A 18 días del balotaje presidencial del 7 de junio, la segunda medición de intención de voto elaborada por Ipsos Perú para el diario Perú21 revela un movimiento significativo en el segmento del electorado que rechaza a ambos candidatos o prefiere no pronunciarse. La encuesta, aplicada el 16 y 17 de mayo de 2026 con una muestra de 1.210 personas en 24 departamentos y la Provincia Constitucional del Callao, tiene un margen de error de ±2,8% y un nivel de confianza del 95%.
El dato más llamativo en términos de dinámica electoral no es el movimiento entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, sino lo que ocurre en los extremos del espectro. El porcentaje de ciudadanos que declara que votará en blanco, viciará su voto o no votará por ninguno de los dos candidatos cayó del 17% al 14% entre abril y mayo. En términos absolutos, sobre un padrón de aproximadamente 27 millones de electores, esa reducción de tres puntos equivale a cerca de 800.000 personas que abandonaron esa posición.
¿Quiénes son los que “no precisan” y por qué importan?
Sin embargo, esa reducción del voto en blanco no se tradujo íntegramente en apoyo a ninguno de los candidatos. El segmento de ciudadanos que “no precisa” su preferencia —es decir, los verdaderamente indecisos— casi se duplicó: pasó del 7% al 12% en el mismo período. Ese salto de cinco puntos representa, proporcionalmente, el movimiento más grande registrado entre las cuatro categorías de respuesta de la encuesta.
PUBLICIDAD
La lectura combinada de ambos datos dibuja un perfil específico: una porción del electorado que en abril rechazaba activamente a los dos finalistas y declaraba su intención de no votar por ninguno ha migrado hacia la indecisión, sin comprometerse aún con ninguna candidatura. Son votantes que salieron del rechazo explícito pero que todavía no han tomado una decisión positiva.
Este bloque combinado —14% de voto en blanco o viciado más 12% de indecisos— suma el 26% del electorado, una proporción que supera la diferencia actual entre Fujimori (39%) y Sánchez (35%). En términos prácticos, si ese bloque se distribuye de forma desigual entre los dos candidatos en la jornada del 7 de junio, puede alterar el resultado final con independencia de las tendencias actuales.
El comportamiento del voto en blanco por zonas geográficas
El desagregado geográfico de la encuesta muestra que la reducción del voto en blanco no es uniforme en todo el territorio. En Lima, el voto en blanco o viciado cae del 17% al 12%, la reducción más pronunciada de las tres zonas analizadas. En otras ciudades del interior urbano, baja levemente del 17% al 16%. En el ámbito rural, también desciende del 16% al 14%.
PUBLICIDAD
En paralelo, los indecisos que “no precisan” crecen en todas las zonas: en Lima suben del 8% al 11%, en otras ciudades del 8% al 13% —el mayor salto proporcional— y en el ámbito rural del 3% al 11%, una variación de ocho puntos que refleja una incertidumbre creciente en el electorado del interior, donde Sánchez había construido su base más sólida.
Por qué se reduce el rechazo a ambos candidatos
La primera medición de Ipsos se realizó el 23 y 24 de abril, cuando la segunda posición del balotaje aún estaba en disputa y la incertidumbre sobre los finalistas era máxima. En ese contexto, el 17% de voto en blanco reflejaba en parte el rechazo a un escenario que todavía no estaba definido. Una vez confirmados oficialmente Fujimori y Sánchez como los dos candidatos del balotaje, una parte de ese bloque comenzó a revisar su posición.
La reducción del voto en blanco también coincide con el inicio formal de la campaña de segunda vuelta, en la que ambos candidatos han intensificado sus apariciones públicas, presentado equipos técnicos y confirmado la realización de dos debates: el 24 de mayo para equipos técnicos y el 31 de mayo para el debate presidencial. La mayor exposición de los candidatos en este período ha reducido el rechazo difuso, aunque no necesariamente ha generado adhesión.
PUBLICIDAD
Lo que revelan los debates y el simulacro electoral
El 26% del electorado que no se inclina claramente por ninguno de los dos candidatos —entre indecisos y votantes en blanco— convierte a los debates del 24 y 31 de mayo en los últimos grandes eventos con capacidad de mover preferencias antes de la jornada del 7 de junio. La encuesta de Ipsos fue realizada antes de esos debates, por lo que su impacto no está capturado en los datos actuales.
Para ambas campañas, el mensaje de la encuesta es claro: el resultado del balotaje no está definido por quienes ya decidieron, sino por quienes todavía no lo han hecho.