Multan a negocio peruano con más de S/ 127 mil por importar muñecos de Labubu sin autorización

La sanción se impuso tras confirmar que parte de la mercadería importada reproducía sin autorización al popular monstruo peludo. No obstante, Indecopi descartó infracción por su comercialización y limitó la penalidad únicamente al ingreso de los productos al país

De acuerdo con el expediente, la empresa demandante afirmó que los productos ingresados al mercado peruano replicaban sin permiso las creaciones artísticas vinculadas a Labubu. Foto: composición Infobae Perú/123RF

La Comisión de Derecho de Autor del Indecopi sancionó a una empresa peruana por vulnerar derechos de propiedad intelectual al ingresar al país productos que reproducían sin permiso personajes de la línea Labubu, una franquicia con presencia internacional. La multa, de acuerdo a la Resolución N° 114-2026/CDA-INDECOPI, la cual fue accedida en primicia por Infobae Perú, asciende a 23,25 UIT, equivalente a más de S/ 127.875, tras determinarse que parte de la mercadería importada contenía reproducciones no autorizadas.

El caso se originó a partir de una denuncia presentada por la firma china Beijing Pop Mart Cultural Creative Co., Ltd., titular de los derechos sobre estas creaciones. La autoridad concluyó que existió infracción en el ámbito de importación, aunque descartó responsabilidad en otros extremos evaluados durante el procedimiento.

La línea Labubu de peluches está inspirada en el personaje creado por Kasing Lung, caracterizado por su apariencia traviesa y orejas alargadas. Estos peluches se han popularizado como objetos de colección y decoración, reconocidos por su suavidad y detalles únicos.

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Denuncia por uso indebido de obras protegidas

Según el expediente, la empresa denunciante sostuvo que los productos introducidos al mercado peruano reproducían sin autorización las obras artísticas asociadas a Labubu, lo que constituiría una vulneración directa a sus derechos patrimoniales. Estas obras, de carácter creativo y estético, están protegidas por la normativa vigente en materia de derecho de autor.

Asimismo, la compañía indicó que la importación detectada habría tenido como finalidad su comercialización, lo que agravaría el impacto de la infracción. También alegó que el negocio denunciado conocía el posicionamiento internacional de la marca y, pese a ello, habría aprovechado su reputación para obtener beneficios económicos.

Algunos muñecos de Labubu que fueron importados por la empresa peruana. Foto: Indecopi

Inspecciones y medidas cautelares en contra de la empresa peruana

Durante la etapa inicial del proceso, la autoridad administrativa ordenó una serie de acciones para verificar los hechos. Entre ellas, se dispuso la inspección de la mercadería vinculada a la operación de importación cuestionada, así como la incautación preventiva de los productos sospechosos de infringir derechos de autor.

Estas diligencias se realizaron en instalaciones vinculadas al almacenamiento de la carga, con participación de la Dirección de Fiscalización del Indecopi. Además, se contempló la posibilidad de decomiso definitivo y destrucción de los bienes en caso se confirmara la infracción.

El procedimiento también incluyó citaciones a audiencias de conciliación, a las que la parte denunciada no asistió en las fechas programadas, según consta en las actas del expediente.

Alcances de la decisión del Indecopi

Tras evaluar los argumentos y pruebas, la Comisión resolvió declarar fundada en parte la denuncia. En concreto, determinó que sí hubo infracción al derecho patrimonial de importación, al haberse introducido al país productos que contenían reproducciones ilícitas de la obra Labubu.

Más productos de Labubu importados sin autorización. Foto: Indecopi

Sin embargo, el colegiado descartó la infracción en lo referido a otros ítems analizados dentro del expediente, así como en el extremo relacionado con el derecho de distribución. Es decir, no se acreditó que la empresa hubiera vulnerado este último aspecto de la normativa.

En ese sentido, la sanción económica se fijó en 23,25 UIT, considerando únicamente la conducta que sí fue comprobada.

Protección de obras artísticas

La resolución recuerda que las creaciones artísticas, como esculturas, ilustraciones o figuras tridimensionales, forman parte del ámbito protegido por el derecho de autor. En este caso, los diseños de Labubu fueron considerados obras originales susceptibles de protección legal.

La autoridad también precisó que el titular de estos derechos tiene la facultad exclusiva de autorizar o prohibir la reproducción, distribución e importación de sus obras. Por ello, el ingreso al país de copias no autorizadas constituye una infracción cuando dichas reproducciones se realizan sin consentimiento.

Aunque su popularidad ha caído, Labubu sigue siendo uno de los personajes más reconocibles a nivel internacional. Foto: Captura YouTube

Además, se destacó que la protección no depende de formalidades como registros locales, en línea con estándares internacionales como el Convenio de Berna, lo que refuerza la tutela de obras extranjeras en el Perú.

Impacto en el mercado y consumidores

Otro punto relevante del análisis fue el posible perjuicio al consumidor. La reproducción de productos que imitan obras originales puede generar confusión en el mercado, afectando la confianza y distorsionando la competencia.

En esa línea, la Comisión consideró que la comercialización de este tipo de bienes no solo impacta a los titulares de derechos, sino también al público, que podría adquirir productos creyendo que son originales cuando no lo son.

Desestimaron denuncia por venta

La Comisión de Derecho de Autor del Indecopi declaró infundada la denuncia en el extremo del derecho patrimonial de distribución, es decir, el referido a la venta o puesta en el mercado de los productos. En la resolución se precisa que no se acreditó que la empresa denunciada haya realizado actos que configuren “puesta a disposición del público” —como venta, oferta o circulación efectiva de los muñecos—, pese a que sí se verificó la importación de mercancía con reproducciones no autorizadas.

La Comisión de Derecho de Autor del Indecopi rechazó la denuncia respecto al derecho de distribución, vinculado a la comercialización de los productos. Foto: difusión

El análisis de la autoridad distingue claramente entre ambas conductas: mientras la importación quedó comprobada a partir de la documentación aduanera y las diligencias de inspección e incautación, el expediente no incorporó pruebas suficientes que demuestren la comercialización de los productos en el mercado local. Por ello, aunque la denuncia incluía ambos supuestos (importación y distribución), la Comisión solo sancionó el primero y descartó responsabilidad por la venta de los artículos.

¿Cuál es el origen de Labubu?

El origen de Labubu se remonta al trabajo del artista e ilustrador hongkonés Kasing Lung, quien creó este personaje en 2015 como parte de su universo narrativo llamado The Monsters. En un inicio, no era un juguete, sino una figura dentro de libros ilustrados y proyectos artísticos inspirados en cuentos y referencias culturales que el autor exploraba desde su infancia. De hecho, su diseño —con orejas puntiagudas, dientes afilados y aspecto travieso— está influenciado por el folclore europeo, especialmente por la mitología nórdica y las criaturas fantásticas de ese imaginario.

Con el tiempo, el personaje dio el salto del arte al mercado global cuando comenzó a producirse como figura coleccionable y, sobre todo, tras su asociación con la empresa china Pop Mart en 2019, lo que impulsó su popularidad a gran escala. A partir de ese momento, Labubu pasó de ser un personaje de nicho a convertirse en un fenómeno del coleccionismo contemporáneo, en gran parte gracias a su distribución en cajas sorpresa y a su estética distintiva, que combina lo tierno con lo extraño.

La popularidad internacional de Labubu se explica por una combinación de factores culturales, de diseño y de marketing que han conectado especialmente con el público joven. Por un lado, su estética es clave: no es un muñeco tradicionalmente “lindo”, sino que mezcla lo tierno con lo extraño o travieso, lo que lo hace más llamativo y diferente frente a otros personajes. Esa apariencia “cute-creepy” genera curiosidad y lo vuelve fácilmente reconocible, algo fundamental para que un personaje destaque en redes y cultura pop.

Labubu es parte de la ola contemporánea "feo, pero bonito", como Skullpanda y Sony Angels. Foto: difusión

Otro elemento decisivo es el modelo de consumo basado en el coleccionismo. Los Labubu se venden en “cajas sorpresa” (blind box), donde el comprador no sabe cuál figura le tocará, lo que añade emoción, incentiva la repetición de compra y crea una sensación de escasez, especialmente cuando hay ediciones limitadas o raras. Este sistema, sumado al deseo de completar colecciones, ha impulsado una verdadera fiebre global entre fans y coleccionistas.

Finalmente, su expansión global se aceleró gracias a las redes sociales y al respaldo de celebridades. Figuras como Lisa de Blackpink o Rihanna ayudaron a viralizar el producto, mientras plataformas como TikTok impulsaron tendencias como usarlos como accesorios en bolsos.

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