La jornada electoral del domingo 12 de abril registró dos hechos históricos que revelan fallos en la organización de las Elecciones Generales: aunque más peruanos acudieron a las urnas a emitir su voto, los fallos logísticos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) provocaron que 211 mesas en Lima no puedan instalarse, una cantidad que no se había visto en elecciones previas.
Este hecho, sin precedentes en los últimos cuatro comicios presidenciales, obligó a miles de ciudadanos a votar al día siguiente, el 13 de abril, solo para los votantes que no pudieron hacerlo a raíz de los fallos logísticos de la entidad electoral.
Al comparar procesos anteriores, la ONPE informó que en la primera vuelta de 2011 quedaron 47 mesas sin instalar; en 2016, 26 mesas; y en 2021, ya bajo el impacto de la pandemia—cuando el temor al contagio y las restricciones sanitarias dificultaron la participación de miembros de mesa—la cifra subió a 499 mesas.
En el caso de las elecciónes del 2026, aunque el número se ubicó en 211 mesas, sí marcó un récord histórico pues es el número más alto registrado en un contexto neutral en el que los votantes no corrían riesgos al acudir a sus locales de votación. Aún así, quedó claro que el problema central fue la gestión institucional, no la ausencia ciudadana.
En un padrón conformado por más de 27.325.000 electores, la ONPE debía habilitar 92.720 mesas el día de la elección, un despliegue nacional donde los errores organizativos alcanzaron esta cantidad por primera vez. El análisis del ausentismo, influido tradicionalmente por la obligatoriedad del voto y el costo de las multas, mostró una baja: De forma comparativa, en 2011 la abstención fue de 16.29%, en 2016 se ubicó en 18.20%, y en 2021—el año con mayores dificultades sanitarias—ascendió a 29.95%. Sin embargo, para el 2026 el ausentismo bajó al 23.8%.
Migración y edad afectan al conteo real de ausentismo
El exjefe de la ONPE Fernando Tuesta ofreció una lectura técnica sobre las causas del ausentismo y precisó que un factor clave es la migración: “Muchos ciudadanos residen en el exterior sin actualizar su domicilio en el DNI”, señaló al programa periodístico Punto Final. Añadió que las personas mayores de 70 años mantienen el voto voluntario, pero permanecen inscritas en el padrón electoral, lo que altera parcialmente la medición real de la abstención.
Sobre las mesas no instaladas, Tuesta puntualizó que “este año se mantuvo por debajo del 1% del total, similar o superior a las elecciones de 2021 y 2016”. Es por ello que se puede indicar que, aunque el porcentaje general resultó bajo, el motivo principal fue la falla institucional y no la deserción ciudadana.
A nivel distrital en Lima, el análisis de Punto Final detalló diferencias marcadas: Villa El Salvador tuvo más de 75% de participación y un 15% de ausentismo. En Lurín, la concurrencia fue de 67%, con 18% de ausentes. San Juan de Miraflores superó el 70% de electores que asistieron a las urnas.
Terminada la primera fase del conteo, la ONPE indicó que quedan por revisar un número inédito de actas: según cifras del organismo, “quedan alrededor de 5 mil actas por revisar, un proceso que se lleva a cabo por primera vez”. Esta cantidad de documentos pendientes refleja la dimensión de los desafíos administrativos del proceso electoral.