En Perú, la distancia entre los sueños de la infancia y el empleo real persiste como un rasgo característico del mercado laboral. Según el estudio “¿Trabajas de lo que soñabas?”, elaborado por Bumeran en abril de 2026, el país lidera la región en la proporción de personas que logran dedicarse a la ocupación que anhelaron durante la niñez.
El informe revela que el 41% de los trabajadores peruanos ejerce la profesión con la que soñaba de niño, superando de manera amplia a Ecuador (24%), Chile (22%), Argentina (20%) y Panamá (17%).
El mismo estudio indica que sólo el 33% de los encuestados en Perú se declara satisfecho con su empleo actual, un dato que pone en evidencia la brecha entre la expectativa vocacional y la realidad.
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Entre quienes no trabajan en el área soñada, el 56% reporta frustración. Un dato relevante es que el 74% cambiaría su profesión actual por aquella soñada en la niñez si pudiera. Esta tendencia se mantiene en los últimos tres años, consolidando a Perú como el país con mayor fidelidad a los sueños infantiles, aunque la satisfacción laboral sea baja.
Tres de cada diez peruanos trabaja en cualquier cosa, menos en lo que estudió
El análisis de Bumeran resalta diferencias marcadas por género. Entre las mujeres, los oficios soñados en la infancia son médica (19%), ingeniera (16%) y periodista (9%), mientras que las ocupaciones actuales predominantes son vendedora (34%), ingeniera (30%) y profesora (18%).
Para los hombres, los sueños infantiles se enfocan en ser ingeniero (31%), futbolista (13%) y médico (8%), pero la realidad los ubica principalmente como ingenieros (36%), vendedores (20%) y cajeros (7%).
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En el caso de quienes no se identifican como hombres ni mujeres, los sueños se distribuyen entre ingeniería (20%) y astronáutica (20%), mientras que en la práctica laboral, la ingeniería reúne al 40% del grupo.
Respecto a la formación, el 58% estudió algo relacionado con el sueño de la infancia, aunque sólo el 70% trabaja en un campo vinculado a lo que estudió.
El informe subraya que las emociones ante el desfase entre estudios y empleo varían: el 31% se siente frustrado, el 26% agradecido, el 21% insatisfecho pero en búsqueda de desarrollo y el 15% esperanzado.
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Las habilidades más demandadas en el mercado peruano, según los encuestados, son trabajo en equipo (28%), competencias en informática (23%) y estrategia y negociación (18%). Las carreras actuales de mayor demanda incluyen ingeniería, marketing, diseño, psicología y periodismo.
¿Y ahora, a quién le echamos la culpa? La mayoría de jóvenes solo quiere ser “influencer”
La investigación de Bumeran identifica un cambio radical en las aspiraciones laborales de los jóvenes en Perú. El 46% de los encuestados menores de 25 años afirma que su sueño es convertirse en influencer, una cifra que cuadruplica a quienes aspiran a ser médicos (7%) y casi triplica a los que desean ser ingenieros (17%). En el listado también aparecen youtuber (9%), futbolista (6%) y artista (5%).
Este fenómeno no se limita al territorio peruano. En otros países de la región analizados por Bumeran, la distancia entre la vocación infantil y la ocupación real se acentúa.
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Ecuador reporta que sólo el 24% trabaja en lo que soñó, Chile un 22%, Argentina un 20% y Panamá apenas un 17%. Además, la satisfacción laboral es menor en estos países, y la frustración por no alcanzar los objetivos de la infancia se mantiene alta.
La tendencia hacia profesiones vinculadas a la tecnología y la exposición digital como influencer o youtuber marca un giro en las preferencias juveniles en toda Latinoamérica.
Las empresas, según Bumeran, ya perciben esta transformación en el perfil de los candidatos y en las habilidades demandadas, lo que podría modificar la oferta educativa y las estrategias de reclutamiento en los próximos años.
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