El actor cómico y excandidato presidencial, Carlos Álvarez, no retiró el video, no publicó disculpas y no se rectificó, respondiendo el 3 de junio de 2026 con una carta notarial dirigida al líder etnocacerista Igor Antauro Humala Tasso, en la que rechazó punto por punto los requerimientos formulados en la misiva del 27 de mayo y dejó abierta la posibilidad de emprender acciones legales en defensa propia.
El documento fue difundido por el periodista César Rojas Vidarte a través de su cuenta de X, y Humala ya anunció que presentará una querella ante el Poder Judicial. El origen del conflicto se remonta al 26 de mayo, cuando Álvarez publicó en su cuenta de Facebook un video con su imitación de Humala bajo el nombre de “Antauro Fumala”, personaje que alude, mediante la modificación del apellido, al consumo de sustancias psicoactivas.
La defensa de Humala calificó el material de difamatorio y exigió su retiro en un plazo de 48 horas, junto con la publicación de un video de disculpas en las mismas condiciones de difusión, bajo apercibimiento de iniciar una querella por difamación agravada.
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Los argumentos legales de Álvarez: imprecisión y antigüedad del personaje
La respuesta de Álvarez se articuló en seis puntos y atacó principalmente la falta de precisión en los requerimientos de Humala. El humorista señaló que la carta notarial del etnocacerista no identificaba con claridad cuál era la expresión concreta, la afirmación específica ni la imputación determinada que, según su criterio, tendría carácter difamatorio.
“Resulta llamativo que se exija la publicación de una rectificación pública respecto de supuestas ‘imputaciones e ironizaciones fácticas’, sin precisar previamente cuáles serían dichas imputaciones ni cuál sería la información que, según su posición, carece de veracidad”, señala el documento.
Álvarez también cuestionó que la carta de Humala no precisara la fecha de difusión del contenido cuestionado, el medio específico ni el contexto, limitándose a referencias genéricas. En ese marco, argumentó que los requerimientos “no permiten determinar qué hecho concreto pretende que sea rectificado ni cuál sería el contenido específico que justificaría las disculpas públicas exigidas”.
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Otro argumento central fue la antigüedad del personaje. El humorista recordó que “Antauro Fumala” existe desde hace aproximadamente 15 años, difundido a través de diversos programas, sketches y plataformas, lo que convierte la supuesta indignación de Humala en un cuestionamiento tardío.
“Su comunicación no permite determinar si el cuestionamiento se dirige contra la existencia misma del personaje humorístico, contra una representación específica, contra un contenido difundido o contra una publicación reciente en particular”, apunta el documento.
El rechazo a los daños invocados y la reserva de acciones legales
Álvarez rechazó también que el contenido en cuestión hubiera generado daño moral, ético, profesional, familiar o político, al señalar que tales afirmaciones fueron formuladas “de manera genérica” y sin elemento objetivo alguno que permitiera verificar su existencia o magnitud.
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En el punto final de su respuesta, el humorista fue directo: “No existe fundamento alguno que justifique el retiro del contenido al que genéricamente hace referencia, la publicación de rectificación alguna ni la formulación de disculpas públicas, por no haberse acreditado la existencia de una afectación real y concreta”.
El documento cierra con una reserva expresa: Álvarez aclaró que su respuesta no implica reconocimiento de responsabilidad alguna y que se reserva el derecho de emprender acciones legales para defender su honor, imagen, buen nombre y libertad de expresión.
La carta notarial de Humala, había calificado la modificación del apellido a “Fumala” como una “técnica de amplificación del daño” destinada a “ridiculizar y fijar en el imaginario colectivo una condición degradante e inexacta”.
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La defensa del etnocacerista también sostuvo que el video no ejercía una crítica política a las ideas, sino “una agresión sistemática a la integridad familiar y al estatus ético-militar del Mayor EP Humala Tasso”. Humala ostenta el grado de mayor del Ejército del Perú en situación de retiro y es aliado del candidato presidencial Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, a quien respaldó en la segunda vuelta del 7 de junio.