Atención, jóvenes. Capacitaciones y puestos de empleo podrían abrirse en centros comeciales. El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo y la Asociación de Centros Comerciales y de Entretenimiento del Perú (ACCEP) firmaron un convenio para poder acercar a miles de jóvenes al empleo formal.
“Con el propósito de fortalecer las competencias laborales y el acceso al empleo formal en beneficio de miles de jóvenes, el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Óscar Fernández Cáceres, y el director del Consejo Directivo de la Asociación de Centros Comerciales y de Entretenimiento del Perú (ACCEP), Carlos Neuhaus Tudela, suscribieron un convenio estratégico que consolida la articulación público-privada como el motor fundamental para transformar la vida de miles de peruanos y mejorar su entorno social y cultural”, apuntó el ministerio.
Pero esto no solo involucrará dar trabajo en los asociados de la ACCEP, sino también usarán las instalaciones de estos para que el MTPE pueda dar capacitaciones a los jóvenes.
Más trabajo para jóvenes
Durante su intervención, el titular del MTPE destacó que este acuerdo se enfoca en la “gente laboriosa” del país que día a día se esfuerza por llevar el sustento a sus hogares. Precisó que el sector a su cargo acercará la certificación de competencias en oficios diarios como jardinería, cafetería, electricidad y seguridad, entre otros, adaptados a las necesidades de calidad que exigen las empresas en la actualidad.
“Cuando un joven firma su primer contrato formal, con todos los beneficios que la ley establece difícilmente aceptará condiciones distintas en el futuro. Este convenio es clave, porque nos permite identificar mejor las competencias requeridas y focalizar nuestros servicios, acercando oportunidades concretas que cambian vidas”, enfatizó el ministro Óscar Fernández.
Por su lado, el director de la ACCEP, Carlos Neuhaus destacó que su sector es un aliado natural de la formalidad al brindar empleo directo a 200 mil personas y beneficiar indirectamente a medio millón de peruanos. Subrayó que los centros comerciales actúan como potentes catalizadores de desarrollo social y cambio cultural en zonas de alta densidad poblacional, que más allá de la oferta comercial, ofrecen entornos seguros para el entretenimiento familiar y el acceso a servicios de calidad que transforman positivamente las costumbres y la calidad de vida de la comunidad.
Lo que involucra el convenio
Mediante el convenio, la ciudadanía podrá acceder a la certificación oficial de competencias en diversos oficios y programas de capacitación técnica diseñados junto a la ACCEP, para garantizar que su perfil responda a los estándares de calidad del mercado actual. Asimismo, se potenciará el programa “Jóvenes Productivos” y el uso estratégico de la plataforma Empleos Perú, facilitando que más buscadores de empleo conecten con vacantes formales que aseguren protección social, salud y bienestar para el trabajador y su familia.
Este impulso a la empleabilidad se da en un marco de crecimiento sostenido del sector servicios, que durante el 2025 generó 117.714 nuevos puestos de trabajo formales gracias a la confianza empresarial y el trabajo articulado. Con esta firma, el MTPE reafirma su rol como guía del desarrollo laboral del país, asegurando que el crecimiento económico se traduzca en entornos más seguros, modernos y con oportunidades concretas de superación para todos los peruanos.
Situación de los ‘ninis’
En el Perú de 2025, la problemática de los jóvenes que no estudian ni trabajan (ninis) se consolida como una grieta estructural que afecta a más de 1.5 millones de ciudadanos, resistiendo a la recuperación económica pospandemia. Lejos del estigma de la inactividad voluntaria, las cifras oficiales revelan que esta realidad tiene un rostro predominantemente femenino: seis de cada diez ninis son mujeres, excluidas del sistema educativo y laboral no por falta de voluntad, sino por la carga desproporcionada de labores domésticas y de cuidado no remunerado. La concentración de este fenómeno en los conos de Lima Metropolitana y en regiones como Tumbes y Tacna evidencia la incapacidad del mercado para absorber a casi el 20% de su fuerza productiva juvenil, dejándola en los márgenes de la formalidad.
Más allá de la estadística, la persistencia de esta condición responde a un desajuste crítico entre la oferta educativa y la demanda empresarial, sumado a una informalidad que precariza el primer empleo y desincentiva la búsqueda activa. Expertos advierten que el “bono demográfico” peruano se está diluyendo debido a la falta de capacitación técnica y habilidades blandas, lo que provoca que miles de jóvenes transiten intermitentemente entre trabajos efímeros mal remunerados y la inactividad total. Sin políticas públicas agresivas de reinserción y sistemas nacionales de cuidado efectivos, el país corre el riesgo de cronificar la exclusión de una generación que, sin herramientas para competir, perpetúa el ciclo de pobreza intergeneracional.