El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) ejecutó un operativo de requisa en el pabellón 3 de mediana seguridad del establecimiento penitenciario de Arequipa, logrando incautar droga y celulares ocultos en estructuras poco convencionales.
Más de 30 agentes de seguridad participaron en la intervención, que permitió detectar objetos prohibidos empotrados en paredes, camuflados en muebles de madera y hasta escondidos al interior de almohadas de uso diario.
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La acción se desplegó en distintos puntos del penal, abarcando desde celdas y espacios comunes hasta servicios higiénicos y cocina.
Durante la inspección, los agentes hallaron celulares, cargadores artesanales, cables USB, audífonos, un cabezal de cargador y tres bolsas pequeñas que contenían sustancias ilícitas.
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El hallazgo de estos objetos mostró el nivel de planificación utilizado por los internos para eludir los controles habituales y mantener la comunicación con el exterior.
La requisa incluyó la revisión corporal de los reclusos y el registro de todas las pertenencias personales de quienes se encontraban en el pabellón intervenido.
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El objetivo de este despliegue fue localizar cualquier objeto que pudiera facilitar actividades ilícitas o permitir la coordinación de delitos desde el interior del centro penitenciario.
Medidas y acciones tras el hallazgo
Una vez incautados, los objetos y sustancias encontrados fueron trasladados a la alcaldía del penal para ser puestos a disposición del Ministerio Público y la Policía Nacional del Perú.
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Ambas entidades iniciaron las diligencias necesarias para determinar la vía de ingreso de los materiales y establecer las responsabilidades correspondientes.
El INPE ha reforzado su política de requisas permanentes como parte de una estrategia para combatir la criminalidad y las extorsiones que se gestan desde los establecimientos penitenciarios.
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Estas acciones buscan cerrar los espacios que permiten la circulación de objetos prohibidos que favorecen privilegios indebidos y ponen en riesgo la seguridad interna de los penales.
Además de la revisión exhaustiva, el operativo formó parte de un esquema de trabajo conjunto entre distintas autoridades del Estado.
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La coordinación entre el INPE, la Policía Nacional y el Ministerio Público es considerada fundamental para fortalecer el control y asegurar el orden al interior de los penales a nivel nacional. La intervención en Arequipa es una de las más recientes en una serie de operativos similares realizados en otros establecimientos penitenciarios del país.
El desarrollo de estos operativos permite anticipar y neutralizar mecanismos de ocultamiento cada vez más sofisticados empleados por los internos.
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Las autoridades recalcan que mantener y ampliar este tipo de acciones es esencial para garantizar penales más seguros, ordenados y con condiciones equitativas para todos los internos, reduciendo así las brechas que alimentan el surgimiento de actividades ilícitas al interior de estos recintos.
La política de control penitenciario y la vigilancia permanente siguen siendo herramientas clave para limitar el avance de la criminalidad y evitar que los penales se conviertan en centros de operaciones para delitos que afectan a la sociedad en general.
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