El hallazgo de más de 900 kilos de cocaína en una nave en tránsito por el puerto de Paita, en Piura, encendió las alarmas sobre la seguridad en la cadena logística marítima internacional.
La incautación fue confirmada la mañana del miércoles por la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), que detectó irregularidades en un contenedor con destino a Puerto Caldera, en Costa Rica.
El operativo se inició cuando los oficiales de la Intendencia de Aduana de Paita identificaron anomalías en un contenedor bajo régimen aduanero de tránsito proveniente de Puerto Bolívar, en Ecuador.
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La documentación presentada indicaba que la carga consistía en manzanas, pero el análisis del equipo de gestión de riesgo y la tecnología de rayos X permitió descubrir una modalidad conocida como “rip-off”.
En este método, los narcotraficantes abren el contenedor ya precintado, introducen la droga sin alterar el sello exterior y lo vuelven a cerrar para no levantar sospechas.
Dentro del contenedor, las autoridades hallaron 25 sacos con paquetes rectangulares tipo ladrillo, que tras las pruebas de campo resultaron contener alcaloide de cocaína.
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El pesaje oficial arrojó un total de 906,75 kilogramos, valorizados en más de 154 millones de soles, según fuentes de la investigación. Los paquetes presentaban logotipos impresos con inscripciones como “0609”, “6666” y una corona con el texto “King”.
La intervención contó con el apoyo del equipo especializado IONSCAN, el binomio canino K9 de la Sunat, y la coordinación interinstitucional con la Marina de Guerra del Perú, el Ministerio Público y la Policía Nacional del Perú (PNP).
La labor conjunta de estas entidades permitió asegurar la carga ilícita y ponerla a disposición de las autoridades competentes para el desarrollo de las investigaciones.
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Rutas, modalidad y preguntas sin resolver sobre la seguridad portuaria
El contenedor interceptado tenía como destino inicial Costa Rica, pero su ruta final incluía Puerto Quetzal, en Guatemala, y posteriormente Europa, de acuerdo con los documentos de embarque.
La investigación apunta a que la droga fue introducida en algún punto del trayecto, posiblemente durante el paso por Ecuador o en el propio terminal de Paita.
La modalidad “rip-off” plantea interrogantes sobre los controles de seguridad en la cadena logística. ¿Quién tiene acceso a los contenedores una vez precintados? ¿Son suficientes los protocolos para evitar manipulaciones no autorizadas?
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Estos cuestionamientos se suman a la necesidad de reforzar los sistemas de monitoreo, implementar precintos electrónicos y fortalecer la trazabilidad en cada etapa del flujo portuario.
La Dirección Antidrogas ha iniciado diligencias para reconstruir el recorrido de la carga, con allanamientos previstos en terminales de salida y empresas logísticas.
Las autoridades enfatizan la importancia de la cooperación internacional para enfrentar el tráfico ilícito de drogas y mejorar la vigilancia en los principales puertos del país.
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El Ministerio de Defensa comunicó que la Marina de Guerra del Perú continuará reforzando las acciones de control y vigilancia en el ámbito marítimo, mientras la Sunat mantiene el despliegue de tecnología y equipos caninos para detectar nuevas amenazas.