La nutrición es una herramienta poderosa para prevenir y tratar la hipertensión arterial

Un enfoque en la alimentación balanceada permite reducir la incidencia de presión arterial elevada mediante el consumo regular de frutas, verduras y lácteos, ayudando a controlar los niveles de sal en la dieta diaria

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Una consulta médica periódica junto con evaluaciones de composición corporal permite identificar factores de riesgo y adoptar conductas que disminuyen la incidencia de enfermedades cardiovasculares desde edades tempranas. Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

El próximo 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial (HTA). El objetivo de la fecha es crear conciencia entre la población sobre la importancia de la detección temprana y la prevención a través de la adopción de una dieta y un estilo de vida saludable en general; sin embargo, a juzgar por el número de afectados, parece ser que esta tarea es todavía lejana.

La HTA está definida como un aumento persistente de la presión sanguínea igual o mayor 140/90 mmHg (usualmente, el paciente lee este valor como 14/9). En el Perú, la HTA afecta a más de 5 millones de personas mayores de 18 años, con una tendencia ligeramente mayor en hombres que en mujeres. Aunque la HTA es una enfermedad típica del envejecimiento, la presencia de sobrepeso, obesidad, consumo excesivo de sal inactividad física y enfermedades preexistentes como la diabetes mellitus tipo 2 pueden promover su aparición a edades tempranas.

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La buena nutrición obtenida a través de una alimentación balanceada es uno de los principales factores preventivos y terapéutico de la HTA. La dieta debe proveer cantidades adecuadas de potasio, magnesio y calcio. Un consumo diario de 5 frutas y verduras proporciona una cantidad de potasio suficiente para reducir el impacto estimulante del sodio sobre la presión arterial. El consumo de fuentes de calcio como los lácteos y de magnesio como las menestras, los frutos secos, los cereales andinos (quinua, kiwicha, cañihua) y algunas frutas como el plátano, las moras o la palta contribuyen con el relajamiento de las arterias y por tanto el control de la presión arterial. En la misma línea, el consumo de grasas vegetales y de pescado, estás últimas ricas en DHA y EPA, en lugar de grasas de origen animal reduce la acumulación de grasas en las arterias volviéndolas más flexibles y con menos predisposición a la HTA.

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La nutrición balanceada reduce el riesgo de hipertensión arterial y mejora el control de la presión sanguínea.

La ingesta excesiva de sodio, por si sola, promueve directamente la elevación de la presión arterial. Dejar de agregar sal a la comida puede reducir hasta 6 mmHg en los valores de presión; esta reducción aparentemente pequeña tiene un impacto superlativo sobre el diagnóstico: el paciente podría pasar de hipertenso a hipertenso controlado, incluso sin medicación. Por ejemplo, si el paciente presenta una presión constante de 140/70, su diagnóstico sería de hipertenso; si deja de comer sal, podría llevar su presión a siguiente 134/70, es decir, 140 – 6 = 134: esto cambiaría el diagnóstico a hipertenso controlado.

No obstante, aunque una persona dejara de agregar sal a su comida, su consumo de sodio podría seguir siendo elevado. La industria alimentaria utiliza en sodio de diferentes formas y lo podemos reconocer en la etiqueta bajo nombres como: glutamato monosódico, citrato de sodio, sulfito y sulfato de sodio, caseinato de sodio, benzoato de sodio, hidróxido de sodio, fosfato de sodio, propionato de sodio, nitrito y nitrato de sodio, malato de sodio.

Personas en tratamiento oncológico también deben ajustar su alimentación para prevenir y controlar la hipertensión, bajo supervisión nutricional especializada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La composición corporal también es un factor preventivo crítico. Una vida sedentaria contribuye con la acumulación de grasa corporal y la pérdida de músculo, una combinación en extremo peligrosa. El aumento de grasa corporal promueve un estado de inflamación permanente que estimula a su vez, la producción de sustancias que estimulan el depósito de grasa en las arterias haciéndolas más rígidas y otros disturbios que fuerzan la elevación de la presión arterial. El músculo, en la acera de enfrente, produce infinidad de sustancias que hacen todo lo contrario: controlan la inflamación, reducen el contenido de grasa en las arterias y reducen la presión arterial en general. Por esta razón, las personas deberían someterse a una prueba especializada de composición corporal al menos 1 vez al año a partir de los 40 años.

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Otros factores que también contribuyen el desarrollo de HTA son el consumo de tabaco y alcohol.

Prevenir la obesidad es clave para evitar enfermedades como diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares, asegurando una vida más larga y saludable para millones de personas. (Freepik)

En el lado oncológico, muchos tratamientos contra el cáncer pueden promover la aparición de HTA, sin embargo, desde el punto de vista nutricional las consideraciones preventivas y de tratamiento que han sido descritas previamente aplican por igual al paciente con cáncer y aquel que no lo tiene, con ciertas consideraciones. Por ejemplo, en algunos casos el manejo de la HTA puede demandar el uso de ciertos suplementos nutricionales, en el paciente con cáncer esta indicación debe evaluarse con más detenimiento.

Después de 25 años de ejercicio profesional, todavía me cuesta entender que muchos de mis pacientes recibieron información sobre cómo prevenir la enfermedad por la que asisten a la consulta en algún momento de su vida y, lamentablemente, no escucharon. La HTA es considerada la principal causa de muerte prevenible en el mundo; solo depende de usted.