El reparto de utilidades en el sector privado es un beneficio anual que las empresas deben entregar a sus trabajadores, pero su monto final no depende únicamente del sueldo percibido. Existen otros factores determinantes, como los días efectivamente laborados, que pueden influir de manera significativa en la cantidad que recibirá cada empleado.
De acuerdo con la normativa vigente, las utilidades se distribuyen considerando tanto la remuneración como el tiempo de trabajo acumulado durante el año. En ese sentido, no todos los trabajadores reciben el mismo monto, incluso si tienen ingresos similares, ya que la cantidad de días computables puede variar según su situación laboral.
Este beneficio corresponde a las ganancias obtenidas por las empresas y su distribución responde a criterios establecidos por ley. Por ello, comprender los elementos que intervienen en su cálculo resulta clave para anticipar posibles variaciones en el pago.
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Plazos de pago y días que sí se consideran
El pago de utilidades debe realizarse entre el 26 de abril y el 13 de mayo de 2026, conforme al cronograma establecido por la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT). Durante este periodo, las empresas obligadas deben efectuar el reparto entre sus trabajadores.
Uno de los factores centrales en el cálculo son los días efectivamente laborados, es decir, aquellos en los que el trabajador cumple su jornada ordinaria. Sin embargo, la legislación contempla ciertos casos en los que las ausencias también se consideran como días trabajados.
Entre estos se encuentran las licencias sindicales, los descansos pre y postnatales, la hora de lactancia materna, los días no laborados por cierre del local debido a infracción tributaria y aquellos derivados de una suspensión de actividades declarada improcedente por la autoridad. Estos periodos no afectan negativamente el monto de utilidades.
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Ausencias que no se computan
No todas las inasistencias tienen el mismo tratamiento en el cálculo de utilidades. Existen periodos que, pese a mantener el vínculo laboral, no se consideran como días laborados, lo que impacta directamente en el monto final que recibe el trabajador.
Entre estas ausencias figuran las vacaciones, las licencias con goce de haber, la incapacidad para el trabajo, el descanso semanal obligatorio, los feriados y días no laborables, así como las licencias por paternidad y adopción. En estos casos, los días no suman para el cálculo del beneficio.
En la práctica, esto significa que un trabajador con menos días computables tendrá una menor participación en el reparto. Cabe recordar que el 50% de las utilidades se distribuye en función a los días laborados, mientras que el otro 50% depende de las remuneraciones percibidas.
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Empresas obligadas a repartir utilidades
No todas las empresas están obligadas a distribuir utilidades entre sus trabajadores. Esta obligación recae en aquellas que pertenecen al régimen laboral privado, generan rentas de tercera categoría y cuentan con más de 20 trabajadores.
En estos casos, el cumplimiento del reparto es obligatorio dentro del plazo establecido. De no realizarse, las empresas pueden enfrentar sanciones administrativas conforme a la normativa vigente.
De esta manera, el monto final que recibe cada trabajador por concepto de utilidades puede variar considerablemente, dependiendo no solo de su salario, sino también de factores como la cantidad de días computables y las condiciones específicas de su vínculo laboral.
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