El embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, despejó dudas este jueves sobre la relación bilateral entre Washington y Lima tras la reciente compra de aviones de combate F-16, que generó una crisis política con renuncias de ministros a raíz de que el presidente interino José María Balcázar pospuso la adquisición para el próximo gobierno.
Navarro asistió a la capacitación en operación táctica y vuelo nocturno de los helicópteros UH-60 Black Hawk, donados por EEUU para combatir el narcotráfico, y entregó certificaciones a los miembros de las fuerzas de seguridad.
“El presidente Trump ha estado muy claro con la seguridad para la región. En diciembre del año pasado sacó la política nacional de seguridad de los Estados Unidos, que pone muy claro que el hemisferio occidental es clave para los Estados Unidos y Perú es clave en ese contexto. Perú es clave por la estabilidad de la región. Perú es clave donde está situado en el continente”, manifestó en diálogo con Latina.
“El narcotráfico está amenazando no solo al Perú, pero a los Estados Unidos. Y el presidente ha estado claro que vamos a llegar a donde están los narcotraficantes, los carteles, afectando a las regiones para pararlo aquí, para que no sea amenaza para el Perú ni para los Estados Unidos”, agregó.
El diplomático recordó la alianza histórica entre ambos países, vigente desde hace 200 años. “Lo estamos viendo hoy con los helicópteros y ayer lo vimos con el trato de los F-16 que firmamos con el gobierno del Perú para fortalecer el programa completo de seguridad del Perú”, añadió.
Aseguró que la relación bilateral no se ha visto afectada, pese a versiones contradictorias sobre un contrato de 3.500 millones de dólares, del cual el Ministerio de Economía ya realizó un primer pago de 2.000 millones, y mientras Balcázar reiteraba su postura de aplazar la adquisición para que la ejecute la próxima administración.
“Bueno, seguimos adelante, seguimos de socios, seguimos de hermanos. Como hemos hablado, se firmó un contrato, ya desembolsaron el depósito para el contrato, así que seguimos hacia adelante con nuestro compromiso con el Perú”, afirmó Navarro sobre los vínculos bilaterales.
En la víspera, mediante un comunicado, había mencionado que el acuerdo de adquisición se firmó el 20 de abril con “pleno conocimiento” de las autoridades peruanas, una versión que contrastaba con las declaraciones del mandatario, quien sostuvo que no intervino en las negociaciones.
El embajador señaló que el 14 de abril Lockheed Martin, la empresa vendedora, recibió la notificación escrita de su selección y que tres días después estaba prevista la ejecución de una firma técnica y otra “ceremonial” en la Base Aérea Las Palmas y el Palacio de Gobierno, según lo solicitado.
Añadió que el equipo estadounidense, integrado por funcionarios gubernamentales y ejecutivos de alto nivel de la compañía, estaba listo para presentarse; sin embargo, Balcázar declaró en una entrevista radial que había decidido postergar la compra.
“Estados Unidos se enteró de que la firma fue pospuesta a través de la radio nacional. Hay una manera correcta de hacer negocios serios y creíbles con una de las empresas líderes del mundo. Una firma técnica entre las partes autorizadas tuvo lugar el 20 de abril, con pleno conocimiento de los más altos niveles del gobierno peruano”, siguió.