El destino procesal de Adrián Villar Chirinos, investigado por el atropello y muerte de la campeona nacional de apnea Lizeth Marzano, queda en suspenso hasta la noche de hoy, miércoles 4 de marzo, a las 21:00 horas. El juez Adolfo Farfán Calderón, a cargo del Trigésimo Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria de Lima, postergó la lectura de la resolución sobre el pedido de prisión preventiva por sobrecarga procesal.
Durante la audiencia, la fiscal Yanet Roller Rodríguez defendió la necesidad de la medida restrictiva por un plazo de nueve meses. Argumentó que existe un riesgo real de obstaculización, tras detectar presuntas manipulaciones en el registro de llamadas del celular del imputado. Según la representante del Ministerio Público, al revisar el equipo solo se encontraron registros de llamadas dos horas después del accidente y no figura una comunicación clave que, según testigos, tuvo lugar la madrugada del 18 de febrero.
“Por lo tanto, no sabemos qué otras comunicaciones estén borradas del teléfono celular. Es decir, ha obstaculizado la investigación de la verdad y puede seguir haciéndolo. Ese es el peligro que existe para el Ministerio Público”, indicó Roller Rodríguez ante el magistrado.
La Fiscalía acusa a Villar de los presuntos delitos de homicidio culposo, omisión de socorro y fuga del lugar del accidente, y estima que la pena probable para el caso podría superar los ocho años de prisión, considerando la gravedad de los hechos y la eventual recalificación del delito —como lo solicitan los abogados de la familia Marzano— a homicidio simple con dolo eventual.
Por su parte, el abogado César Nakazaki, defensor de Villar, solicitó al Poder Judicial que desestime el requerimiento fiscal. Aunque su patrocinado asumió la responsabilidad por el accidente y la muerte de Lizeth Marzano, enfatizó que, según el marco legal vigente y la jurisprudencia nacional e internacional, una medida tan severa como la prisión preventiva debe reservarse para circunstancias excepcionales y no puede sustituir a una sentencia definitiva.
Sostuvo que su patrocinado cuenta con arraigo familiar, domiciliario y laboral, desvirtuando el peligro de fuga alegado por la Fiscalía: “Tiene vínculos afectivos con sus padres y hermanos, es estudiante de octavo ciclo en la Universidad del Pacífico y su domicilio está plenamente identificado mediante certificado notarial y acta de verificación policial. El hecho de que sea soltero y sin carga familiar no acredita riesgo de fuga”.
“No sé qué me pasó”
Antes del cierre, Villar tuvo la oportunidad de dirigirse a la familia Marzano y al juez. “Lo único que tengo que decir es perdón, perdón y mil veces perdón a la familia y a todas las personas que aman a Lizeth. Soy completamente consciente de lo sucedido y sus consecuencias, y estoy profundamente arrepentido de haberle causado tanto dolor a una familia”, expresó visiblemente afectado.
Al ser consultado sobre su reacción tras el accidente y la razón por la que no socorrió a la víctima, Villar respondió: “No sé qué me pasó, mi cabeza me decía que pare, y mi cuerpo no obedecía. Nunca me había pasado algo similar. No sé qué me pasó, lo siento muchísimo”.