En el Perú, la presencia de venezolanos ha dejado de ser solo un fenómeno migratorio para convertirse también en un tema de protección internacional. Según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), más de 500 mil personas han solicitado la condición de refugiado en el país, una cifra que refleja la magnitud de la crisis migratoria en la región.
De acuerdo con el representante de ACNUR, Christian Carrillo, actualmente residen en el Perú cerca de 1,6 millones de ciudadanos venezolanos. Dentro de ese grupo, una parte significativa no solo busca oportunidades económicas, sino también garantías para su seguridad y la de sus familias.
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El dato es relevante porque evidencia que no todos los migrantes llegan en las mismas condiciones. Mientras algunos se insertan en el mercado laboral, otros recurren a mecanismos legales de protección al considerar que no pueden regresar a su país.
En ese contexto, el sistema de refugio se ha convertido en una vía clave para miles de extranjeros, aunque solo una pequeña parte ha logrado obtener ese reconocimiento formal hasta el momento.
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Refugio, trabajo y aporte económico
Aunque más de medio millón de venezolanos ha solicitado refugio, en el Perú solo más de 7 mil cuentan actualmente con ese estatus reconocido. Se trata de personas cuya vida, libertad o integridad podrían estar en riesgo si retornan a su país.
Más allá de la situación legal, ACNUR subraya que esta población tiene un impacto en la economía peruana. Según explicó Carrillo, el aporte de los refugiados supera la inversión que realiza el Estado en ellos.
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El representante de la agencia indicó que por cada sol destinado a un refugiado, el retorno puede ser casi tres veces mayor en términos de ingresos fiscales. Este dato busca contrarrestar la percepción de que la llegada de migrantes representa únicamente una carga para el país.
En esa línea, ACNUR ha lanzado la campaña “Solidaridad +51”, con el objetivo de visibilizar el aporte de los extranjeros, especialmente de los venezolanos, en distintos sectores de la sociedad peruana.
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Restricciones en Chile podrían agravar la crisis migratoria
Mientras el Perú enfrenta el desafío de atender a una alta población de migrantes, nuevas medidas en la región podrían intensificar la llegada de personas a sus fronteras. En Chile, el gobierno ha impulsado un plan de control que incluye la construcción de barreras físicas en la zona norte.
Para el internacionalista Ramiro Escobar, este tipo de políticas podría generar un efecto inmediato: la acumulación de personas en la frontera con el Perú, especialmente en la zona de la Concordia.
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El especialista advirtió que el endurecimiento de los controles no elimina el flujo migratorio, sino que puede redirigirlo. En ese escenario, cientos de extranjeros podrían quedar varados o intentar ingresar a territorio peruano.
Esta situación no solo plantea un reto logístico, sino también humanitario. La concentración de personas en zonas fronterizas suele estar acompañada de falta de servicios básicos y ausencia de mecanismos claros de atención.
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Perú y los retos de la migración<b> </b>
El posible impacto de estas medidas en Chile se suma a una realidad ya compleja en el Perú. Según Escobar, las características de las fronteras peruanas facilitan el ingreso irregular, lo que podría intensificarse si otros países endurecen sus políticas.
En ese contexto, el país podría enfrentar un aumento en el número de migrantes, en su mayoría venezolanos, que buscan continuar su tránsito o establecerse.
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El analista también puso en duda la efectividad de medidas basadas únicamente en el control físico, al señalar que la migración irregular ya había disminuido en Chile sin necesidad de este tipo de intervenciones.
Además, advirtió que propuestas como la expulsión masiva de extranjeros en situación irregular resultan difíciles de aplicar en la práctica.
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