El abismo nuestro de cada día

En medio de un contexto de violencia creciente, se avecinan problemas graves que vulneran la estabilidad en la sociedad y crean condiciones para la protesta

@dmuchnik
El presidente Alberto Fernández (Esteban Collazo/Presidencia Arge/DPA)
El presidente Alberto Fernández (Esteban Collazo/Presidencia Arge/DPA)

No hay una grieta. Hay un abismo. Y el puente es frágil. En un momento complejísimo donde más del 20 por ciento, unas 100.000 del total de empresas (pequeñas, medianas y grandes) y comercios de Argentina no ha levantado persianas y auguran quiebras y agotamiento económico.

En mayo se contabilizaban 30.000 firmas menos. A comienzos de la peste, en abril, 60.000 empresas decidieron suspender 715.000 trabajadores. Son los efectos de arrastre de la recesión que viene desde 2018 más la cuarentena.

Las caídas son históricas en todos los sectores. Para salvarse, algunas empresas se mudaron a Brasil. La industria automotriz, por ejemplo, se ha quedado sin proveedoras de pintura y con menos autopartistas.

Que el Presidente haya reconocido que se equivocó al pedir la intervención de Vicentin pone en alerta al resto del kirchnerismo y a su variante cristinista

El abismo no está en soledad. La violencia es creciente. Contra periodistas en comentarios en las redes y en las mismas palabras del presidente Alberto Fernández o de su entorno, y contra jóvenes a quienes balean algunas policías provinciales o desaparecen. El tiempo de crispación se multiplica.

Que el Presidente haya reconocido que se equivocó al pedir la intervención de Vicentin pone en alerta al resto del kirchnerismo y a su variante cristinista. Porque en ese amplio espectro que se llama Frente de Todos hay voces cruzadas y ausencia de prudencia.

El cristinismo sigue siendo devoto del poder del Estado en todos los planos. Para ese sector, los empresarios son malos y ocultan maniobras, la oposición es gorila y ciega, la manifestación del 9 de Julio fue hecha por los ricos contra ellos que vendrían a representar a los pobres y los que gritaban arriba de los autos son la oposición que no ve el esfuerzo del oficialismo.

La titular de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini (EFE/Tono Gil/Archivo)
La titular de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini (EFE/Tono Gil/Archivo)

No es una anécdota. Dentro del cristinismo hay sectores con expresiones extremas. Hebe de Bonafini ha cuestionado al poder por reunirse con los empresarios porque “son explotadores” y debería encontrarse con los trabajadores. No está sola. La siguen muchos. El lenguaje, el pensamiento salvaje y ciego de los brutales años 70 sigue ganando lugar.

A Bonafini la siguen muchos. Ella también se ha movido en el espacio internacional reclamándole a la reina de Inglaterra porque no le devuelven el oro a Venezuela. Inverosímil y patético. Bien se sabe un sector destacado del cristinismo sigue apoyando a Maduro y a Cuba, a Correa, a Morales. El mismo Fernández buscó alianzas con ex-presidentes populistas desplazados y con el titular del ejecutivo mexicano, Andrés López Obrador. Pero AMLO demostró que su país está antes que los principios políticos y se encontró con Donald Trump. Fue en Washington.

Es indudable que fue muy exagerada la reacción del vocero presidencial, Juan Pablo Biondi. Decir que el ex-presidente Mauricio Macri es un “inútil” es una falta de respeto y una provocación. Suponiendo que lo fuera hay que guardar las formas. Nadie pide buenos modales sino un trato de respeto para los que no fueron elegidos, pero que lograron el 40 por ciento de los votos. No se puede agrandar aún más el abismo. Lo mismo corre para el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

Los dos polos del espectro político tienen responsabilidad. Los “duros” de Juntos por el Cambio se han pasado de la raya, con sus mensajes muy dimensionados en las redes. Son sectores dialoguistas los mejor preparados en estos tiempos de tinieblas económicas y sanitarias.

Mario Negri
Mario Negri

Mario Negri, radical y jefe de bancada, trabaja incansablemente por ponerle límite a las pretensiones del Gobierno sin entrar en agrias contiendas. Estar en el Parlamento donde algunos pocos trabajan y lidiar con cada proyecto de ley es tarea pesada.

Muchas cuestiones despistan. ¿Cuál es la ideología, los principios que están gobernando la marcha del país? ¿Qué mensajes trasmiten? ¿Impera el criterio del Presidente o se advierte una irremediable tensión interna en el espectro político y en la movida del sector privado?

Saliendo de la cuarentena en pleno pico de la pandemia por la presión de la enorme fatiga del encierro se demuestra que o no se administró bien el manejo de la salud pública, o no se supo cómo hacerlo. Este desajuste o ausencia de criterio es peligroso porque la experiencia mundial, en Estados Unidos, Europa y China, demuestra que el virus no está vencido (aunque algunos pregonen lo contrario). Hay segundas y terceras olas, recidivas peligrosas hasta tanto no aparezca la vacuna salvadora.

La vacuna a la que se abrazó Fernández está por probarse. Es absurdo pensar que una empresa monumental en el ámbito de las corporaciones farmacéuticas como Pfizer, quien la ofreció, haga movimientos falsos. Por algo había que empezar, no es criticable. Cada país se viene acomodando como puede. Brasil destinó 120 millones de dólares a solventar otra posible vacuna desarrollada en la prestigiosa Universidad de Oxford.

La economista Cecilia Todesca es vicejefa de Gabinete (NA)
La economista Cecilia Todesca es vicejefa de Gabinete (NA)

Sólo cuando se consoliden los buenos resultados en la humanidad y la sociedad argentina podrían volver a respirar con tranquilidad.

Vivimos tiempos de enfrentamientos desagradables y la gente no termina de serenarse. En el interín, Mauricio Macri, líder del PRO, planta muy duros golpes contra el Gobierno. Pero no es constante. De pronto usa un avión privado y viaja al Paraguay, vulnerando algunos códigos explícitos por la pandemia, sólo para hablar de fútbol. ¿El ex-presidente quiere seguir haciendo política o volver al deporte? Sería importante para todos que se defina.

Mauricio Macri, líder del PRO, planta muy duros golpes contra el Gobierno. Pero no es constante

En Estados Unidos se han perdido más de 25 millones de empleos. Se recuperaron 8 millones, con gran esfuerzo. En la Argentina se calcula que el desempleo le va a tocar a más de un millón de ciudadanos. Sólo en abril pasado, en el primer mes del resguardo en casa, según datos oficiales, se perdieron 319.000 empleos registrados. En mayo pasado casi 19.000 empleadores dejaron de aportar a Seguridad Social y dejaron a un lado a 285.000 trabajadores.

Frente al futuro cercano no se ha difundido ningún Plan Económico. Sí surgieron propuestas parciales. Por ejemplo, una moratoria que beneficiaría a empresas o grupo de empresas amigas del poder con monumentales deudas con el fisco. Como en todas las moratorias, los que cumplieron pasan por idiotas.

Se avecinan problemas graves que vulneran la estabilidad en la sociedad y crean condiciones para el mar de protestas. En agosto se termina la ayuda estatal para los necesitados y no hay plan futuro, salvo emitir. Algunas voces subrayan que se están emitiendo 300.000 millones de pesos por mes. En la Casa de la Moneda, por las máquinas en marcha, no se necesita calefacción.

La única funcionaria que sobresalió (teniendo en cuenta que el ministro Martín Guzmán está enajenado en resolver la deuda con los bonistas y luego con el Fondo Monetario) fue Cecilia Todesca. La vicejefa de Gabinete dijo las cosas por su nombre: vienen tiempos duros, con inflación, recesión, desempleo y mucho más.

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