La conductora y actriz Tula Rodríguez compartió en sus redes sociales la experiencia que afrontó junto a su hija, Valentina Carmona Rodríguez, quien fue sometida recientemente a una intervención quirúrgica por una condición congénita. En un video publicado para sus seguidores, la presentadora describió el proceso médico y emocional que atraviesa la familia, además de hacer un llamado a la empatía y al respeto hacia quienes nacen con condiciones poco frecuentes.
Desde el inicio de su mensaje, Rodríguez agradeció el apoyo y las muestras de cariño recibidas tras conocerse la noticia sobre la salud de Valentina. “Primero quiero agradecer todos sus mensajes de cariño, todas las muestras de apoyo y todo lo que tienen para con mi hija”, expresó la actriz, quien ha mantenido a su público informado sobre los avances médicos de su hija.
Valentina nació con atresia aural, una condición que implicó la ausencia de la oreja derecha. Ante esta situación, Rodríguez y su esposo, el fallecido Javier Carmona, decidieron buscar una solución quirúrgica en el extranjero para dotar a su hija de una oreja.
La presentadora recordó que los especialistas también advirtieron una asimetría facial, la cual requeriría una cirugía correctiva una vez que el desarrollo óseo estuviera completo, aproximadamente a los dieciséis o diecisiete años de edad.
“Sabíamos que tenía una asimetría facial y que íbamos a tener que hacer una operación cuando ella ya tenga todo el sistema óseo 100% desarrollado”, detalló.
El camino médico de Valentina sumó otro desafío durante su adolescencia: la escoliosis. Este diagnóstico coincidió con la pandemia, lo que hizo más difícil el proceso para ambas. “En el tema de la escoliosis, sí estaba sola y casi fue pandemia y yo tenía que estar encerrada ahí. Y la verdad que fue muy duro, pero con la bendición de Dios todo salió bien”, relató Rodríguez.
El desafío de la cirugía ortognática y el impacto familiar
A finales del año pasado, Valentina tomó la decisión de someterse a la cirugía ortognática para corregir la asimetría facial. Su madre narró que la propuesta nació de la propia joven, quien expresó su determinación de afrontar la intervención. “El año pasado, casi el último semestre, me dijo: ‘Mamá, quiero hacerlo’. Y yo le dije: ‘¿Estás segura?’ ‘Sí’”, recordó la conductora.
La operación, que duró unas ocho horas, supuso un reto físico y emocional para la familia. Rodríguez describió el proceso como uno de los momentos más difíciles que ha vivido.
“Fueron como ocho horas, que de verdad fueron una de las más difíciles. Tres noches sin dormir. Es una operación superfuerte, superinvasiva, que emocionalmente nos mueve, me mueve, porque obviamente está mi hija de por medio, pero que no nos queda otra que continuar”, expresó.
Durante la recuperación, la actriz reflexionó sobre el impacto de los comentarios y preguntas que suelen recibir las personas con condiciones visibles. “La gente no tiene la menor idea de lo que puede impactar en alguien que le estén preguntando qué tiene en la cara o qué tiene en el ojo, qué tiene en la mano, porque hay mucha gente que nace con distintas condiciones”, subrayó Rodríguez.
En su mensaje, Rodríguez pidió directamente: “Para también dejar de preguntar: ‘¿Por qué nace así? ¿Qué fue así? Fue porque así pasó, fue porque así permitió que pase Dios. Y mi hija es una niña muy muy fuerte”.
La conductora destacó la fortaleza de Valentina y la capacidad de quienes enfrentan condiciones poco comunes para desarrollar habilidades y talentos únicos. “Yo les puedo decir que cuando hay alguien que nace con una condición, Dios no es deudor de nadie. Yo no sé qué pasa, pero da en sobremanera otros dones. El proceso es largo, pero sí se puede”, concluyó.
El testimonio de Tula Rodríguez generó diversas respuestas de apoyo en las redes sociales, donde numerosos usuarios compartieron mensajes de aliento para la familia y reconocieron la valentía de Valentina en cada etapa de su tratamiento.