Partido Popular Cristiano terminó en 2015. Según declaró entonces, su salida respondió a razones “estrictamente personales”. Poco tiempo después se produjo uno de los movimientos políticos más comentados de su carrera.
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El giro hacia Fuerza Popular
La incorporación de Galarreta al fujimorismo sorprendió a numerosos observadores políticos. Antes de sumarse a Fuerza Popular, había expresado cuestionamientos severos contra el régimen de Alberto Fujimori y contra el propio movimiento político liderado por Keiko Fujimori.
En 2011 declaró que el gobierno de Alberto Fujimori “fue una experiencia nefasta en materia de institucionalidad, derechos humanos y corrupción”.
Durante la campaña municipal de 2010 también afirmó que una eventual victoria de Álex Kouri representaría “el primer peldaño para el retorno de la mafia, la cual es representada también por la candidata Keiko Fujimori”.
Sin embargo, a inicios de 2016 apareció públicamente junto a Keiko Fujimori como nuevo vocero de Fuerza Popular. Desde entonces se convirtió en uno de los principales dirigentes del partido.
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En declaraciones posteriores sostuvo que Keiko Fujimori “está recogiendo lo mejor de los 90′, porque hubo muchísimas cosas buenas”.
La presidencia del Congreso y el círculo de confianza de Keiko Fujimori
El 26 de julio de 2017 fue elegido presidente del Congreso para el periodo legislativo 2017-2018. Su designación lo convirtió en el primer titular del Parlamento peruano con discapacidad.
Su gestión coincidió con una etapa de alta confrontación política entre el Congreso y el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Durante ese periodo se tramitaron los procesos de vacancia presidencial que terminaron con la renuncia del mandatario.
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También enfrentó controversias relacionadas con compras realizadas por la administración parlamentaria y con la aprobación de la ley que restringía la publicidad estatal en medios privados, norma que posteriormente fue declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional.
Tras la disolución del Congreso decretada por Martín Vizcarra en 2019, Galarreta continuó desempeñándose dentro de la Comisión Permanente.
En 2021 integró la fórmula presidencial encabezada por Keiko Fujimori como candidato a la primera vicepresidencia. Paralelamente postuló al Parlamento Andino y obtuvo un escaño para el periodo 2021-2026.
Actualmente ejerce como secretario general de Fuerza Popular y figura entre los dirigentes más cercanos a Fujimori. Diversos análisis políticos lo sitúan dentro del núcleo estratégico del partido, junto a otros dirigentes encargados de la conducción interna de la organización.
Para las elecciones generales de 2026 volvió a integrar la fórmula presidencial de Fuerza Popular como candidato a la primera vicepresidencia y consiguió además la reelección como parlamentario andino. Su nombre regresó así al centro de la escena política peruana, esta vez como parte de una contienda electoral marcada por una diferencia mínima entre las candidaturas que disputaban el poder.