El presidente de la república José María Balcázar denunció que la compra de 24 aviones caza F-16 Block 70 a Estados Unidos se realizó “a dedo”, sin licitación pública y bajo un manto de secretismo que excluyó tanto al Poder Ejecutivo como al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Así lo afirmó en una entrevista al programa Sin Rodeos, tras precisar que el próximo gobierno tendrá la potestad de convalidar o anular el polémico acuerdo, cuya legitimidad considera comprometida.
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Balcázar, además, detalló que la operación se gestó durante los gobiernos de Dina Boluarte y José Jerí. Fue este último quien decidió excluir las propuestas de Francia y Suecia para negociar directamente con la compañía estadounidense Lockheed Martin, fabricante del modelo F-16 Block 70.
“Cuando se presentó el punto de quiebre y se tenía que decidir si se compraban aviones franceses, suecos o americanos, el gobierno de Jerí acordó que ese proceso se termine. Y ahí acuerdan que se debe comprar solamente a los americanos. Los F-16”, explicó el mandatario.
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El jefe de Estado indicó que esta decisión se formalizó a través de una disposición interna y secreta, que estableció el carácter reservado de la compra. Esta normativa habría dejado fuera a las instancias habituales de control y fiscalización, permitiendo que la transacción avanzara sin los controles regulares de una licitación pública.
“Eliminan ahí a los franceses y a los suecos, ya no los consideran, y sacan una disposición y dicen: esa compra va a tener carácter secreto. Y secreto de Estado, y que por tanto solamente se vería el vendedor y el comprador a través de la Fuerza Aérea”, relató Balcázar.
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Crisis ministerial
La controversia alrededor de la compra de los F-16 provocó una crisis en el Gabinete Ministerial. Los titulares de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, y Defensa, Carlos Díaz, renunciaron tras declarar que el contrato ya se había firmado y que Balcázar mentía al negar su concreción.
Ante esta situación, el presidente decidió el cese inmediato de ambos funcionarios, omitiendo el agradecimiento protocolar en las resoluciones supremas de sus salidas. “Tuve que yo cesarlos y usted ve la resolución suprema que no viene ningún agradecimiento, ni siquiera gracias”, afirmó.
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Balcázar sugirió que los ministros salientes buscaron evadir responsabilidades administrativas y legales, ya que ninguno estampó su firma en el contrato final. Según explicó, la responsabilidad de comprometer los recursos del Estado recayó en un oficial de menor rango. “No firma el contrato, tampoco el ministro de Defensa, lo ha firmado un coronel, imagínese usted”, señaló.
Proceso secreto
El mandatario peruano reiteró que desconocía los detalles del procedimiento y que esperaba que la adquisición siguiera los cauces regulares. Asegura que firmó decretos supremos relacionados con la compra sin estar al tanto del entramado secreto que se había tejido previamente.
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“Yo creía que el proceso de licitación seguía por sus cauces normales. Había una carta de los suecos que reclamaba que le informáramos sobre cómo caminaba el proceso de la compra-venta. Ahí me entero yo de que habían ministros que estaban participando, no en una licitación sino en una compra directa”, sostuvo.
Cuando supo de la contratación, Balcázar optó por no firmar nuevos documentos y dejó la decisión final al próximo gobierno. “A partir de ahí dije, señores, yo no voy a firmar nada y que corresponde al nuevo gobierno que viene con mejores dignidad para que vea, y ahora me reafirmo”, declaró.
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Renegociación
José María Balcázar indicó que, pese a haberse efectuado adelantos económicos por las aeronaves, la deuda pendiente es considerable y existen argumentos legales para renegociar, incluso para reducir la cantidad de aviones comprometidos. “La deuda todavía falta pagarse mucho, muchísimo más, y se puede incluso reducir la cantidad de aviones. Yo lo que digo: hay argumentos para que se pueda renegociar”, manifestó.
El monto total de la operación alcanza los US$3.500 millones, de los cuales ya se adelantaron US$462 millones a Lockheed Martin. Balcázar sostuvo que el nuevo gobierno podría revisar los documentos y decidir si convalida o no el contrato. “El nuevo gobierno podría revertirlo, podría si es que lo cree conveniente, si es que lo quiere”, subrayó.
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El presidente Balcázar, finalmente, también se refirió a la postura del embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, quien criticó la posibilidad de que Perú cancele la compra. Balcázar afirmó que optó por no responder al diplomático para no rebajarse y cuestionó su perfil, al señalar que se trata de un político y no de un diplomático de carrera. “Yo no le contesté absolutamente. Yo no puedo rebajarme (...) A la forma y modo como se ha expresado”, indicó en Sin Rodeos.