Última encuesta Datum: Keiko Fujimori lidera con 39.5% frente a Roberto Sánchez con 36.1% a dos semanas del balotaje

La encuesta de Datum Internacional para América Multimedia, aplicada entre el 17 y el 20 de mayo a 1.200 personas, confirma la ventaja de la candidata de Fuerza Popular en Lima/Callao (48.8%) y el norte, mientras Sánchez domina el centro, el sur y la selva. El sondeo coincide en la tendencia con la medición de Ipsos del 16 y 17 de mayo, que también otorgó cuatro puntos de ventaja a Fujimori

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América Noticias presenta la primera encuesta de Datum de cara a la segunda vuelta presidencial. Keiko Fujimori obtiene un 39.5% de intención de voto frente al 36.1% de Roberto Sánchez. Conoce el análisis completo de las cifras.

Keiko Fujimori lidera la intención de voto para el balotaje presidencial del 7 de junio con 39.5%, frente al 36.1% que registra Roberto Sánchez, según la encuesta de Datum Internacional realizada para América Multimedia y difundida por América Noticias. El sondeo, aplicado entre el 17 y el 20 de mayo a 1.200 personas de entre 18 y 70 años en todos los niveles socioeconómicos, tiene un margen de error de ±2.8% y un nivel de confianza del 95%. Es la primera medición de esta encuestadora publicada tras la formalización de los resultados de la primera vuelta del 12 y 13 de abril, que confirmó a las candidatas de Fuerza Popular y Juntos por el Perú (JPP) como las contendientes del balotaje.

El sondeo también indica que el 15.9% de los consultados optaría por votar en blanco o viciar su voto, y el 8.5% no precisa su preferencia. Sumados, esos dos bloques representan el 24.4% del electorado encuestado, una masa de votos que supera la diferencia de 3.4 puntos entre los dos candidatos y que convierte los debates presidenciales del 24 y 31 de mayo en los últimos eventos con capacidad real de mover las preferencias antes de la jornada electoral.

El JNE confirmó dos debates oficiales para la segunda vuelta electoral de 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La geografía del voto: Lima para Fujimori, el interior para Sánchez

Los datos por macrorregión revelan una fractura territorial profunda. Fujimori concentra su mayor respaldo en Lima/Callao, donde obtiene el 48.8% frente al 25.6% de Sánchez. En esa misma zona, el voto en blanco o viciado llega al 15.4% y el segmento de no sabe alcanza el 10.2%.

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En el norte, Fujimori mantiene el liderazgo con 41.1% frente al 36.4% de Sánchez. El voto en blanco o viciado en esa macrorregión es del 17.2% y los indecisos representan el 5.3%.

El mapa se invierte a partir del centro del país. En la macrorregión Centro, Sánchez lidera con 47.3% frente al 30.1% de Fujimori; el voto en blanco o viciado llega al 15.1% y los indecisos al 7.5%. En el sur, Sánchez obtiene 44.7% contra 27.9% de su rival, con 16.8% de voto en blanco o viciado y 10.6% de no sabe. En la macrorregión Oriente —la selva peruana—, el candidato de JPP alcanza el 45.2% frente al 33% de Fuerza Popular, con 13.9% de voto en blanco o viciado y 7.9% de indecisos.

Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, candidatos presidenciales peruanos, analizan detalladamente un mapa de las regiones de Perú, planificando su estrategia para la obtención de votos en la segunda vuelta electoral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué dice la última encuesta de Ipsos? misma tendencia, matices distintos

La medición de Ipsos Perú para el diario Perú21, aplicada el 16 y 17 de mayo —tres días antes del cierre del trabajo de campo de Datum—, arroja una fotografía similar pero con diferencias en la magnitud del movimiento. El sondeo, de alcance nacional urbano-rural, incluyó 1.210 entrevistas presenciales en 24 departamentos y la Provincia Constitucional del Callao, con el mismo margen de error de ±2.8% y un nivel de confianza del 95%.

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Ipsos registró a Fujimori con 39% y a Sánchez con 35%, una ventaja de cuatro puntos. El voto en blanco o viciado cayó al 14% y los indecisos subieron al 12%. Ese crecimiento del segmento indeciso es la señal más relevante de la medición: una parte importante del electorado que en abril respaldaba a Sánchez no migró hacia Fujimori, sino hacia la indecisión.

En la primera medición de Ipsos, realizada en abril, ambos candidatos registraban exactamente el mismo porcentaje: 38% cada uno. El retroceso de tres puntos de Sánchez entre ambas mediciones fue más pronunciado en el ámbito rural, su principal reserva electoral: pasó del 55% al 49%, mientras Fujimori se mantuvo en el 26%. Los indecisos rurales crecieron del 3% al 11%, lo que sugiere que parte del electorado que respaldaba a Sánchez en el campo revisó su preferencia sin trasladarla a la candidata de Fuerza Popular.

Una proyección de Ipsos muestra los resultados de la encuesta de balotaje en Perú con Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, observada por un grupo de personas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El contexto que explica el movimiento

El director de Estudios de Opinión de Ipsos, Guillermo Loli, había advertido en mediciones anteriores que “a medida que Sánchez se volvió más conocido, sectores adicionales manifestaron oposición”. El tramo final de la campaña mantuvo al candidato de JPP bajo escrutinio por sus vínculos con Antauro Humala, su promesa de indultar a Pedro Castillo y las investigaciones fiscales en su contra, factores que el propio sondeo de Ipsos identificó como elementos instalados en el debate público antes del balotaje.

Ilustración en acuarela que representa a Roberto Sánchez con sombrero y gafas, dialogando con Antauro Humala, quien gesticula mientras ambos se dirigen a micrófonos sobre una mesa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fujimori, por su parte, pidió tomar los sondeos “con prudencia” y los calificó de “fotos del momento”. “Estamos todavía prácticamente en un empate”, declaró la candidata de Fuerza Popular.

Ambas encuestas coinciden en que el bloque de electores sin candidato definido —indecisos más voto en blanco o viciado— ronda el 24% y el 26% del electorado según el sondeo, una proporción que supera con amplitud la diferencia entre los dos postulantes. Ese segmento, y no la ventaja actual de Fujimori, es la variable que definirá el resultado del 7 de junio.

El fenómeno del antivoto

El panorama electoral de cara a la segunda vuelta de junio de 2026 expone la profunda polarización del país, donde Keiko Fujimori y Roberto Sánchez deben lidiar con un elevado índice de rechazo ciudadano que condiciona sus estrategias. La lideresa de Fuerza Popular arrastra el desgaste crónico del antifujimorismo histórico, intensificado por el desempeño de su bancada parlamentaria en los últimos años, lo que la obliga a buscar alianzas con los sectores conservadores de Lima y el electorado que respaldó a Rafael López Aliaga en la primera etapa. Por su parte, el candidato de Juntos por el Perú enfrenta los anticuerpos derivados de su pasada gestión como ministro en el gobierno de Pedro Castillo, además del temor que genera en los sectores empresariales y urbanos su propuesta de un cambio constitucional, por lo que su campaña intenta moderar el discurso económico prometiendo estabilidad financiera.

Frente a este escenario de alta fragmentación, el desenlace de los comicios dependerá fundamentalmente de cuál de los dos postulantes logre neutralizar mejor sus respectivas vulnerabilidades para atraer el esquivo voto indeciso. Mientras Fujimori capitaliza el temor hacia un modelo de izquierda radical y utiliza su arraigada presencia partidaria para proyectar orden frente a la inseguridad, Sánchez explota el descontento de las zonas rurales y el norte del país, presentándose como una alternativa de justicia social frente al establishment tradicional. En esta corta y agresiva campaña, el comportamiento de las periferias limeñas y la capacidad de ambos líderes para presentarse como el “mal menor” ante el electorado desafecto serán los factores determinantes que definirán al próximo inquilino de Palacio de Gobierno.