Mortificación online: ciberterrorismo y hacktivismo

La oscuridad y perversión de los métodos terroristas de Hamas, manifestados en el empleo de recursos tecnológicos contra las familias de rehenes secuestrados y la población israelí

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Hamas utiliza recursos tecnológicos para propagar el miedo (Foto: Samar Abu Elouf/The New York Times)
Hamas utiliza recursos tecnológicos para propagar el miedo (Foto: Samar Abu Elouf/The New York Times)

Hamas ofreció liberar 33 rehenes, declarando no saber cuántos quedaban con vida en la Franja de Gaza, sobre un total aproximado de 100 personas retenidas sufriendo tormentos, violaciones y vejaciones. Pero el terror no termina allí: se extiende y mortifica a sus familiares, al resto de la población israelí y al mundo libre, y esto se consigue al utilizar recursos tecnológicos para propagar el miedo y propiciar la efectivización de los más oscuros y macabros mecanismos de afectación propagandística psicológica.

Liri Albag tiene 19 años y es una de las víctimas secuestradas el 7 de octubre. Su familia reclama y demanda su regreso sano y seguro. Al mismo tiempo, reciben el perverso hostigamiento del ciberterrorismo: una corona fúnebre con la leyenda “que en paz descanse” fue entregada en la casa de los Albag, gestionada en una plataforma de eCommerce con una identidad ficticia y pagada con medios digitales obtenidos ilegalmente por ciberterroristas.

Fue en 2016 cuando Hamas hackeó la TV israelí, emitiendo amenazas. La transmisión satelital privada de “Gran Hermano” fue intervenida con consignas pro-Hamas minutos antes de que fueran lanzados cohetes sobre Israel. Siete años después, algunas semanas previas al ataque del 7 de octubre, Hamas logró intervenir docenas de cámaras de seguridad civiles para espiar y recopilar información a través de ellas. En octubre del 2023, un grupo hacktivista pro Hamas lanzó una clonación de la aplicación original que utiliza la población para anoticiarse de los ataques aéreos sobre el territorio israelí. Esta app emitió alarmas falsas, actuando al mismo tiempo como un spyware recopilador de datos de los usuarios.

Grupos organizados de ciberdelincuentes lograron acceder a las pantallas led destinadas a los avisos y la publicidad comercial en la vía pública en Tel Aviv. Proyectaron imágenes y mensajes antisraelíes y pro-Hamas.

Si bien Israel es una ciber-potencia global, cuyo ejército posee algunas de las capacidades de ciber-warfare más desarrolladas del planeta, sus fuerzas de defensa admiten que existían indicios de un riesgo de acceso no controlado. Sin embargo, la seguridad de las cámaras domésticas y privadas no se trató lo suficiente. El volumen y complejidad de los ataques que se despliegan desde fuera de Gaza es perpetrado por hackers aliados que supuestamente operan para Irán, un respaldo clave para Hamas, que apoya la guerra online contra Israel. De la misma forma, hay grupos de “hacktivistas” y ciberdelincuentes en países como Pakistán, Sudán y Rusia.

Hamas espió a Israel en busca de información sensible sobre sus instalaciones militares, información que fue fundamental durante el ataque. La agrupación terrorista también llevó a cabo todo tipo de ataques; de phishing, denegación de servicios y hasta utilización de malware del tipo wipper, utilizado para borrar y destruir todo lo que encuentra. Sin embargo, ha sido incapaz de llevar a cabo ciberataques eficaces que ayuden a sus esfuerzos bélicos. Su objetivo es la guerra de información, provocar pánico, afectar el humor social y la opinión pública. Las consecuencias del ciberwarfare afectan principalmente a los civiles, no a los militares combatientes. Así, se influye negativamente en la moral y el espíritu de las personas, lacerando lenta y silenciosamente la confianza y la sensación de seguridad, construyendo un nuevo tipo de violencia que infunde terror a partir de la tecnología.

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