Las 10 señales de alerta que podrían indicar que tienes el colesterol alto, según cardiólogos

Aunque el colesterol elevado no produce síntomas claros, hay manifestaciones físicas que pueden orientar al médico hacia un diagnóstico temprano: desde pequeños bultos amarillentos en los párpados hasta dolor en el pecho, visión borrosa y halitosis. Reconocerlas puede marcar la diferencia

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Una paciente muestra preocupación mientras un médico le explica los resultados de un diagnóstico de colesterol alto, utilizando una tabla y un gráfico de la arteria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colesterol alto es una de las condiciones médicas más frecuentes y más peligrosas del mundo, precisamente porque no duele, no avisa y no presenta síntomas evidentes hasta que ya ha causado daño. Según el Seguro Social de Salud (EsSalud), uno de cada tres adultos peruanos presenta niveles elevados de colesterol o triglicéridos sin saberlo, lo que aumenta el riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2 y accidentes cerebrovasculares. El Ministerio de Salud del Perú (Minsa) advierte que las enfermedades del corazón son una de las principales causas de muerte en el país, y gran parte de los casos están vinculados a esta condición no diagnosticada.

Un hombre de mediana edad se agarra la cabeza con signos de dolor de cabeza severo, mientras una ilustración adyacente muestra una arteria con acumulación de colesterol y glóbulos rojos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué es el colesterol y por qué es peligroso cuando sube

El colesterol es una sustancia cerosa presente en la sangre, necesaria para formar células saludables, producir hormonas como los estrógenos y andrógenos, y mantener el funcionamiento normal del organismo. El problema surge cuando sus niveles superan los rangos saludables.

Existen dos tipos principales. El colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”, transporta partículas de colesterol por el cuerpo y se acumula en las paredes de las arterias, endureciéndolas y estrechándolas en un proceso llamado aterosclerosis. El colesterol HDL, el “bueno”, recoge el exceso de colesterol y lo lleva de regreso al hígado para ser eliminado. Cuanto más alto el HDL y más bajo el LDL, mejor para el corazón.

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El cardiólogo Luis Rodríguez Padial, jefe de la Clínica de Medicina y Prevención Cardiovascular de Toledo, explica que “cuando el colesterol está elevado y supera la capacidad de las células para retirarlo, puede depositarse en la pared de las arterias, donde pone en marcha un proceso inflamatorio que conduce a la aterosclerosis”. Con el tiempo, esa acumulación puede bloquear el flujo sanguíneo, y si una placa se rompe, puede formar un coágulo que cause un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

Una mujer rubia expresa dolor en el pecho y el abdomen sentada junto a una mesa con comida rápida, con una imagen superpuesta que muestra una arteria obstruida por colesterol. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los números que debes conocer

El diagnóstico del colesterol alto se realiza mediante un perfil lipídico, un análisis de sangre que mide el colesterol total, el LDL, el HDL y los triglicéridos. Generalmente requiere ayuno de entre nueve y 12 horas previas. Estos son los rangos de referencia según la Mayo Clinic y el Minsa:

  • Colesterol total: menos de 200 mg/dL es deseable; entre 200 y 239 mg/dL está en el límite; 240 mg/dL o más es alto.
  • Colesterol LDL: menos de 100 mg/dL es óptimo para personas sanas; menos de 70 mg/dL es deseable para quienes ya tienen enfermedad coronaria; 190 mg/dL o más es muy alto.
  • Colesterol HDL: menos de 40 mg/dL en hombres y menos de 50 mg/dL en mujeres es bajo y representa un factor de riesgo; 60 mg/dL o más es el nivel más protector.
  • Triglicéridos: menos de 150 mg/dL es deseable; 200 mg/dL o más es alto; 500 mg/dL o más es muy alto.

La Asociación Americana del Corazón recomienda realizar el primer análisis de colesterol entre los nueve y los 11 años de edad, repetirlo entre los 17 y los 21 años, y luego cada cuatro a seis años en adultos sanos. Las personas con diabetes, hipertensión o antecedentes familiares deben controlarse con mayor frecuencia.

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Las 10 señales de alerta que no debes ignorar

Aunque el colesterol alto no produce síntomas directos, hay manifestaciones físicas que pueden orientar al médico:

  1. Xantelasma palpebral: pequeños bultos amarillentos en los párpados causados por depósitos de grasa.
  2. Xantomas: acumulaciones de grasa bajo la piel, especialmente en codos, rodillas o tendones.
  3. Hinchazón de las extremidades.
  4. Sensación de boca pastosa o seca.
  5. Halitosis sin causa dental evidente.
  6. Indigestión o pesadez estomacal frecuente.
  7. Dificultades en el ritmo intestinal.
  8. Urticaria sin causa alérgica identificada.
  9. Dolor en el pecho, que puede indicar angina de pecho por arterias coronarias comprometidas.
  10. Visión borrosa y dolor de cabeza recurrente.

La ausencia de estos síntomas no garantiza niveles normales de colesterol. La única confirmación es el análisis de sangre.

Un médico explica a una paciente las implicaciones de su diagnóstico de colesterol alto, mostrando una ilustración de la placa de colesterol en una arteria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Factores de riesgo y causas

El colesterol alto puede tener origen genético —existen familias con dislipidemias hereditarias en las que el hígado no elimina correctamente el LDL— o responder a factores modificables: dieta rica en grasas saturadas y trans, sedentarismo, obesidad, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol. Enfermedades como diabetes, hipotiroidismo, enfermedad renal crónica y lupus también elevan los niveles de colesterol, al igual que algunos medicamentos para la presión arterial, el acné o el cáncer.

Cómo controlarlo: el tratamiento trípode

La Fundación Cardiológica Argentina resume la estrategia en tres pilares: alimentación, ejercicio y medicación. El Minsa recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, una dieta con grasas saludables —aceite de oliva, palta, pescados azules como la caballa— y el abandono del tabaco y el alcohol. En casos donde los cambios de hábito no son suficientes, el médico puede prescribir estatinas, medicamentos que reducen el LDL y que, según el cardiólogo consultado, “han salvado millones de vidas”.

Una mujer sonríe mientras disfruta de una comida nutritiva y equilibrada, destacando la importancia de una dieta sana para controlar el colesterol alto y promover el bienestar general. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colesterol elevado no se cura: se controla. Una vez diagnosticado, el tratamiento suele mantenerse de por vida, pero con los hábitos adecuados y el seguimiento médico regular, sus consecuencias pueden prevenirse por completo.