¿Niño Global, Súper Niño o Mega Niño? Qué le espera al Perú en los próximos meses, según la ciencia

Las principales agencias meteorológicas internacionales coinciden en que el sistema climático del Pacífico transita hacia un episodio de El Niño global, con alta probabilidad de consolidarse en 2026 y extenderse hasta 2027. En el Perú, la combinación de un Niño Costero persistente, el posible fortalecimiento de El Niño global y el contexto de cambio climático configura un escenario de riesgos para la pesca, la agricultura, la salud y la infraestructura

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Un mapa conceptual del SENAMHI muestra las áreas costeras de Perú con anomalías térmicas destacadas en rojo y naranja, mientras una mano señala la región más afectada por el fenómeno El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los datos más recientes de agencias meteorológicas indican que el Pacífico avanza hacia una fase cálida del El Niño–Oscilación del Sur. Los modelos estiman más de 80% de probabilidad de que se consolide un El Niño global entre mayo y julio de 2026 y que se extienda hasta el verano boreal de 2027, mientras frente a Perú se desarrolla un Niño Costero débil.

En Perú, la combinación de un calentamiento costero ya en curso y un posible evento global hacia fines de 2026 eleva el riesgo de lluvias intensas e inundaciones en la costa norte, temperaturas más altas en el litoral y, si el episodio global se fortalece, déficits de lluvia en la Amazonía, según reportes de organismos de monitoreo.

La comunidad científica no reconoce “súper Niño” ni “Mega Niño” como categorías oficiales. La clasificación técnica llega hasta “muy fuerte”, asociada a anomalías de temperatura del Pacífico central de al menos +2°C, y los pronósticos todavía muestran incertidumbre sobre la intensidad final.

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Los escenarios para 2026-27 se leen con una advertencia central: la probabilidad de ocurrencia puede ser alta, pero eso no define por sí solo la magnitud de los impactos, que dependen de la evolución de los vientos, el calentamiento regional y la vulnerabilidad de cada zona.

Qué es El Niño y cómo se clasifica

El fenómeno El Niño forma parte del ENOS, el sistema de interacción entre el océano Pacífico tropical y la atmósfera. Alterna entre tres fases: El Niño (cálida), La Niña (fría) y neutral. En condiciones habituales, los vientos alisios empujan aguas cálidas hacia el Pacífico occidental y favorecen el afloramiento de aguas frías frente a Sudamérica, lo que sostiene la corriente de Humboldt.

Durante El Niño, esos vientos se debilitan y el agua cálida se desplaza hacia el este. Eso eleva de forma anómala la temperatura superficial del mar en el Pacífico central y oriental y modifica los patrones de lluvia en distintas regiones del planeta mediante teleconexiones.

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Habitantes de Pucallpa, incluyendo una mujer que carga a un niño, se abren paso entre las aguas desbordadas, mientras la región enfrenta el impacto del friaje y las consecuencias de El Niño Costero. (Facebook)

En Perú se diferencia entre Niño global, que se mide en la región Niño 3.4, y Niño Costero, un calentamiento localizado frente a las costas de Perú y Ecuador que se mide en la región Niño 1+2. El Niño Costero puede ocurrir sin un Niño global plenamente desarrollado y también puede suceder lo contrario, aunque tienden a coincidir en episodios de gran escala.

La diferencia importa para el impacto: el Niño Costero suele intensificar lluvias e inundaciones en la costa norte, mientras que un El Niño global fuerte puede aumentar la lluvia en la franja costera y al mismo tiempo favorecer sequedad en sectores de la Amazonía por cambios en la circulación atmosférica regional.

La intensidad del Niño global se clasifica por la anomalía de temperatura superficial del mar en Niño 3.4: débil (de +0,5°C a +0,9°C), moderado (de +1,0°C a +1,4°C), fuerte (de +1,5°C a +1,9°C) y muy fuerte (igual o mayor a +2,0°C).

La NASA detecta un aumento inusual de agua cálida en el Pacífico oriental, lo que anticipa la formación de un nuevo episodio de El Niño en Sudamérica. (NASA)

Para el caso peruano, el Índice Costero El Niño (ICEN) cuantifica el calentamiento frente a la costa. La discusión para 2026-27 se centra en si el evento global alcanzará la categoría muy fuerte y en si el Niño Costero pasará de débil a moderado, según el seguimiento de los centros de monitoreo.

Qué significan “súper Niño” y “Mega Niño”

“Súper Niño” se usa en medios para aludir a episodios con anomalías por encima de +2°C, en referencia a eventos como 1982-83, 1997-98 o 2015-16. Esa expresión no integra la nomenclatura oficial de los organismos científicos internacionales, que mantienen como categoría máxima “muy fuerte”.

“Mega Niño” también circula como etiqueta periodística, sobre todo en el contexto peruano, para evocar los episodios con daños extendidos de 1982-83 y 1997-98. No es una categoría técnica internacional y no permite, por sí sola, anticipar impactos: la magnitud final depende de la evolución del océano y la atmósfera, y del nivel de exposición en cada territorio.

Un gráfico informativo de Infobae detalla las advertencias de agencias internacionales como NOAA, ECMWF y OMM sobre la posible formación de un "super El Niño" en 2026, con proyecciones de impactos climáticos y económicos globales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La NOAA informó que existe 82% de probabilidad de que El Niño se consolide entre mayo y julio de 2026 y 96% de que continúe hasta el invierno boreal de 2027. En esos reportes, la chance de un evento muy fuerte ronda 25%, un dato que subraya la incertidumbre sobre la intensidad final.

Otros centros de pronóstico, como el ECMWF, también proyectan un Pacífico en estado cálido. En algunos escenarios aparecen anomalías superiores a +2,5°C, aunque con dispersión entre modelos, una señal de que el rango de resultados todavía es amplio.

Estado del Pacífico y pronósticos para 2026-27

Tras un período prolongado con predominio de La Niña, el Pacífico pasó a condiciones neutras y ahora muestra señales de calentamiento. Reportes de mayo de 2026 registraron anomalías cálidas en la temperatura superficial del mar y la presencia de ondas Kelvin cálidas frente a Sudamérica, un patrón que suele anteceder episodios de El Niño.

Una mano sostiene tierra agrietada en un campo afectado por la sequía, con un agricultor y un estante de productos agrícolas caros al atardecer, simbolizando el impacto de El Niño en la producción y precios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ese marco, los principales centros coinciden en que El Niño es probable en 2026. La NOAA sostiene el escenario de consolidación entre mayo y julio, mientras el ECMWF proyecta calentamiento durante el trimestre junio-agosto, con simulaciones que en algunos casos superan +3°C.

El rango de intensidad depende de variables de corto plazo, como la persistencia de vientos del oeste en el Pacífico ecuatorial. Con la información disponible, los organismos de pronóstico no plantean certeza de un episodio fuera de escala: mantienen escenarios de alta probabilidad de ocurrencia, pero con incertidumbre en la magnitud.

Escenarios climáticos para el Perú

La Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene el estado de alerta por El Niño Costero en el litoral norte y centro, con temperaturas del mar por encima del promedio. En sus evaluaciones, se esperan precipitaciones normales a superiores en la costa norte y temperaturas del aire elevadas en el litoral.

Este mapa ilustra las complejas interacciones atmosféricas y oceánicas del fenómeno El Niño, mostrando la distribución de aguas cálidas, la alteración de vientos alisios y los patrones climáticos resultantes en el Pacífico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para el trimestre mayo-julio, los pronósticos apuntan a lluvias por encima de lo normal en la costa norte y a temperaturas superiores en costa y selva, según los reportes de monitoreo. En ese escenario, crece el riesgo de inundaciones y activación de quebradas en la franja norte, y se mantiene bajo observación la posibilidad de déficits de lluvia en la Amazonía si el evento global se fortalece.

El calentamiento también presiona a la pesca: el aumento de la temperatura superficial del mar y el desplazamiento de cardúmenes puede afectar la disponibilidad de especies como la anchoveta y forzar ajustes en la actividad, de acuerdo con el seguimiento oceanográfico. En paralelo, la agricultura queda expuesta a daños por inundaciones y deslizamientos en la costa y a estrés hídrico en zonas donde caigan las lluvias.

En salud pública, el incremento de temperaturas y la acumulación de agua favorecen condiciones para brotes de dengue y otras enfermedades asociadas a vectores, según alertas sanitarias difundidas en episodios recientes de calentamiento costero. En infraestructura, el riesgo se concentra en zonas vulnerables a huaicos, deslizamientos e inundaciones, con afectación potencial sobre viviendas, escuelas y establecimientos de salud.

Un increíble video compartido por 'El Hombre del Tiempo' muestra el avistamiento de ballenas en las costas de Lima, un espectáculo natural que sorprende a los peruanos. Este evento se atribuye al Fenómeno El Niño, que calienta las aguas del mar. - Canal N

Desinformación y decisiones para interpretar El Niño en el Perú

El uso de etiquetas como “súper Niño” o “Mega Niño” puede sobredimensionar certezas que los pronósticos no ofrecen. Los centros de monitoreo sostienen probabilidades elevadas de ocurrencia para 2026, pero la intensidad y los impactos dependen de la evolución del océano-atmósfera y de factores locales, como drenajes urbanos, defensas ribereñas y planificación territorial.

Los reportes técnicos recomiendan enfocarse en medidas operativas: gestión de recursos hídricos, mantenimiento y ejecución de obras de prevención, preparación de sistemas de respuesta ante lluvias intensas y vigilancia epidemiológica. ENFEN y los servicios meteorológicos actualizan la información a medida que se consolida la señal del Pacífico y cambian los escenarios estacionales.