Donar sangre es una de las formas más directas de sostener el sistema de salud: cada unidad permite atender emergencias, cirugías, partos complicados y tratamientos que dependen de transfusiones. Sin un flujo constante de donantes, los bancos de sangre pueden quedar por debajo del stock necesario para responder al día a día.
El problema es que muchas personas no donan por temor o por información incompleta: que “me va a dar anemia”, que “voy a quedar débil”, que “me va a alterar el metabolismo” o que “me va a tomar toda la mañana”. Esos mitos se repiten en redes sociales y terminan pesando más que los datos.
El doctor José Bustamante Guevara, del equipo técnico del Banco de Sangre y Hemoterapia del Ministerio de Salud (Minsa), pidió no esperar a una urgencia familiar para recién acudir. “Nadie está libre de un accidente, de padecer una enfermedad que requiera transfusión”, explicó en declaraciones a Exitosa, al insistir en la importancia de donar con frecuencia para mantener reservas en un nivel adecuado.
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Mitos sobre debilidad, anemia y efectos en el metabolismo tras donar sangre
Uno de los temores más comunes es creer que en una donación se extrae “medio litro o un litro” y que eso puede dejar a la persona debilitada. Bustamante Guevara aclaró que el volumen real es menor y está dentro de un rango seguro: “La cantidad que se extrae es aproximadamente 450 mililitros, que es menos de medio litro. Esto no representa riesgo para la persona que va a donar”.
El especialista también fue directo sobre el mito de la anemia. “No produce anemia”, sostuvo. Según detalló, el organismo repone ese volumen con rapidez y la rutina no debería alterarse: “Al día siguiente ya puede estar haciendo. Es más, el mismo día puede hacer sus actividades de manera normal”. En paralelo, el propio proceso incluye un control previo: si el examen de hemoglobina o hematocrito muestra valores fuera de los parámetros, se recomienda atención médica y la persona no continúa con la donación.
Otro rumor persistente es el supuesto impacto en el peso o el metabolismo. En ese punto, el médico descartó que donar sangre haga adelgazar o engordar: “Es un mito muy frecuente, pero donar sangre ni te sube de peso ni te hace adelgazar tampoco”. Sobre la preparación, indicó que no se exige ayuno estricto. “No se pide ayuno como tal. Lo que sí se les pide es que vayan con una comida ligera”, y remarcó una recomendación práctica: beber líquidos en cantidad, antes y después del procedimiento.
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¿Las personas con diabetes pueden donar sangre?
La diabetes es otro tema que suele generar dudas, sobre todo por los distintos tratamientos. Según Bustamante Guevara, la restricción principal está vinculada al uso de insulina: “De acuerdo a la normativa actual, aquellos pacientes diabéticos que se aplican insulina, o sea que son insulino dependientes, no se les permite donar”.
En cambio, explicó que sí pueden donar quienes llevan tratamiento oral o están controlados sin complicaciones. “Aquellos pacientes que sí tienen terapia oral o que están controlados, o que solamente se manejan con dieta y no han tenido mayor complicación producto de la diabetes, sí pueden donar”, precisó. La evaluación final, como en cualquier postulante, se define en la entrevista privada y el control de parámetros antes de la extracción.
¿Falta de tiempo para donar? Esto es lo que realmente demora el proceso
El tiempo es otra de las “excusas” frecuentes, según se escucha en campañas y colectas. Bustamante Guevara respondió que la donación no demanda una jornada completa: “Muchas personas piensan que es un procedimiento que les va a tomar mucho tiempo”. En realidad, explicó, se organiza en dos etapas: entrevista y extracción. “Ambos no debería sumar más de 25 minutos”.
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En los bancos de sangre y centros de hemoterapia, el recorrido incluye pasos definidos. Primero, el registro en admisión y la asignación de un código de identificación. Luego, se completa la hoja de selección y se realiza el examen de hemoglobina (hematocrito), además del control de signos vitales: frecuencia cardiaca, presión arterial, peso y temperatura.
Después se pasa a una entrevista privada para evaluar riesgos para el donante o el receptor y, si el postulante es apto, se completa la autoexclusión confidencial. Con la asepsia del área de punción, se recolectan alrededor de 450 ml de sangre y una muestra para exámenes obligatorios. Tras la extracción, el donante descansa unos 10 minutos, mientras la sangre sigue su circuito de seguridad: pruebas de tamizaje para hepatitis B y C, VIH, HTLV I y II, enfermedad de Chagas y sífilis, además del fraccionamiento en hemocomponentes y el almacenamiento en cadena de frío hasta contar con resultados.