La morosidad total del sistema financiero en Perú alcanzó 3,32 % en marzo de 2026, según las últimas cifras oficiales. Al excluir al Banco de la Nación y Agrobanco, el indicador se ubicó en 3,28 %.
Con todo, los datos de mayo muestran que los sectores de construcción y comercio presentan los mayores retrasos en el pago de créditos, con índices que en algunos casos superan el 20 %, lo que representa un riesgo para la estabilidad de las entidades financieras.
El segmento de la construcción abarca tanto empresas constructoras dedicadas a obras públicas y privadas como firmas especializadas en desarrollos inmobiliarios. Sin embargo, su comportamiento ha sido también dispar.
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Construcción, el sector con mayor morosidad en 2026
El sector construcción destaca como el más afectado, especialmente en los créditos otorgados por empresas de crédito, donde la morosidad llegó a 23,2 %, de acuerdo con un análisis del experto en finanzas César Antúnez Irgoin.
En el caso de los bancos, el indicador fue de 10,5 %, mientras que en las cajas municipales alcanzó 8,7 %. Las empresas constructoras enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras por diversas razones.
Entre las principales causas se encuentran los retrasos en los pagos del Estado, que limitan el flujo de caja de las compañías tras la ejecución de obras.
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Además, el sector sufre el impacto del crimen organizado, con extorsiones conocidas como “cobro de cupos”, que encarecen y paralizan la actividad.
El encarecimiento de materiales reduce la rentabilidad de las empresas
César Antúnez Irgoin advierte que la inseguridad y la violencia han generado un entorno hostil para la inversión en proyectos de vivienda y obras públicas.
Para el especialista, los sobrecostos derivados de la necesidad de pagar cupos periódicos a mafias reducen aún más la rentabilidad de las firmas del segmento.
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A esto se suma el aumento de precios de materiales como el acero y el cemento, que ha encarecido la construcción y mermado las utilidades del sector.
Empresas de crédito y cajas municipales, las más expuestas al riesgo
En el ámbito de las actividades inmobiliarias, la mayor morosidad se observó en las empresas de crédito (8,7 %), seguidas por las cajas rurales (8,6 %) y las cajas municipales (6,8 %). La banca tradicional, en contraste, reportó solo un 2,2 % de morosidad en este segmento.
Las empresas de crédito son entidades financieras reguladas por la SBS que antes se conocían como Edpymes (Entidades de Desarrollo para la Pequeña y Microempresa). No pueden captar ahorros del público, por lo que operan únicamente con capital propio o recursos prestados de otras instituciones.
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Su especialidad es otorgar financiamiento en diversas modalidades, principalmente en el ámbito microfinanciero. Uno de los ejemplos es Vivela, que se enfoca en créditos hipotecarios y similares.
Servicios, el sector con el mejor comportamiento de pago
El sector comercio también registra niveles elevados de incumplimiento, sobre todo en préstamos gestionados por cajas rurales (7,4 %) y empresas de crédito (7,3 %). Esta situación evidencia la vulnerabilidad de pequeñas y medianas empresas ante escenarios de menor liquidez y mayor inestabilidad.
En contraste, el sector servicios se mantiene como el más cumplidor, con los niveles de morosidad más bajos del sistema. Empresas de telecomunicaciones, salud y educación destacan por estar al día en sus pagos de créditos, lo que contribuye a la estabilidad del sistema financiero.
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Consecuencias de la morosidad para el acceso a crédito
El incremento en la morosidad lleva a las entidades financieras a ser más cautelosas en la entrega de créditos, con posibles efectos negativos para pequeños empresarios y agricultores, explica César Antúnez Irgoin.
No obstante, la banca tradicional mantiene índices bajos en la mayoría de sectores, equilibrando el impacto de la morosidad general y contribuyendo a la sostenibilidad del sistema.