En el litoral de Matarani, en la provincia de Islay (Arequipa), pescadores artesanales y pobladores reportaron la presencia de una gran cantidad de especies marinas varadas en la orilla. El hallazgo, que se extendió a lo largo de varios metros de playa, generó preocupación por las posibles causas detrás de este fenómeno que no suele observarse con frecuencia en esta zona del país.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, se trataría de más de una tonelada de pota distribuida en la franja costera, además de aproximadamente 200 kilos de sardina, principalmente de ejemplares juveniles. La situación se registró entre las instalaciones del Terminal Internacional del Sur (Tisur) y el muelle privado de una empresa pesquera, lo que rápidamente llamó la atención de las autoridades y motivó el inicio de un monitoreo especializado para determinar el origen de este evento.
Varazón de pota en Arequipa: qué se sabe sobre este fenómeno inusual
El episodio ocurrió el último martes 5 de mayo, alrededor de las 18:00 horas, cuando se detectaron numerosos ejemplares de pota (Dosidicus gigas) flotando cerca de la costa y otros completamente varados en la arena. Esta situación permitió que algunos pobladores recolectaran los recursos marinos, mientras otros alertaban sobre la magnitud del hecho.
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Según información proporcionada por los propios pescadores, la cantidad de pota alcanzaría cerca de una tonelada, con individuos de tallas pequeñas y medianas. En paralelo, también se reportó la presencia de sardina (Sardinops sagax) varada en el mismo sector, lo que evidenciaría una varazón multiespecífica, es decir, la afectación simultánea de distintas especies marinas.
Uno de los factores que ha captado la atención de los especialistas de Imarpe es el registro de un incremento en la temperatura superficial del mar, que habría subido aproximadamente 1 °C entre los días 4 y 5 de mayo. Este cambio, aunque aparentemente leve, podría estar relacionado con alteraciones en las condiciones oceanográficas del área.
De acuerdo con los análisis preliminares, este fenómeno estaría vinculado a la denominada estratificación térmica de la columna de agua, un proceso que limita la mezcla vertical del océano y favorece la acumulación de organismos en capas superficiales cercanas a la costa. Este escenario podría haber provocado que grandes concentraciones de especies quedaran atrapadas en zonas poco profundas.
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En ese contexto, la pota, considerada un depredador oportunista, habría seguido bancos de presas hacia áreas someras. Sin embargo, al encontrarse con condiciones ambientales desfavorables, su comportamiento habitual de desplazamiento vertical se habría visto restringido, originando finalmente la varazón.
El Instituto del Mar del Perú (Imarpe) informó que continuará con el monitoreo constante en Matarani, a través de su sede en Camaná. El objetivo es evaluar la evolución de este evento, determinar si podrían registrarse nuevos casos similares y analizar su posible relación con las condiciones oceanográficas locales.
En marzo, varazón masiva de peces encendió alerta en Piura
Un episodio similar ya había generado preocupación meses atrás en el norte del país. A inicios de marzo de 2026, pescadores artesanales y vecinos del distrito de Parachique, en la provincia de Sechura (Piura), reportaron la aparición de toneladas de peces muertos y agonizantes a lo largo de la playa. El evento se extendió por varios metros de la orilla y afectó a diversas especies como meros, lisas, cachemas y rayas, conocidas localmente como “tapaderas”, lo que encendió las alertas por un posible impacto ambiental y sanitario.
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En esa ocasión, las autoridades advirtieron sobre el riesgo para la salud pública, luego de que algunos pobladores intentaran recolectar los peces para consumo pese a presentar signos evidentes de descomposición. Además del fuerte olor en la zona, se reportaron cambios visibles en el mar, como áreas con tonalidad rojiza, lo que llevó a sospechar de un posible evento de marea roja. Ante ello, entidades como el Ministerio de la Producción y Sanipes iniciaron la toma de muestras en la bahía para determinar las causas del fenómeno.
Los primeros análisis apuntaron a condiciones ambientales adversas, como el calentamiento del mar y una posible disminución del oxígeno en el agua, factores que pueden obligar a las especies a desplazarse hacia la superficie o zonas cercanas a la costa, donde terminan debilitadas o mueren.