La madrugada de este jueves 23 de abril, la Policía Nacional del Perú y la Primera Fiscalía Anticorrupción de Lima llevaron a cabo uno de los operativos que involucra al menos a siete integrantes de la institución. Uno de ellos es el coronel Rafael Morón Díaz, jefe de la División de Investigación de Bandas Criminales, quien ha sido detenido por estar involucrado en el denominado caso del ‘cambiazo’ de oro.
De acuerdo con la tesis fiscal, sería un presunto integrante de la red criminal conocida como ‘Los Oropeza’, acusada de apropiarse y vender un lingote de oro incautado en 2023.
Un oficial de carrera bajo la lupa
Rafael Morón Díaz es un oficial con trayectoria en la Policía Nacional, conocido por su labor como jefe de la Brigada Especial contra la Criminalidad (Brecc) en San Juan de Lurigancho, uno de los distritos con mayores desafíos en materia de seguridad ciudadana. En ese cargo, Morón Díaz estuvo al frente de operativos relevantes contra la delincuencia organizada y el crimen común. E incluso aparece en diversos medios de comunicación brindando entrevistas.
Sin embargo, su nombre hoy aparece asociado a un escándalo de corrupción que involucra a varios efectivos policiales, incluidos capitanes, suboficiales y técnicos de la Dirincri.
La intervención y allanamiento de su vivienda en La Molina, uno de los trece inmuebles registrados en simultáneo, arrojó el hallazgo de una importante suma de dinero en efectivo que ahora será materia de investigación. Además de la residencia de Morón Díaz, fueron allanadas propiedades en San Juan de Lurigancho, Canto Rey y El Agustino, donde se indaga la posible participación de otros miembros de la institución, incluyendo a Alaín Jesús Malaver, hermano del exministro del Interior y técnico de segunda actividad en el área de inteligencia de delitos contra la criminalidad de la Dirincri. Todo esto sucedió en el piso 14 de Dirincri en la avenida España.
El caso del ‘cambiazo’: oro por cobre en la sede policial
El caso se reportó en el 2023, cuando agentes de la Dirincri incautaron dos barras de oro a un ciudadano colombiano, como parte de una acción contra el tráfico ilegal de metales preciosos. Según la tesis fiscal, una vez que el oro fue trasladado al piso 14 de la Dirincri, se produjo el reemplazo de una de las barras auténticas por una réplica en cobre.
El modus operandi incluyó la toma de fotografías de las barras originales, utilizadas para fabricar copias casi idénticas en forma y peso. Una vez consumado el reemplazo, el lingote de oro verdadero fue vendido en el mercado negro por cerca de doscientos mil dólares, aunque su valor real superaba el millón de soles. La réplica, en tanto, fue presentada como pieza original ante las autoridades, mientras los fondos obtenidos por la venta ilegal se distribuyeron entre los involucrados.
Durante la investigación se detectó que algunos policías que participaron en el operativo original recibieron amenazas e intentos de coacción por parte de los implicados, con el fin de evitar que denunciaran el “cambiazo”. Se ofrecieron incentivos económicos y, en algunos casos, se recurrió a intimidaciones directas para encubrir la maniobra.