Infobae Perú conversó en exclusiva con una ciudadana venezolana que vive desde hace más de nueve años en el Perú, quien relató la información que le transmitieron sus familiares y cómo vivieron el bombardeo estadounidense.
“Pasamos una madrugada horrible, los ataques fueron aterradores y los nervios nos invadieron a todos (...) Tuvimos que tomar la decisión de salir porque sabemos que los ataques continuarán”, señala parte del mensaje enviado desde Venezuela.
Según explicó, ahora la prioridad de sus familiares es abastecerse para los próximos días, mientras la situación se estabiliza.
“Ahora estamos concentrados en nuestra estrategia de sobrevivencia. Se está comprando lo que se puede de comida para abastecernos”, le informaron.
Por su parte, ella, al igual que otros venezolanos en el exterior, permanece atenta a lo que ocurra en las próximas horas. Con la captura de Nicolás Maduro, se abre un panorama de esperanza, pero también de incertidumbre. En diálogo con Infobae Perú, la joven remarcó la importancia de los envíos de dinero y alimentos que se realizan desde el extranjero hacia Venezuela.
Panorama en Caracas durante las primeras horas
A diferencia de Perú, donde cientos de venezolanos salieron a celebrar la noticia en las calles, el panorama en Caracas fue distinto. José Gregorio, un ciudadano venezolano que este año cumpliría ocho años en el Perú, regresó a su país por las fiestas de fin de año y fue testigo directo de la intervención estadounidense.
En entrevista con Infobae Perú, José contó que el bombardeo de la madrugada lo despertó, aunque señaló que se encuentra bien. Vive en una zona residencial de la ciudad y relató que el mercado ubicado cerca de su vivienda permaneció cerrado.
“Aquí tenemos un supermercado abajo en la casa, Supermercados Plaza, y hoy no abrió, por ejemplo. Entiendo que los empleados no han venido a trabajar. Tengo una tía que trabaja en una clínica y no consiguió transporte para llegar a su trabajo. Entonces, hay un tema de transporte importante y del miedo de las personas a trasladarse”, comentó.
Las calles vacías de la capital reflejan el temor que sienten muchos venezolanos, especialmente por la presencia de los llamados “colectivos”, que aparecieron en algunos puntos de la ciudad para, según expresó José, generar mayor miedo.
“Estaba viendo las calles muy solas, la gente no sale de sus casas. O sea, la gente está como muy resguardada. Y... bueno, todo el mundo pendiente de las noticias”, describió.
José indicó que, en este contexto, su principal fuente de información son las redes sociales, ya que los medios tradicionales, según afirmó, “no informan mucho”.
Preocupación por los presos políticos
La captura de Nicolás Maduro no ha disipado la preocupación por la situación de los presos políticos en Venezuela. Por el contrario, según advirtió José Oropeza, presidente de la Panamerican and Caribbean Union for Human Rights (Pacuhr), el actual escenario de conmoción interna podría agravar los riesgos para quienes permanecen detenidos por razones políticas. En entrevista exclusiva con Infobae Perú, el activista y experto en derechos humanos expuso esta alerta.
Oropeza alertó que, tras la activación de un estado de conmoción y la suspensión de garantías, los sectores extremistas vinculados al régimen tendrían un mayor margen de acción. En ese contexto, expresó su temor de que los presos políticos sean utilizados como mecanismos de presión o incluso como escudos humanos. “Nos preocupan los presos políticos, ¿sabes? Que no vayan a ser tomados como escudos humanos”, señaló.
El representante de Pacuhr sostuvo que, aunque Maduro y Cilia Flores fueron capturados, el régimen no ha sido desmantelado. “No ha caído el régimen”, enfatizó, al explicar que el aparato de poder continúa operando a través de diversas estructuras, incluidos grupos armados organizados y colectivos con entrenamiento y armamento de uso militar. Esta permanencia del control interno, advirtió, incrementa el riesgo de represalias contra opositores y disidentes.
Oropeza también señaló que la ruptura del orden institucional y la falta de garantías legales generan un escenario especialmente peligroso para quienes se encuentran privados de libertad. En un contexto de posible lucha armada y movilización de grupos afines al chavismo, la situación de los detenidos podría quedar fuera de cualquier supervisión efectiva.